Cuando parecia que el cervecero lo ganaba apareció Vigliani para empatar
En el estadio Enrique “Quique” Da Dalt se disputó una nueva edición del clásico entre Gualeguay Central y Quilmes, dos equipos que llegaban necesitados luego de un empate y una derrota en sus primeras presentaciones, por lo que el objetivo era claro: sumar de a tres para salir del fondo de la tabla.
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El que tomó la iniciativa desde el arranque fue Quilmes. El conjunto visitante mostró una mejor circulación de pelota y se adueñó del mediocampo gracias al buen trabajo de Videla, González, Chávez y Matías Benedetti, quienes abastecieron constantemente a los hombres de ataque, Mena y Brandon Albornoz, complicando durante toda la primera mitad a la defensa rojinegra.
Esa superioridad tuvo rápidamente su premio. Brandon Albornoz fue el encargado de abrir el marcador para Quilmes, que justificaba con fútbol la ventaja parcial.
Central no encontraba respuestas y la visita siguió presionando, manejando mejor los tiempos del encuentro. Antes del cierre de la primera parte apareció Ramiro Gómez para estirar diferencias tras centro perfecto de Matías Benedetti y poner el 2 a 0 con el que Quilmes se fue al descanso con una tranquilidad merecida.
Pero en el complemento la historia cambió. El entrenador de Gualeguay Central, Medina, movió el banco buscando reacción y encontró respuestas inmediatas. Los ingresos le dieron otra energía al local, especialmente con García, que aportó movilidad y empuje para comenzar a inclinar la cancha sobre el arco defendido por Saavedra.
Central fue creciendo con el correr de los minutos, empujado por su gente y aprovechando cierto retroceso de Quilmes, que ya no tuvo la misma claridad ni el control mostrado en la etapa inicial. El rojinegro fue arrinconando a su rival y encontró premio a su insistencia para ponerse nuevamente en partido.
Cuando parecía que Quilmes, aun sufriendo, se llevaba un triunfo vital, llegó el golpe final. Ya en tiempo de descuento, Gonzalo Vigliani ganó a espaldas de la última línea cervecera y, con gran categoría, definió por arriba de Saavedra para decretar el agónico 2 a 2 y desatar el festejo en el Enrique Da Dalt.
No hubo tiempo para más. Quilmes movió desde el medio y el árbitro Barreto señaló el final.
Un clásico con dos caras: una primera mitad dominada por Quilmes y un complemento de pura reacción de Gualeguay Central, que nunca bajó los brazos y terminó rescatando un empate sobre la hora. Para la visita quedó el sabor amargo de haber dejado escapar dos puntos que parecían asegurados; para el local, la satisfacción de la remontada en un partido que se había presentado muy cuesta arriba.