Aunidias y el detrás de escena de las carrozas
El grupo de carroceros Aunidias repasa el proceso creativo y de realización de las carrozas para el Corso 2026. Un año marcado por una mayor organización, un equipo reducido, la incorporación permanente de movimiento y teatralidad, y una mirada que va más allá de la competencia. Quiénes son y cómo es su trabajo silencioso.
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Al igual que el año pasado, Aunidias diseñó las carrozas de SISI. La edición 2026 del Corso de Gualeguay nuevamente quedará marcada como una de las más ordenadas y claras en términos de trabajo colectivo. “Este año creo que fue uno de los años de mayor organización en el equipo”, expresan, y remarcan que fue una temporada con “metas muy claras y diseños muy claros desde el principio”, algo que impactó de lleno en la manera de encarar la realización de las carrozas.
Cómo se trabaja
Esa planificación fue clave si se tiene en cuenta el poco margen de tiempo con el que cuentan. “Todo lo que es el laburo de realización de las carrozas lo condensamos en un mes y medio aproximadamente”, explican. “Es poco el tiempo para todo el trabajo que hay, pero con los años uno va aprendiendo y todo el equipo se va organizando mucho mejor”. En ese sentido, sostienen que “este fue el año donde más organizados estuvimos y con las metas más claras”.
El proceso de trabajo, detallan, se divide siempre en dos grandes etapas. La primera es la del diseño, que comienza con bastante anticipación. “Más o menos en mayo o junio se empiezan a hacer bocetos y diseños de las carrozas, una vez que está definido el tema de la comparsa”. En esa instancia, Giuliano Benedetti cumple un rol central: “En este caso es nuestro líder y cabeza de equipo, el encargado del diseño”.
Para esa época del año, señalan, “empezaron a aparecer los primeros diseños de las carrozas”. Si bien esos diseños llegan bien definidos a la etapa de realización, aclaran que “siempre están abiertos a modificaciones durante lo que es el laburo de realización”.
La segunda etapa es justamente la del trabajo en el galpón. Este año comenzó el 21 de noviembre, cuando el equipo ingresó por primera vez para empezar a construir las carrozas. “Durante el proceso de realización en sí, todo el laburo del galpón, de estar ahí con las carrozas, empezar a trabajar el telgopor y todos los materiales que llevan una carroza, siempre van surgiendo ideas nuevas”, explican.
“Cuando uno se sienta a dibujar puede imaginar ciertas cosas, pero teniendo las carrozas al lado y ya empezando a realizar las estructuras, obviamente van surgiendo cosas nuevas”, agregan. En ese punto destacan el funcionamiento colectivo: “Si bien Giuliano es el diseñador, también está muy abierto a recibir propuestas de todo el equipo”.
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Objetivo cumplido: terminar antes de tiempo
Una de las particularidades de este año fue el tamaño del grupo de trabajo. “Por lo general el equipo siempre está conformado entre seis y siete personas y este año fuimos cuatro”, cuentan. Ese núcleo reducido fue el que se encargó del trabajo diario de realización: “El telgopor, el tallado, la cartapesta”. A eso se sumaron, como todos los años, colaboradores clave: “Los herreros que siempre nos acompañan, Cotona Ferreira y Lucas Ferreira, y después Javier Bello en lo que es la electricidad de las carrozas”.
“Fue un año particular porque éramos un equipo muy reducido, pero fue un equipo que se puso la camiseta y laburó de sol a sol para que las carrozas salieran a tiempo”, remarcan. El objetivo fue ambicioso: “Siempre tratamos de terminar una semana antes de que comience el carnaval”, y aseguran que este año se cumplió. “Arrancamos un 21 de noviembre y para el sábado 3 prácticamente las carrozas estaban ya listas y cerradas”.
Antes de comenzar el trabajo en el galpón, los encuentros presenciales fueron pocos. “Hace un par de años que nos manejamos mucho por WhatsApp”, explican. Aun así, un mes antes del inicio de la realización se concretó una reunión clave: “Tuvimos un encuentro donde Giuliano pudo mostrar todos los bocetos y diseños y empezar a contarle a todo el equipo de qué iba el trabajo este año”.
