Fútbol
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La historia de sacrificio, aprendizaje y vigencia del futbolista Francisco Allende
Formado en Smash Tennis, Sociedad Sportiva y con pasos por las inferiores de Colón de Santa Fe, Comunicaciones, Almagro y el fútbol patagónico en el Federal A con Germinal de Rawson, el atacante gualeyo repasa su trayectoria, las exigencias del fútbol profesional y cómo se prepara a la espera de un nuevo desafío deportivo.
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El camino hacia el profesionalismo en el fútbol no conoce de líneas rectas, sino de constancia, mudanzas, aprendizaje constante y resiliencia. Una muestra de ello es la historia de Francisco Allende, delantero gualeyo que supo integrar planteles en el ascenso nacional y que hoy, con la mira puesta en el mercado de enero, entrena en su ciudad natal a la espera de dar el siguiente paso en su carrera.
En una charla a fondo en la FM 91.1, Allende repasó sus inicios, el recuerdo de compartir entrenamientos dirigidos por Julio César Falcioni o compartir con Wanchope Ábila durante su etapa como sparring en Colón de Santa Fe, su paso por Buenos Aires y la experiencia de haber representado a Gualeguay en el competitivo torneo Federal A.
Los inicios y el salto a Santa Fe
La pasión por la pelota comenzó temprano, a los cuatro años, en la escuelita de Smash Tennis bajo la tutela de Guillermo «Chilo» Briosso. Sin embargo, su vínculo formal con el fútbol competitivo se gestó más tarde en Sociedad Sportiva, club al que llegó a los 12 años de casualidad y donde terminó arraigando su sentido de pertenencia.
Su debut en la primera local llegó rápido: con apenas 15 años, en 2019, de la mano del director técnico Carlos «Pata de Pollo» Gómez Vuoto. Aquel estreno dejó una marca imborrable: en su segundo partido en primera, frente a El Progreso, convirtió su primer gol oficial.
El buen rendimiento le abrió las puertas. A los pocos meses emprendió viaje hacia Santa Fe para sumarse a las divisiones inferiores de Colón, donde completó una etapa formativa de casi tres años. Allí le tocó vivir desde adentro el roce con el plantel profesional:
«Hice sparring con Julio César Falcioni y compartí entrenamientos con Lucas Beltrán y Wanchope Ábila. La diferencia con el fútbol amateur o de ligas regionales es abismal, no solo desde lo físico, sino en lo psicológico y en la toma de decisiones. El fútbol de primera en Argentina es rapidísimo y de una exigencia técnica tremenda», recuerda entre risas anécdotas compartidas, como aquella vez que le ganó una Coca-Cola a Luis «Pulga» Rodríguez tras una competencia de tiros al travesaño.
Del ascenso metropolitano al sur del país
Tras su paso por el Sabalero, el recorrido de Allende continuó sumando kilometraje y experiencia en el ámbito metropolitano de AFA. En 2023 vistió la camiseta de Comunicaciones en la B Metropolitana, destacándose en la cuarta división, y al año siguiente se sumó a Almagro para disputar el torneo de reserva de la Primera Nacional, sumando además prácticas formales con el plantel superior.
El periplo futbolístico lo llevó luego a la Patagonia, incorporándose a Germinal de Rawson para disputar el Torneo Federal A y la Copa Provincial de Chubut. Con orgullo, Francisco destaca lo que significó llevar la bandera de su provincia en el sur argentino:
«Ser el único entrerriano en el plantel y enterarme de eso te da un orgullo bárbaro. Uno sabe el esfuerzo que hay que hacer para dejar representada a la provincia de esa manera en un equipo profesional».
El rigor del presente y la vida del jugador libre
Hoy, de regreso en Gualeguay, la rutina diaria no se detiene. El delantero se entrena bajo las órdenes del profesor Elías Godoy, manteniendo una estricta disciplina en lo físico y en el cuidado nutricional —pilares fundamentales para mantenerse en nivel competitivo—, mientras canaliza su carrera a través de su representante, Pablo Bullrich, a la espera de ofertas concretas para el próximo mercado de pases que abrirá en enero.
El jugador reflexionó sobre su regreso temporal al fútbol local: el año pasado se sumó a Sociedad Sportiva para tener minutos. Allende reconoce que el estilo de juego de la liga gualeya presenta desafíos particulares:
«Fue un subibaja de emociones bravísimo. Venía acostumbrado al ritmo físico y táctico de las inferiores de AFA, y chocar con el fútbol local, que tiene otra dinámica y es más friccionado, me dio un cachetazo de respeto. Pero volver a casa y que me llame el Pata de Pollo fue hermoso; estoy eternamente agradecido con él por la confianza que me dio».
Con la mira puesta en el futuro, referentes en su posición como Julián Álvarez o Maxi Salas como espejos donde mirarse, y la convicción intacta de que la potencia y el despliegue físico son sus mejores cartas de presentación, Francisco Allende aguarda el llamado que le permita reanudar su andar en las canchas profesionales del país.