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Rapaces en el techo, de caranchos y chimangos

De la gran diversidad de especies de aves que podemos observar en nuestro sur entrerriano, las aves rapaces están entre las más comunes. Se les llama aves rapaces a aquellas aves de presa, que suelen cazar activamente, y que en general se caracterizan por tener cuerpos robustos, con fuertes patas provistas de garras afiladas, una aguda vista que les permiten enfocar bien el destino de su cacería, y un pico robusto y encorbado para desgarrar la carne que desean consumir. En general, son aves diurnas que andan solitarias o en parejas.

Las aves rapaces engloban a lo que vulgarmente conocemos como águilas, aguiluchos, gavilanes, halcones, caracoleros, milanos, etc. Una de las especies más conocidas, debido a su gran tamaño y a que representa un símbolo natural de muchos países de América del Sur, es el cóndor (Vultur gryphus). Si bien está especie no habita actualmente nuestra provincia, algunos parientes muy cercanos se pueden observar en algunas zonas, como son los jotes, aves similares a los buitres del viejo mundo. Más allá de esto, hasta hace unos miles de años atrás parientes cercanos del cóndor habitaban nuestra zona, y toda la región pampeana. Una de estas aves (Geronogyps reliquus), más chica que un cóndor, pero más grande que un jote, fue hallada fósil en cercanías de la ciudad de Diamante. Actualmente, en nuestra zona podemos observar varias especies de grandes y coloridas rapaces. En vuelo, es común ver el gavilán planeador (Circus buffoni), quien planea mucho a baja altura buscando presas en pajonales o campos abiertos. El aguilucho colorado (Buteogallus meridionalis) es otra rapaz que veremos mucho, posada en los postes de los campos, y que cuando vuela, puede observarse sus alas rojizas llamativas. Pariente de ésta es el taguató (Buteo magnirostris), más pequeña y común, viéndose hasta en las plazas y el parque de nuestra ciudad, y bien característica por su cabeza negra y cuerpo marrón claro. Un ave particular de nuestra región es el caracolero (Rostrhamus sociabilis), ya que está debe su nombre a su afinidad por los caracoles, los cuales extrae de los charcos o zonas de aguas bajas, vuela hacia un poste y allí rompe su caparazón deborando el cuerpo blando de la presa. Para esto posee un pico fuertemente encorbado hacia abajo. Después de varias cacerías el caracolero se retira y deja debajo de los postes donde estaba posado, un montículo de caracoles rotos. Entre las especies de pequeño tamaño (en comparación con las anteriores), es muy común ver el halconcito colorado (Falco sparverius). En nuestra región esta ave tiene una afinidad particular por las cotorras, por lo cual se la puede observar cercana a los nidos de éstas, donde suelen entrometerce y capturar un pichón para alimentarse. También pueden verse posadas en cables o en lo alto de árboles, comunmente en parejas. Sin duda, las rapaces más comunes de nuestra zona son dos: el carancho (Caracara plancus) y el chimando (Milvago chimango). Este último, más chico que el carancho, es un ave muy común incluso dentro de la ciudad, rondando plazas, parques y campos. Es de color marron, algo claro, en todo el cuerpo. Aprovecha la carroña, y por eso se ha acostumbrado a la presencia humana, quien le proporciona varias fuentes de alimento. Cuando caza, tiene una variada dieta, aprovechando insectos, lombrices, cangrejos, caracoles, péqueñas vertebrados y huevos, y hasta algunas plantas. Por su parte el carancho, mucho más grande que el anterior, suele vérselo volando, donde llama la atención por su color negro con los extremos de las alas con manchas circulares redondeadas de color blancuzco. Suele planear en círculos, y cuando se observan varias en el mismo lugar sin duda existe algún animal muerto, cuyo hedor las atrae. No suelen cazar activamente, sino que son oportunistas y carroñeras, y pueden formar grupos muy numerosos cuando hay un animal muy grande muerto (como una vaca o caballo). Los caranchos también se han hallado como fósiles en nuestra zona. Conviviendo con los condores y sus parientes, en provincia de Buenos Aires y en Uruguay se han hallado fósiles de caranchos mucho más grandes a los actuales, casi del tamaño de un condor, y con más de 4 kgs de peso (un carancho actual peso algo más de 1 kgs). Finalmente, es necesario hacer mención de una destacada ave fósil que se ha encontrado en nuestro país: Argentavis magnificens. Esta es un ave rapaz, posiblemente pariente lejana de las águilas, que puede haber sido el ave voladora más grande de todos los tiempos. Su envergadura se ha calculado en aproximadamente 8 metros (poco más de 3 metros tiene la mayor ave actual, el albatros errante), y alrededor de 2 metros de alto. Se estima que el gran tamaño de esta ave no habría permitido que volara aleteando sus alas, sino más bien a través de planeos prolongados, como hacen actualmente los cóndores. Se han encontrado muy pocos restos de esta especie, que habría vivido hace aproximadamente 8 millones de años. Sus restos provienen de la provincia de La Pampa, Buenos Aires y Catamarca, aunque por los grandes territorios que habría recorrido esta ave, es posible que haya habitado en todo el país. Como hemos descrito aquí, las aves rapaces no sólo son muy diversas actualmente en nuestra región, sino también lo han sido en tiempos prehistóricos, como lo evidencian los fósiles. Nicolás R. Chimento nicochimento@hotmail.com

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