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¿Qué lugar ocupa el Presidente?

En una democracia presidencialista como la nuestra, la figura del Presidente suele ocupar el eje central bajo el cual se estructura toda la gestión oficialista.

Es el punto nodal desde donde se tejen las relaciones de poder y la influencia del Estado en el cotidiano de la sociedad civil. A partir de estas líneas y de lo que sucede en la actualidad, es relevante preguntarnos lo siguiente: ¿Qué lugar ocupa Alberto Fernández en la administración estatal del momento?.

Los resquebrajamientos internos del Frente de Todos, la crisis económica y los escándalos políticos y mediáticos alrededor de la pareja presidencial han devaluado la palabra de Fernández. No sólo esto, han mermado su legitimidad como autoridad de la coalición oficialista. Esta situación deriva en un vacío del Poder Ejecutivo y en una incertidumbre en relación al escenario político nacional. ¿Quién toma las decisiones? ¿Quién maneja los elementos políticos del Estado? ¿Existe consenso entre el Presidente y su Vice a la hora de gestionar la cosa pública? ¿Quién marca la dirección alrededor de la políticas económicas a tomar en relación a los problemas macroeconómicos que atraviesa el país?.

Con el dólar volando, con la inflación incontrolable y con el salario de los trabajadores que se desploma, la institución que representa el Presidente debería ser fuerte y dinámica, con la suficiente autoridad para marcar el camino a seguir y poder escoger los funcionarios idóneos para llevar adelante las políticas que considere necesarias. Siempre bajo el consenso y la eficiencia. Pareciera no ser el caso.

La figura de Alberto Fernández está cada vez más devaluada. Luego de la derrota de las PASO y con las generales a la vuelta de la esquina, el sector más duro del Kirchnerismo decidió convocar a la vieja tropa para intentar asegurar un mínimo de gobernabilidad de cara a los próximos años de gestión y, también, para tensar las relaciones de poder dentro del Frente de Todos a su favor.

Las archiconocidas declaraciones de la Diputada Vallejos surgieron en esta línea. Desgastar y cercar la autoridad de Alberto Fernández. Luego de esto, se finiquitaron los reemplazos de los funcionarios de confianza del Presidente y sus cambios por personalidades del gabinete Kirchnerista de años anteriores. Todas estas cuestiones forman parte de un proyecto cuyo objetivo es desplazar a Fernández de las decisiones importantes. Pareciera que dentro del oficialismo ya decretaron su fin de gestión. Actualmente se está experimentando un gobierno llevado adelante por los sectores más afines a Fernández de Kirchner. Todo por fuera de la figura testimonial de Alberto.

¿Qué lugar ocupa actualmente el Presidente?. Entre los vaivenes de la política nacional es complejo determinarlo. Fernández ya se comporta más como una figura mediática que como eje de poder. Desfilar y dar entrevistas parecen sus principales funciones antes que la de gestionar la administración estatal.

En fin, con una interna desplegada a la vista de todos y un Presidente que ya casi practica un papel testimonial, es difícil observar qué tipo de respuestas le puede brindar el oficialismo a las problemáticas y demandas de la sociedad civil. Es clave comprender que las luchas internas no pueden comprometer el cotidiano colectivo del país.

Por Julián Lazo Stegeman