Alba y Graciela Juárez unidas por el amor familiar y cultural
El próximo viernes 8 de abril, a las 20,30 hs., en el Club Social, organizado por la Subcomisión de Cultura de la institución, se va a presentar el libro de cuentos “Y fueron palabras”, de Alba y Graciela Juárez, oriundas de Gualeguay, hijas de una familia tradicional de la ciudad que luego se radicó en La Plata. La presentación estará a cargo de Graciela quien compartirá sus vivencias y lo que las llevó a compartir la autoría de la obra.
Para volver un poco a la historia familiar de ambas autoras compartimos el siguiente testimonio.
Alba y Graciela
El hogar de Carmelo Juárez y Alba Remezzano fue bendecido por cuatro retoños: tres niñas y un niño. El destino, Dios, hizo que Alba diera inicio a esa descendencia, y a los quince meses llegara Graciela.
Esta cercanía en el tiempo fue, quizá, uno de los principales puntales en la proximidad dentro de los hermanos, fundamentalmente en las etapas de la niñez y de la adolescencia, transcurridas en Gualeguay. Proximidad marcada también por las adversidades que en la vida siempre están presentes y, en este caso especial, muy duras.
A pesar de ellas, el clima hogareño abrazaba con un gran manto de empuje e inquietudes a todos. Fue un hogar en el que prevaleció el optimismo.
Los valores morales y éticos, las artes, la música, el trabajo, fueron el camino recorrido a cada paso.
En este hogar desde que se formó hubo música. El padre de estas niñas ejecutaba mandolín y guitarra.
Alba y Graciela siguieron esa línea con el estudio formal de piano. Esto determinó que todos los fines de semana, la familia completa hiciera música, a su modo, con dos instrumentos a elección y canto.
Eran hermanas y amigas, se comprendían, y en muchísimos aspectos de la vida coincidían. Pero cada una tenía su personalidad y sus gustos diferentes. Hasta la actualidad. Pero siempre muy unidas.
Alba prefería la Química, Graciela, la Matemática. Las dos leían mucho. Esto las llevó a escribir formalmente, después de haber borroneado casi toda la vida.
Este libro que la semana próxima conoceremos, Y fueron palabras…, surge como una invitación de Graciela a Alba, siempre de bajo perfil, para que diera a conocer sus producciones, muchas premiadas. Así, continuaron compartiendo una vez más, sus afanes, coincidencias, hermandad y amistad.
Las raíces que nutren los árboles, estuvieron en Gualeguay, en sus calles, en su gente, en la Escuela Normal Mixta, en sus maestros y profesores, en sus compañeros, en sus amigos… Después, las ramas, hojas y frutos…