Locales | vida | Argentina | canción

Murió Deolindo Romero

Su poesía, música y canto no morirán jamás.

La partida del mundo terrenal de Deolindo Romero causó tristeza en el amplio círculo de amigos y familiares.-

Se fue una gran persona y un amigo de varias décadas con quien solíamos charlar temas de la historia nacional a los cuales aportaba su mirada revisionista.-

Cantor, autor, músico, escritor, poeta, historiador autodidacta, un gran profesional de la carpintería, a la que le sumo su capacidad para recuperar muebles antiguos, recreando el tiempo de su construcción…en fin… un Maestro.

Las Tierras Blancas -inmortalizadas por Francisco “Chacho” Manauta- fueron su escenario. Desde allí, detrás del hipódromo, cerca del río, venía con una pizarra y un cuaderno en su mano a la vieja escuela Nº 3 “Marcos Sastre”, espacio que le abrió caminos para entrar a la vida de la ciudad.

Desde chico comenzó a trabajar en la carpintería y mueblería “Sperandío”, a los fines de ayudar a su familia de escasos recursos.

Deolindo fue un apasionado de la lectura, eso lo llevó a incorporar variados conocimientos que luego volcó en sus escritos en el Debate Pregón, diarios, revistas de circulación provincial y en sus propios libros.

Recuerdo su alegría la noche que presento el libro: “NACER EN LAS TIERRAS BLANCAS” el 24 de marzo de 2016. En él cuenta su vida y de sus vecinos, destacando las dificultades vividas. Ya, en su segundo trabajo “CHARLAS DE CAFÉ” marzo de 2019 vuelca ricas historias de la época. La muerte lo encuentra escribiendo su tercer libro sobre la Masonería en Argentina.

Fue músico, desde lo folclórico a lo tropical, pasando por muchas formaciones, para integrar junto a su esposa María Elena el “Dúo Sirirí”. Con el dúo grabo en mayo de 2011 un material discográfico con temas de su autoría denominado “Sueño Litoraleño”.

Gracias hermano de los escenarios y de la vida, gracias por tus charlas en el Profesorado sobre “Las Tierras Blancas” cada vez que te convocaba, gracias por tu humildad, por tu ejemplo de superación y por todo el material que dejaste y que no morirá jamás, estarás viviendo en cada renglón de tus escritos.

A tu querida familia mi abrazo por este medio, ya que la circunstancia que nos toca vivir ante este virus, nos ha distanciado de familiares y amigos.

Que Dios te dé un espacio especial como persona de bien. Gracias Deolindo, te recordaremos cuando suene una guitarra y se levante una voz entonando una canción.

Panchi Cosso.