Efecto guerra: aumentan hasta 25% los precios del plástico y presionan sobre alimentos y envases
La escalada del conflicto en Medio Oriente comienza a sentirse en la economía real con impacto directo en la industria. En los últimos días, proveedores de insumos plásticos aplicaron subas de hasta el 25% en sus listas de precios, lo que repercute de manera inmediata en la fabricación de envases y en toda la cadena productiva.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/03/plasticos_fabrica.webp)
El incremento responde al encarecimiento de materias primas clave vinculadas a la petroquímica, en un contexto internacional atravesado por la incertidumbre. La región de Medio Oriente es un proveedor estratégico de insumos como el petróleo, el gas, fertilizantes y metales como el aluminio, fundamentales para múltiples procesos industriales a nivel global.
De acuerdo a un informe del banco Morgan Stanley, miles de millones de dólares en flujos comerciales están en riesgo debido a las disrupciones en estas cadenas de suministro. Entre los sectores más afectados se encuentran precisamente los plásticos y el aluminio, utilizados como base para una amplia variedad de productos manufacturados.
En la Argentina, el impacto ya comenzó a trasladarse a precios. Una empresa proveedora de plásticos para envases de polietileno, bolsas de consorcio y otros productos aplicó un aumento del 25% esta semana, en lo que representa el segundo ajuste en pocos días (tras subas registradas el 16 y el 23 de marzo).
El economista Damián Di Pace advirtió que estas subas afectan directamente la formación de precios en sectores clave como alimentos y bebidas, supermercados y delivery. También impactan en la construcción (caños, perfiles y aislantes), la industria automotriz, el rubro farmacéutico y cosmético, y los productos descartables.
Uno de los efectos más sensibles se da en la cadena agroindustrial. El encarecimiento del plástico afecta, por ejemplo, a los silobolsas, mientras que el aumento del gas y los fertilizantes eleva los costos de producción agrícola. En consecuencia, productos básicos como el arroz o cualquier alimento envasado podrían registrar subas significativas en góndola.
Fertilizantes y energía, en alza
El conflicto también golpea de lleno a la producción de fertilizantes nitrogenados, esenciales para la agricultura mundial. Estos insumos dependen en gran medida del gas natural, cuyo precio sigue la tendencia del petróleo, actualmente en torno a los 100 dólares por barril.
Como resultado, productos como el amoníaco, la urea y el nitrato de amonio registran aumentos de entre el 15% y el 30%, trasladando presión adicional a los costos del campo.
En paralelo, el mercado internacional ya refleja estas tensiones. Según operadores, el polietileno muestra incrementos de entre el 25% y el 35%, con expectativas de nuevas subas en contratos a futuro.
La tendencia también se observa en grandes compañías globales. La multinacional BASF anunció recientemente aumentos inmediatos en Europa que pueden superar el 30% en varias de sus líneas de productos industriales.
Más presión inflacionaria
En este escenario, las empresas locales anticipan nuevos ajustes. Incluso, algunas firmas ya evalúan aplicar desde abril una actualización adicional del 2,9% vinculada al último índice de inflación, aunque no descartan revisar esa decisión ante la volatilidad de los costos.
Así, el impacto del conflicto internacional no solo se limita a los mercados energéticos, sino que comienza a trasladarse con fuerza a los precios de productos cotidianos, sumando presión inflacionaria en una economía ya sensible a este tipo de shocks externos.