Un gran avance espacial argentino
Gran objetivo alcanzado por innovadores argentinos, hay quienes aún confían en este país y quieren llevarlo a lo más alto, literalmente hablando; esta hazaña 100% argentina despegó exitosamente al espacio desde Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos) a bordo del Falcon 9, cohete espacial de la empresa Spacex. Hoy vamos analizar un poco este picosatélite argentino del que se ha estado hablando últimamente.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2022/01/jpg-2.jpg)
En 2019 un profesor de una escuela técnica de Mar del Plata, Alejandro Cordero, (actual CEO de la empresa Innova Space), propuso a sus alumnos una iniciativa para desarrollar un pequeño satélite usando tecnología de bajo costo. Luego de pocos meses el equipo desarrolló un prototipo y el proyecto comenzó a ser impulsado por Neutrón, una aceleradora de startups argentina que facilita financiamiento y capacitación. Startups es un término en inglés que se utiliza para definir las empresas que aún son jóvenes.
Picosatélite
Todo comenzó con el prototipo del satélite MDQube SAT-1 que fue alojado en la cabeza del cohete AVENTURA I-e2, de la compañía TLON, y pudo transmitir información de variables atmosféricas durante más de cinco horas, incluidos el despegue, la separación de la cofia del fuselaje, y la caída en paracaídas hasta su aterrizaje. Fue la primera vez que se lanzó un picosatélite en un lanzador, ambos diseñados y desarrollados en nuestro país.
Básicamente picosatélite (hoy su nombre es “MDQubeSAT1 San Martín”) significa un satélite diminuto, que cabe en la palma de la mano, en este caso tiene un tamaño de 10x5x5 centímetros y pesa unos 500 gramos, es el más pequeño que ha lanzado Argentina y Latinoamérica. Se pretende lanzar entre 80 y 100 de estos innovadores pequeñines que permitirán la conectividad en las zonas más remotas, no sólo en el país, sino a nivel global. Los picosatélites giran alrededor del planeta en una orbita polar, son esparcidos a unos 400 km de altura. Una vez puestos en esta orbita intercambiarán señares con distintas antenas puestas en tierra. Esta tecnología satelital argentina tendrá aplicaciones marítimas (por ejemplo, en los barcos que transportan contenedores) en áreas de agricultura, minería, petrolíferas, etc. Para que entendamos mejor expongo una breve explicación que hizo Alejandro Cordero: “Por ejemplo, si tenés un silobolsa, podés ponerle un sensor y nuestros satélites van a permitir que transmita información, aunque esté en una región donde no hay comunicaciones; el productor va a poder saber qué pasa con su cosecha desde el celular”. ¡¡SENSACIONAL!!
Los picosatélites tendrán una vida útil muy corta, de entre dos y tres años. Pasado ese tiempo, comenzarán a caer y terminarán por desintegrarse debido a la fricción del reingreso a la atmósfera. Este procedimiento cumple con un requisito que la NASA: ningún satélite puede durar más de cinco años para evitar la generación de chatarra espacial.
Quiero dejar en claro que, si bien este hito argentino es innovador, nuestro país comenzó su historia espacial con el primer lanzamiento en enero de 1990 cuando el cohete Ariane dejó en órbita espacial al pequeño Lusat 1, el primer objeto argentino puesto en órbita. Para más información visite https://www.argentina.gob.ar/ciencia/conae.
Diego Larrosa De Zan (Divulgador científico)