A 99 años de la institucionalización del Feriado de San Antonio
El 9 de junio de 1927 no fue un día común para la administración pública de Gualeguay. Aquella mañana, el intendente Francisco Pezzutti firmó un decreto que cambiaría para siempre la forma en que la comunidad celebraría su identidad: por primera vez, el 13 de junio, día del patrono San Antonio de Padua, se declaraba feriado para las oficinas municipales. Al cumplirse hoy 99 años de aquel hito, recordamos cómo la figura del santo y las actividades en su honor han sido el pulso constante de la "Villa de San Antonio de Gualeguay Grande" desde su origen.
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El origen de un nombre y una disputa
La vinculación de Gualeguay con San Antonio no fue un proceso exento de tensiones. En 1783, durante los preparativos para la fundación oficial, surgió una célebre discrepancia entre el fundador, Tomás de Rocamora, y el párroco Quiroga y Taboada. Mientras el sacerdote abogaba por imponer a San Sebastián como patrono (en honor al Obispo Sebastián Malvar y Pinto), Rocamora sostuvo que se debía respetar la voluntad de los pobladores, quienes ya tenían una profunda devoción por San Antonio.
Finalmente, la fe popular se impuso: la villa fue bautizada en honor al santo de Padua y la primera iglesia, bendecida el 22 de septiembre de 1784, llevó su nombre por ser el "elegido por los pobladores".
La solemnidad de 1927: Banderas y retretas
Antes del decreto de Pezzutti en 1927, ninguna de las ciudades cabeceras de departamento en Entre Ríos contaba con un feriado oficial para su patrono; los maestros y empleados públicos eran obligados a trabajar, lo que el párroco Pedro Tibiletti calificaba como un "atentado al regocijo popular".
La primera celebración bajo el nuevo régimen de feriado fue de una solemnidad inédita. Las crónicas de la época relatan que se dispuso el embanderamiento general de la ciudad, se iluminó de forma especial la pirámide de la Plaza Constitución y la Banda Municipal ofreció una retreta de gala en el kiosco de la plaza. La procesión, que alcanzó una extensión de cuatro cuadras, se detuvo en altares artísticamente preparados por familias tradicionales, marcando el inicio de una tradición que unía lo institucional con lo sagrado.
San Antonio en la vida social y civil
La presencia del santo patrono traspasó los límites del templo para nominar instituciones vitales de la ciudad:
El Hospital San Antonio: Obra de la Sociedad de Beneficencia inaugurada en 1904, fue fundado bajo el nombre del patrono como un gesto de protección hacia los enfermos.
Pan de los Pobres: El 27 de septiembre de 1898, se fundó la "Pía Unión de San Antonio y Pan de los Pobres", una institución caritativa que vinculaba la devoción al santo con la asistencia alimentaria a los más necesitados.
Nomenclatura Urbana: La calle principal de la ciudad, históricamente llamada San Antonio, fue objeto de debate en 1950 cuando se le cambió el nombre por el de Presidente Perón. Sin embargo, tras la Revolución Libertadora de 1955, se restituyó de inmediato el nombre del santo a la arteria.
Un siglo de identidad
A lo largo de los años, las celebraciones incluyeron desde la inauguración de majestuosos altares y púlpitos de mármol de Carrara en la parroquia, hasta momentos de crisis donde la procesión fue prohibida por tensiones políticas, como ocurrió en 1955, aquella época de enorme tensión entre la Iglesia y el Gobierno de Juan Domingo Perón que mencionamos anteriormente. Hoy, a casi un siglo de que el intendente Pezzutti decidiera "solemnizar la tradición", San Antonio de Padua sigue siendo uno de los ejes sobre los cuales Gualeguay reafirma su historia. En especial, para aquellas personas que profesan la Fe. Cada 13 de junio, el sonido de las campanas recrean la tenacidad de los primeros pobladores quienes decidieron su destino, incluso en contra de las propias instituciones.