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La tristeza en los niños

Editorial a cargo de la Licenciada en Psicología Ana María Zanini

“Si he sido capaz de iluminar una sola infancia triste, estoy satisfecha”

La emoción de la tristeza surge de la experiencia de la pérdida de algo o alguien con quien establecimos un vínculo afectivo (personas, animales, cosas o ilusiones). El niño, como todos, debe llorar ante una pérdida, pero además necesita del adulto, su acompañamiento y su protección.

Cuando estamos tristes nos parece que no hay nada que nos anime y que nada ni nadie nos puede ayudar. Los niños aprenden a reconocer la tristeza a través del llanto o con la expresión facial que suelen ver en los rostros de sus seres queridos (ojos caídos, ojeras, boca sin sonrisa)

La función es la de motivarnos a pedir ayuda en momentos de pesimismo o soledad, y a hacer una reflexión sobre la situación vivida y que nos empuje hacia una nueva integración personal para poder superar este 'escenario'. El problema es que en la sociedad que vivimos, la tristeza es una emoción que está mal vista y que en cuanto aparece se trata de suprimir creando graves consecuencias en los que la padecen; ya sean adultos o, incluso, niños. Si no es suprimirla, lo que sí podemos es ayudar al niño a combatir la tristeza, ésta se puede manifestar en los niños de forma similar que, en los adultos sin excepción, otras veces esta emoción puede presentarse de manera más sutil. Sea como sea, el niño puede experimentar cambios bruscos de comportamiento y los padres han de estar atentos a cómo actúa el niño.

El niño puede mostrarse apático, decaído, llorar por todo, solo quiere dormir, puede no querer comer, hablar poco cuando es un niño que le gusta hacerlo…. O, por lo contrario, podemos ver que está ansioso, no puede dormir o duerme mal y come en exceso.

La tristeza, es una emoción y un sentimiento humano, y como tal, no es bueno ni malo. Son muchas, y diversas, las situaciones que pueden llevar a los niños a sentirse tristes. Es una situación inevitable y que no requiere consulta terapéutica. Sin embargo, hay casos de tristeza que hay que poner algo más de atención e intervenir si es el caso: cuando la tristeza que siente el niño y que parecía momentánea, se extiende demasiado. Cuando habitualmente llora a todas horas y por cualquier cosa, se queja de que todo lo que hace le resulta o le sale mal, o pierde el interés de jugar incluso con los demás niños, se vuelve inapetente, o no consigue conciliar el sueño por las noches. Es importante que los padres ayuden a sus hijos a entender lo que siente. Que aprendan a reconocer los estados de ánimo que padecen y sepan expresarlos con palabras. Para ello, es importante que:

1-No se tenga miedo de reconocer la tristeza Estar triste es un estado de ánimo al igual que otras. Se debe explicar al niño que a pesar de ser una emoción que no nos gusta es normal sentirse así y que todos padecemos este sentimiento alguna vez cuando perdemos algo, nos sentimos solos o rechazados.

2- que los padres no oculten su tristeza: Los niños aprenden del ejemplo y de las expresiones emocionales de sus padres. Por tanto, para ayudarlo a combatir la tristeza, es importante que los padres les expliquen por qué se sienten tristes para que tengan ejemplos de experiencias cuando sean ellos los que se sienten así.

3 - Ayudar al niño a identificar sus sentimientos Muchas veces los niños están confusos y se expresan de manera agresiva mediante empujones o golpes. La tristeza va muchas veces de la mano de la ira y la frustración. Ayudarles a que se desahoguen, pero enseñándoles a hacerlo con respeto.

4 – Escuchar. Es importante que se sienta escuchado y que sepa que tiene un espacio y un tiempo para explicar cómo se siente.

5 - Enseñar a no esconder sus emociones Sea cual sea la emoción que sienta el niño es importante y hay que enseñarle a manifestarlas.

6 – Utiliza los abrazos. Ayudan a que el niño se sienta bien además de reducir la tensión y aumentar su autoestima.

7 - Hacer una lista con las cosas buenas que tiene Ayudará al niño a ver todas las cosas buenas que tiene alrededor para combatir su pesimismo.

El sentimiento de tristeza pasajera no tiene nada de malo. Sin embargo, es recomendable que los padres estén pendientes de señales mucho más alarmantes. Un sentimiento pasajero de tristeza puede tratarse sin mayor dificultad. Pero la depresión es un tema mucho más complejo, que requiere la atención de especialistas para enfrentarlo. Sobre todo, si se trata de niños. la intensidad, la duración y la frecuencia de la tristeza, si se vuelve continua, muy intensa y frecuente, es recomendable visitar a un terapeuta. Es fundamental que los padres conozcan los síntomas de la depresión en niños, que sepan que no es culpa suya, y que se trata de una enfermedad que tiene un tratamiento muy eficaz… no sabemos la causa, pero sí cómo tratarla y que el niño vuelva a ser como antes», los niños que sufren un fuerte estrés o que tienen una pérdida significativa en la familia; o niños con problemas serios de atención, del aprendizaje, de la conducta o de ansiedad tienen más riesgo de sufrir depresión.

“El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta (Pablo Neruda)