El apasionado beso de Nico Vázquez a Dai Fernández al ganar el Oro con Rocky en los Premios ACE
El actor vivió una noche llena de emociones al llevarse dos premios por la obra. Sus emotivas dedicatorias a su hermano Santiago y a Gustavo Yankelevich, con palabras que conmovieron a todos los presentes en el teatro
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La consagración de Nico Vázquez en los Premios ACE tuvo un recorrido que fue creciendo en emoción a medida que avanzaba la noche. Primero, con el reconocimiento en Drama o Comedia Dramática por Rocky, luego con el ACE de Oro para la obra, y finalmente con sus palabras en diálogo con Teleshow, el actor dejó un testimonio atravesado por lo personal, lo colectivo y el amor por el teatro. Además, dejó en claro su amor por Dai Fernández con un romántico beso frente a todos.
Al subir al escenario para recibir el premio a Drama o Comedia Dramática, Vázquez puso el foco en su recorrido profesional y en el desafío que implicó este proyecto. “Toda mi carrera me la pasé haciendo comedia. Es muy difícil cuando lamentablemente quedamos encasillados los actores en un rol”, expresó con honestidad. En ese sentido, explicó cómo decidió tomar las riendas de su propio camino: “Tuve que empezar a producirme yo mismo para convocarme. Es un chiste, ¿eh?”, aclaró entre risas, antes de reafirmar su compromiso con el oficio: “Amo lo que hacemos”.
El actor también destacó el carácter colectivo de la obra y el esfuerzo detrás de cada función. “Somos un equipo muy grande. Rocky es un trabajo de producción tremendo, pero sobre todo es un trabajo de un equipo que es una familia”, aseguró. Y profundizó en el mensaje que atraviesa la historia: “Es una obra que habla de caerse y levantarse”. En esa línea, invitó a pensar en la experiencia personal de cada espectador: “Si bajo y les pregunto a ustedes si alguna vez les pasaron cosas en la vida buenas, malas o más o menos, todos tienen una historia para contar”.
Uno de los momentos más sentidos de ese primer discurso llegó cuando dedicó el premio a Gustavo Yankelevich y a su entorno, en un año que definió como difícil tras el fallecimiento de su nieta Mila. “Se lo quiero dedicar a todos ustedes, a todos estos actores que están acá… pero sobre todo a Gustavo”, dijo, antes de agregar: “A él le tocaba otra vez una pérdida muy grande y tenía que demostrar una vez más que es Rocky”. Y cerró con una frase que sintetizó el espíritu de la obra y del equipo: “Se puso de pie y seguimos. Seguimos sonriendo y seguimos viviendo en este plano por los que no están”.
Minutos más tarde, la emoción se multiplicó cuando Rocky se quedó con el ACE de Oro. Visiblemente impactado, Vázquez volvió al escenario con un discurso aún más íntimo. “No lo puedo creer. Es increíble”, repitió, mientras intentaba ordenar sus palabras. “Entre tantas obras fantásticas… lo comparto con cada obra que estaba ahí”, destacó, reconociendo a sus colegas.
Allí volvió a aparecer con fuerza la figura de su hermano Santiago. “El que me conoce sabe cómo creo en las señales. En unas horas nada más es el cumpleaños de mi hermano Santi”, dijo, con la voz quebrada. Y agregó: “Es increíble… una señal de él acompañándome”. En uno de los pasajes más profundos de la noche, confesó: “No hubiera podido lograr ni la mitad de cosas que me pasan en la vida si no fuera por él, que lo siento al lado mío todo el tiempo”.
Lejos de quedarse solo en lo personal, el actor también reflexionó sobre su presente y su vínculo con la profesión. “La vida es difícil, por momentos se pone complicada, pero también es hermosa”, sostuvo. Y remarcó el privilegio de dedicarse a lo que ama: “Hacemos lo que amamos, somos bendecidos. Tenemos uno de los trabajos más lindos del mundo”.
En ese mismo discurso, dejó una de las frases más celebradas de la noche al referirse al teatro: “Muchas veces escucho que hay gente que dice ‘no veo la hora de ir a la playa’… y yo cuando me alejo del escenario digo ‘no veo la hora de subirme de vuelta’”. Y sintetizó su mirada sobre el vínculo con el público: “El público es lo más fiel que tiene el teatro. Es instantáneo lo que sucede”.
Con la emoción todavía a flor de piel, Vázquez cerró ese momento con una definición que marcó el tono de toda la noche: “Nunca estuve tan nervioso… nunca estuve tan humano. Me siento muy feliz. Hace mucho que no me sentía así”. Y volvió a compartir el reconocimiento: “Esto no es mío solo, es del teatro”.
Más tarde, ya fuera del escenario, el actor habló en exclusiva con Teleshow y completó una noche cargada de significado. “Me emocioné mucho. Mi familia, siempre mis padres, mis abuelos… iban a ser parte de mi discurso”, contó, recordando a quienes fueron su primer público: “Hacíamos las escenas los viernes adelante del sillón de ellos”.
En ese intercambio, además, se permitió dimensionar el impacto internacional de la obra. “Muchas veces hablamos de lo que vamos a ver afuera… y ahora nos pasó que vinieron de Alemania, de Londres, de España a ver qué pasaba acá”, señaló con orgullo.
Así, entre premios, discursos y reflexiones, Nico Vázquez construyó una noche inolvidable. Una consagración que no solo celebró su trabajo en Rocky, sino que también dejó al descubierto su costado más íntimo, su agradecimiento al equipo y su profunda conexión con el teatro y con quienes lo acompañan, dentro y fuera del escenario.