Un estudio advierte que ni 40 años de aportes al monotributo alcanzan para una jubilación mínima
Una simulación de la Fundación Mediterránea calculó cuánto podrían financiar los aportes previsionales de cada categoría del monotributo. En los escalones más bajos del régimen, donde se concentra la mayoría de los inscriptos, la renta estimada queda muy lejos del haber mínimo incluso después de cuatro décadas de contribuciones.
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El monotributo permite acumular años de aportes para acceder a una jubilación, pero el dinero destinado al componente previsional puede resultar insuficiente para financiar un haber mínimo. Una simulación realizada por la Fundación Mediterránea muestra que, con los valores actuales, incluso 40 años de contribuciones dejarían importantes diferencias según la categoría del contribuyente.
El ejercicio calculó cuánto podría acumular un monotributista durante su vida laboral y qué ingreso mensual podría financiar posteriormente. Para eso, tomó el componente previsional correspondiente a cada categoría y planteó inicialmente un escenario en el que ese dinero simplemente conservara su valor frente a la inflación.
Los resultados según cada categoría
En la categoría A, la más baja, un hombre que realizara aportes durante 40 años generaría, bajo esa simulación, una renta equivalente a apenas el 9% de una jubilación mínima actual. Para una mujer, el porcentaje bajaría al 6%.
La situación mejora a medida que aumenta la categoría del monotributo, aunque tampoco necesariamente alcanza para cubrir un haber mínimo. En la categoría K, la más alta del régimen, un hombre llegaría al 75% de una jubilación mínima tras 40 años de aportes y una mujer alcanzaría aproximadamente el 50%. La diferencia responde al monto del aporte previsional incluido dentro de cada cuota mensual, que reúne un componente impositivo, otro destinado a la jubilación y un tercero correspondiente a la obra social, con valores que cambian según la categoría.
El resultado mejora considerablemente cuando la simulación incorpora un rendimiento real del 2% anual por encima de la inflación. Bajo ese supuesto, un hombre de categoría K podría financiar una renta equivalente al 138% de una jubilación mínima, mientras que para una mujer se ubicaría alrededor del 99%.
Cuánto debería aumentar el aporte más bajo
En los primeros escalones del monotributo, aun suponiendo ese rendimiento real, la distancia continuaría siendo importante. El informe calculó cuánto debería aportar mensualmente una persona de categoría A para aspirar a financiar una jubilación mínima después de 40 años. Para un hombre, el aporte previsional tendría que pasar de los actuales $18.247 a alrededor de $150.600 mensuales. En el caso de una mujer, debería ubicarse cerca de los $160.298, siempre bajo los supuestos utilizados en el ejercicio.
La Fundación Mediterránea aclaró que se trata de una simulación basada en un sistema hipotético de capitalización individual y que, por lo tanto, esos porcentajes no representan el haber que efectivamente cobrará un monotributista en el actual sistema previsional argentino, sino qué ingreso podrían financiar los aportes realizados si fueran acumulados durante toda la vida laboral.
La mayoría de los inscriptos está en las categorías más bajas
El análisis adquiere mayor relevancia al observar cómo está distribuido el universo de contribuyentes. Actualmente existen alrededor de 4,8 millones de inscriptos en el monotributo, de los cuales aproximadamente 2,8 millones están activos dentro del sistema previsional y unos 2,2 millones efectúan aportes.
Más de la mitad de los activos se encuentra en la categoría A. Si se suman las categorías A, B y C, concentran cerca de ocho de cada diez monotributistas activos, justamente los segmentos donde el componente previsional de la cuota mensual es menor.
El informe también destaca que la cantidad de personas incorporadas al régimen creció aproximadamente un 70% durante los últimos 15 años. A partir de esos datos, el estudio plantea el debate sobre qué nivel de aporte debería tener el sistema para mantener su función de formalización y, al mismo tiempo, generar una cobertura previsional suficiente durante la vejez.