Las cosas tienen movimiento
La búsqueda de superación atraviesa cada edición. “Todos los años nuestro objetivo es poder superarnos año a año en cuanto a lo que hacemos”, afirman, y consideran que eso se refleja en los resultados de las últimas temporadas. En ese camino, desde hace dos o tres años comenzaron a incorporar elementos que antes no eran tan habituales en el carnaval local, como el movimiento en las carrozas.
“Partes de las carrozas que tienen movimiento, ya sea por acción humana o incorporando motores”, detallan. Como ejemplo recuerdan la carroza de la nave del año pasado: “Era una nave que se elevaba, subía y bajaba, todo eso a tracción por un motor”, combinando también “mucho movimiento humano por tracción humana”. Ese espíritu de prueba y renovación responde a una doble motivación. “No solo para el público, sino también para nosotros, para que no sea un trabajo muy repetitivo”, explican. “Poder incorporar y animarnos a probar cosas nuevas para ir dando todos los años un show distinto, acorde a cómo va creciendo el Carnaval de Gualeguay”. Y en ese sentido, este año han incorporado inflables a las carrozas, algo que es inédito.
La teatralidad es otro rasgo distintivo del equipo. “Muchos de los que trabajamos en el equipo de Aunidias somos gente relacionada al teatro”, señalan, y por eso siempre tuvieron la intención de sumar ese lenguaje a las carrozas. “Alguna vez lo hicimos, pero se vio sobre todo más desde el año pasado”, cuando comenzaron a incorporar “no solo gente que va bailando, sino personajes que van interactuando con las carrozas”. Recuerdan especialmente la carroza del “pavo”, con cuatro personas interpretando personajes y realizando una puesta más teatral. “Eso gustó muchísimo”, aseguran, y adelantan que este año volverá a verse: “Volvimos a incorporar más teatralidad y también nos animamos a trabajar técnicas nuevas y cosas nuevas”.
El equipo y sus colaboradores
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La inspiración, cuentan, no se apaga nunca. “Durante todo el año estamos muy manija y por el grupo de WhatsApp nos vamos compartiendo cosas que vemos de otros carnavales”, explican, como parte de un proceso creativo que se alimenta constantemente.
En cuanto al equipo de este año, detallan que estuvo conformado por Giuliano Benedetti como líder y diseñador, Bruno Carboni, Leo Riva y Mateo Demarchi en la realización, Cotona Ferreira y Lucas Ferreira en estructuras y herrería, y Javier Bello en electricidad. Además, destacaron la colaboración de dos amigos de Buenos Aires: “Tomás Giménez Casares y Fede Fedele, que se sumaron casi para las últimas dos semanas y fueron de gran ayuda para el equipo”.
El crecimiento del Corso de Gualeguay
Más allá del trabajo propio, el grupo pone el foco en el crecimiento general del Corso. “Siento que el Corso de Gualeguay desde hace un par de años va en ascenso y creciendo siempre”, afirman. Señalan una “vara cada vez más alta”, tanto desde la organización municipal, donde destacan “bastante escucha y mucho laburo en conjunto con las comparsas”, como desde las propias comparsas. “Así como a nosotros nos gusta superarnos año a año, siento que eso sucede en todas las comparsas”, sostienen. Ese crecimiento, aseguran, “se ve claramente reflejado en el Corsódromo y en el show integral de las tres comparsas”. “Hay mucha pasión y mucho laburo en las tres comparsas, y el show es cada vez mejor”, remarcan.
Finalmente, reflexionan sobre su manera de encarar el trabajo en un contexto competitivo. “Quizás suena un poco egocéntrico, pero creo que todo el equipo está de acuerdo en que, si bien estamos en una competencia y tenemos un jurado que nos evalúa noche a noche, trabajamos un poco más allá de eso”, explican. “No pensamos tanto en la mirada de un jurado, sino en lo que nosotros tenemos ganas de hacer y en lo que nos gustaría ver en el Corsódromo”. Desde esa lógica, se animan a asumir riesgos. “Nos animamos a probar cosas nuevas, a jugárnosla, incorporando desde materiales hasta técnicas que por ahí no manejamos”, dicen. “De eso se trata: de ir probando y encontrando qué es lo que va mejor con nosotros, sin perder la esencia del equipo y de lo que son las carrozas para nosotros”.
“Ha sido un gran año”, concluyen. “Estamos muy contentos, conformes y felices, y con muchas ganas de que las carrozas salgan a la calle y de ver lo que va a ser esta edición 2026 del Corso de Gualeguay”.