Aniversario Quilmes
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"Ver a Quilmes hoy me llena de orgullo": la historia de Juan Pavón, leyenda viva del "Cervecero"
Socio número uno, campeón como jugador y el director técnico más ganador en la historia del fútbol gualeyo. A sus 82 años, la figura máxima del Club Atlético Quilmes repasa sus orígenes, los años en los que el club no tenía predio propio, la gesta del histórico e invicto Campeonato Entrerriano de 1999 y los secretos de una manera de sentir el fútbol y relacionarse con el jugador.
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Hablar del Club Atlético Quilmes en el día de su 95° aniversario es, de manera ineludible, hablar de Juan Pavón. Nacidos con trece años de diferencia —Pavón tiene 82 años y la institución fue fundada el 17 de octubre de 1931—, sus vidas se entrelazan de tal manera que hoy ostenta el carnet de socio número uno del club, habiendo sido protagonista directo de cada uno de los saltos institucionales y deportivos del "Cervecero".
En una charla íntima cargada de emociones y recuerdos, una leyenda para el fútbol local —campeón como jugador en 1973 y 1976, e invicto campeón provincial en 1999— repasó su trayectoria y el legado de quienes forjaron los cimientos de la institución.
Los orígenes con Alejandro Villanueva y el tributo a los fundadores
Al remontarse a sus primeros pasos en la institución, Pavón recuerda un Quilmes muy distinto al de la actualidad, en donde el club carecía de instalaciones propias:
“Nos vimos nacer prácticamente. Cuando llegué al club no había nada, era el bar ahí de Alejandro Villanueva. En esa época la Liga no cobraba cuotas, te sacaba un porcentaje de la recaudación y con eso sobrevivía el club. Si hubiese sido como ahora, el club no habría existido”, rememora.
En ese sentido, Pavón rinde un tributo especial a un dirigente clave en la historia cervecera: Raúl Humberto Valdéz:
“A ese hombre todos los quilmeños le debemos la idea fundamental. Él tuvo la visión de que el club tenía que salir y mudarse. Nosotros éramos jóvenes y lo apoyamos, junto al “Gallego” Camino; hubo una lucha muy brava pero se logró avanzar. Como él tenía negocio, pedía todo fiado para el club y se le iba abonando a medida que se podía. El club tendría que tener un reconocimiento o su nombre en algún rincón, porque gracias a su idea el club existió y progresó”.
La figura de “Chafino” Valdéz fue fundamental para que Quilmes diera un paso adelante; en palabras de Juan, era alguien que quería que el club evolucionara.
Diez años jugando "sin firmar" y el salto a la dirección técnica
Su llegada al club se dio casi de manera fortuita. Pese a que toda su familia era hincha de Gualeguay Central y él pasaba sus tardes en dicho club, una discrepancia con un dirigente lo alejó de la entidad. Fue el "Zurdo" Airala quien lo invitó a probarse en Quilmes con una rara propuesta:
Tras la propuesta de Airala, la reacción de Juan fue: “¿En Quilmes? ¡Estás loco vos!”.
“Me dijo: 'Andá a jugar sin firmar, y si no te gusta te volvés'. ¡Jugué 10 años en Primera División en Quilmes sin firmar! Hasta que un día nos descubrió Dadale, que era tesorero de San Lorenzo y de la Liga, y nos quitaron los puntos. Ahí ya me quedé definitivamente en el club”, relata entre risas.
Tras consagrarse campeón como futbolista en 1973 y 1976, Pavón asumió la conducción técnica, donde se transformó en el entrenador más ganador de la historia del fútbol de Gualeguay con 7 títulos. Sobre su método de trabajo, destaca que su secreto radicaba en la contención humana del jugador:
“Al jugador no solo había que enseñarle a jugar, sino motivarlo. Si alguno venía cabizbajo a entrenar, yo iba a la casa a ver qué le pasaba. Si se habían peleado con la mujer o no tenían para la garrafa, yo trataba de ayudar para que estuvieran bien. Ese trabajo daba sus frutos en la cancha”.
La gloria máxima: el Provincial de 1999 y el tricampeonato
Dentro de su amplio palmarés —que incluye el recordado tricampeonato local 1994, 1995 y 1996—, la página más dorada de su carrera y de la historia del club se escribió en el Campeonato Entrerriano de 1999.
Quilmes ingresó al certamen tras finalizar tercero en la liga local, aprovechando la plaza disponible. Con la incorporación de refuerzos de jerarquía como Cacho Naccer, "Pata" Pereyra, "Peky" Benítez y otros nombres de la liga, el equipo de Pavón abrochó una campaña perfecta:
“Tuve la suerte de que esos refuerzos parecía que hacían años que jugaban en Quilmes, se entendían de maravilla. Empezamos a ganar y ganar. De visitante nos cuidábamos y ganábamos 1 a 0 o 2 a 0, y cuando venían acá a la revancha le hacíamos 6 o 7. Salimos campeones invictos ganando de local y de visitante. Es un logro que hasta el día de hoy ningún otro equipo ha podido igualar en esas condiciones”, resalta con orgullo.
Un presente que ilusiona y un mensaje al pueblo cervecero
Al contemplar la infraestructura actual del club —con cancha propia, múltiples disciplinas deportivas como patín, vóley y arquería, y obras en constante ejecución—, el socio número uno no oculta su emoción al comparar el presente con aquellas primeras reuniones a la luz de un "sol de noche":
“Desde que yo lo conocí hasta ahora, me da una satisfacción enorme ver cómo ha progresado. En la primera reunión que hicimos no teníamos ni en qué sentarnos y alumbrábamos con una vela, y a la segunda semana conseguimos prestados un 'sol de noche' gracias a los vecinos; hoy ver a Quilmes me parece que fuera uno de los clubes más poderosos de Gualeguay. A los socios y a la hinchada, que son de maravilla, les digo que hay que seguir apoyando porque todo va a salir adelante”, concluye con mucha emoción.
En estas últimas palabras, la emoción terminó ganando el pulso a Juan. Son incontables los momentos vivenciados, las dificultades superadas y la cantidad de jugadores, vecinos y dirigentes que pasaron por la institución cuando había poco o nada. Hoy, Pavón contempla a un club grande y consolidado, lejano a aquel momento en el bar de Alejandro Villanueva que una vez conoció. Ese crecimiento es, en gran medida, fruto de la entrega de quien estuvo presente en las páginas más doradas de la historia cervecera.