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Acerca del Narcisismo

Editorial a cargo de la Licenciada en Psicología, Ana María Zanini

“Los narcisistas son sujetos lastimados; de hecho, carenciados desde el punto de vista del narcisismo. A menudo, la decepción cuyas heridas aún llevan en carne viva no se limitó a uno de sus padres, sino que incluyó a los dos. ¿Qué objeto les queda por amar si no ellos mismos?” (A. Green)-

Para documentarme acerca del tema investigué en varios campos y encontré en la literatura el libro “el retrato de Dorian Gray” cuya lectura recomiendo pues el protagonista es el paradigma del narcisismo. Cuando el libro fue publicado, en el siglo XIX, causó gran controversia e impacto, debido a las insinuaciones homosexuales de Basile Hallward hacia Dorian Gray, la promiscuidad exhibida por el protagonista, que, aunque no aparece explícita, su mención fue suficiente para conmocionar en aquella época. El contenido fue considerado tan turbio, que fue presentado como prueba durante el juicio que se celebró en contra de Oscar Wilde. En él se le acusaba de inmoral y de tener tendencias sodomitas por el contenido de sus obras publicadas, sobre todo de El retrato de Dorian Gray. Además, se presentaban contra él catorce cargos de ultraje contra la moral pública. Enviando a Wilde a la cárcel, la Inglaterra de entonces libraba a su pueblo de un ejemplar de la peor clase de rebeldes: los que ponían en entredicho los valores sobre los que tan firmemente se asentaba la moral victoriana. Dorian Gray es un personaje que posee un yo débil, y que, por lo tanto, necesita de alguien externo que desempeñe el papel de moderador entre sus más potentes impulsos y su severa moral de la época.

Esta obra, aun siendo un relato de ficción, es un estudio clásico de una personalidad narcisista. Del mismo modo que Narciso, Dorian Gray era un joven sumamente agraciado. Además, la belleza de su apariencia coincidía con la de su carácter. Era amable, considerado y se preocupaba por los demás. Quiso el destino que el físico de Dorian llamase la atención de un renombrado artista, y éste emprendió la tarea de pintar su retrato. A falta de sentimientos, Dorian pasó su vida buscando sensaciones. El libro está dividido en dos; Dorian Gray bajo la influencia de Basil Hallward, y Dorian Gray bajo la influencia de Lord Henry Wotton. Dorian Gray es un personaje que posee un yo débil, y que, por lo tanto, necesita de alguien externo que desempeñe el papel de moderador entre el ello ( instintivo) y el súper yo(conciencia moral). Cuando al principio, ese moderador es Basil Hallward (un pintor con estándares morales más o menos altos, y con una vida regida por hacer lo que es correcto), Dorian se inclinaba a obedecer principalmente al súper yo. Sin embargo, cuando Lord Henry Wotton (o Harry, como le llama Dorian) llega a su vida y suple a Basil, exponiendo sus ideas respecto a que la vida se debe dedicar a la satisfacción de todos nuestros antojos, y que nos debemos entregar al placer, impulsa a Dorian a ignorar todas las reglas sociales para complacer siempre al ello. Por lo tanto,

comienza a vivir a través de él, satisfaciendo sus ideales a través de Dorian, en la adaptación cinematográfica dirigida por Oliver Parker, estrenada en 2009, hay un diálogo entre Dorian y Harry, donde el primer mencionado hace el siguiente reclamo “Soy lo que tú me hiciste, he vivido la vida que siempre predicaste pero que nunca te atreviste a vivir. Soy todo eso que siempre te dio miedo ser.”

El retrato simboliza, de cierta forma, la debilidad del yo de Dorian para moderar su juicio, puesto que se crea una escisión entre el Dorian que toma decisiones egoístas, osadas y que carecen de empatía por el prójimo, que se queda atrapado en el cuadro, y la parte que mantiene la ilusión de perfección que transmite el “Dorian real”.

Hasta cierto punto, todos somos un poco como Dorian Gray. A menudo nos sorprendemos, incluso nos asustamos, cuando nos miramos en el espejo. Nos chocan las arrugas de la piel, la tristeza de la mirada, el dolor que expresa el rostro. No esperábamos vernos así. Mentalmente, nos veíamos jóvenes, con la piel lisa y la expresión despreocupada. Al igual que Dorian, no queremos afrontar la realidad de nuestra vida. Esta discrepancia entre el aspecto que tenemos y el que nos gustaría tener también se aplica al cuerpo, que debería ser más visible que el rostro para nosotros. Cerramos los ojos a la carencia de armonía de las diversas partes del cuerpo y a la falta de gracia en los movimientos. La ropa nos ayuda a esconder esta realidad, ante nosotros mismos y ante las demás personas, y así podemos formarnos una imagen corporal que está muy lejos de la real.

Nos enseñan muy pronto a ocultar los sentimientos y a poner buena cara ante el mundo. Esto es lo que me enseñaban cuando era niño: «Sonríe y el mundo sonreirá contigo, llora y llorarás solo».