Amalfi Firpo de Cortés - “Cielito”
Enorme tristeza me produjo enterarme de la partida hacia la Luz y las Verdades inmutables de la querida Cielito Firpo de Cortés.
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El tiempo pasa (no tiene otro destino) y nos trae estas noticias dolorosas e irreversibles.
Para nuestra Escuela Superior de Comercio “Celestino I. Marcó” Cielito fue una persona invalorable, siempre atenta a la marcha de la institución, presta en la búsqueda de soluciones que beneficiaran y mantuvieran en alto el nombre de la Escuela, acompañando con una responsabilidad y un criterio inigualables en la toma de decisiones, prestigiando desde siempre nuestra casa de estudios con su trabajo impecable. Atendía a todo aquel que necesitaba asesoramiento y ayuda, con inteligencia y pareja energía, haciendo gala de un perfecto conocimiento al resolver problemas observando todos los ángulos y atendiendo a todas las interpretaciones.
Largas jornadas dedicadas a su nada fácil trabajo de Secretaria en la escuela que vio nacer y ayudó a crecer con estudio y preparación, atenta a los documentos que debía resolver, a las explicaciones que recibió alguna vez y a las que tuvo que impartir, con señorío y educación inagotables en infinidad de oportunidades.
Horas y más horas para la escuela (sin contar su desinteresada colaboración con otras instituciones de nuestro medio) sin horarios extras ni compensatorios o plus alguno, tampoco los pidió: en la tarea cumplida, bien cumplida, estaba su satisfacción.
Después llegó el tiempo del descanso para su tarea, seguramente para sosiego a la sombra de tantos recuerdos y al calor del cariño de todos los que tuvimos el enriquecedor privilegio de compartir con ella, con su señorío y su don de gentes, tantas horas de tarea, tarea a veces distendida y apacible y otras tantas en situaciones ríspidas y de agudísimos problemas que solo su serenidad y la seguridad que dan los conocimientos y la honestidad de un trabajo elaborado con responsabilidad pudieron llevar a buen término.
Años. Muchos años pasaron desde que nuestra Escuela Nacional de Comercio creciera hasta llegar a ser Escuela Superior de Comercio, también son muchos los directivos que fueron sus responsables y (al volver atrás los pasos en la memoria) junto a ellos estuvieron siempre el tesón y la labor incansable de Cielito que los beneficiaba a todas luces llevando el establecimiento a transformarse en una escuela con nombre propio.
Para Luis Ernesto, con mi cariño, un enorme abrazo. Cielito junto a Dios, del que era profundamente creyente, seguirá con él.
Con la señora Cielito Firpo de Cortés se va una auténtica persona digna de todo reconocimiento. El arquetipo de una dama que marcó un rumbo claro en una institución para la que fue clave en su rica trayectoria educativa.
Prof. José Luis Zanetti