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Rocío Marengo confesó su pasión por la cocina

La modelo Rocío Marengo fue finalista en la versión chilena de MasterChef Celebrity y busca repetir su hazaña en Argentina

Desde que comenzó MasterChef Celebrity a nivel local, se vivieron muchos momentos de tensión, complicaciones, risas y platos riquísimos como imposibles de comer. Pero las autoexigencias de los participantes llevaron al máximo cada gala, y algunos, ya avisaron que buscan ir por todo al título dorado. Este es el caso de Rocío Marengo que a pesar de complicarse con algunas elaboraciones, reveló su deseo de ganar.

En una charla con La Nación, la mediática contó cómo es el día a día del certamen, y algunos sacrificios personales que debió cumplir para ser parte del show; como por ejemplo, dejar de lado la convivencia con su pareja Eduardo Fort, “para cuidarlo y cuidar a la familiar” del virus que acecha al mundo, ya que su novio es paciente de riesgo por problemas cardíacos.

Recordando su participación en el programa de la edición chilena, en donde llegó a la final, Rocío reveló las dudas que le trajo ser parte de la versión local: “Tenía mucho miedo de exponerme a una competencia tan intensa y que me costó mucho llegar a la final en Chile porque me tenía que superar en cada reto. Además amo la cocina y cuando me salen mal las cosas, sufro muchísimo y me frustro un montón”.

Ya soy una ganadora por haber sido tenida en cuenta en dos países. Soy única en el mundo. ¡Al fin tengo un récord! Llegué a la final en Chile y me costó decidir meterme otra vez en la competencia y dejarlo todo, porque tenés que tener ganas y estar preparada. Lo evalué un montón, lo charlé con mi familia y aquí estoy” agregó emocionada.

Pero luego de que en la mayoría de las galas Marengo expresa lo dura que es con ella misma, que no se permite equivocaciones en la elaboración de los platos y luego de algunos llantos en cámara, la modelo confesó que se siente presionada por algunas personas del exterior: “Mucha gente que piensa que como llegué a la final en Chile, acá me tiene que ir bien. Y no es así, porque aunque podés saber mucho de cocina si algo te sale mal o se te quema, quedás afuera. Por otra parte, si te vas del programa no quiere decir que sos mal cocinero: es una competencia. La presión que tengo me está jugando en contra. Quiero hacer mucho, no me da el tiempo y termino haciendo nada”.

Y para sorpresa de muchos, la participante de MasterChef contó un pequeño deseo que tenía de chica, ligada al mundo de la cocina: “Soy muy autocrítica porque mi sueño siempre fue cocinar en televisión. De chiquita quería ser como Marta Ballina, Dolli Irigoyen o Chichita de Erquiaga. Ellas eran mis ídolas. Esta era mi cuenta pendiente”.

Por otra parte, Rocío no se privó de revelar quién es el jurado que más simpático le cae en esta temporada, aunque halagó a los tres chef y demostró sentirse honrada por contar con la presencia de ellos: “Soy re fan de los tres. Pero si me critican, defiendo mis platos. Damián Betular, en pastelería, es el mejor. Donato De Santis es un showman, y muy gracioso. Y Germán Martitegui es muy exigente. Y entre los tres hacen un jurado muy lindo y meten miedo, y presión“.