Bomberos Voluntarios impulsa un Plan de Mitigación Hídrica por “El Niño”
Ante la confirmación del fenómeno, se presentó al Municipio una hoja de ruta técnica para optimizar desagües, recuperar reservorios y convertir la seguridad hidráulica en una política de Estado que trascienda gestiones.
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Gualeguay ha transitado en los últimos años un proceso de expansión que, si bien es sinónimo de progreso, ha traído consigo desafíos estructurales de gran magnitud. La construcción de nuevos barrios, la pavimentación de calles y la extensión de sectores industriales han reducido la superficie natural de infiltración del suelo. En este escenario, el agua de lluvia ya no encuentra dónde filtrarse y escurre rápidamente hacia un sistema de desagües que, en muchos sectores, ya trabaja al límite de su capacidad. Ante esta realidad, surge desde Bomberos Voluntarios Gualeguay el "Plan Director para la Mitigación del Riesgo Hídrico", un documento exhaustivo que propone dejar de reaccionar ante la emergencia para pasar a una planificación estratégica integral.
La ciudad como un sistema vivo
El Plan parte de una premisa fundamental: Gualeguay funciona como una sola cuenca hidráulica donde cada calle, conducto, reservorio y estación de bombeo está interconectado. El documento utiliza una analogía elocuente al comparar el drenaje urbano con el sistema circulatorio humano: si una arteria se obstruye, todo el organismo sufre. En una ciudad, cuando un canal o una bomba fallan, el agua busca caminos alternativos, terminando inevitablemente dentro de las viviendas y comercios. El diagnóstico es claro: las precipitaciones intensas son fenómenos naturales inevitables, pero las inundaciones urbanas pueden evitarse si la ciudad dispone de un sistema capaz de captar, almacenar y evacuar el excedente hacia el río Gualeguay en condiciones de seguridad.
Obras clave: El Reservorio del Hipódromo y el Parque
Uno de los pilares del Plan es la recuperación de la capacidad de almacenamiento de los reservorios, que hoy se encuentran gravemente colmatados por sedimentos. La obra considerada de mayor importancia es la profundización del Reservorio del Hipódromo, regulador estratégico de la Cuenca Norte. Actualmente, este espacio tiene una capacidad útil inferior a los 5.000 m³, lo que resulta insuficiente para lluvias de mediana intensidad. La propuesta técnica consiste en excavar 55.000 m³ de suelo para alcanzar una capacidad de 70.000 m³, multiplicando por catorce su volumen actual y permitiendo que actúe como un verdadero pulmón regulador. En la misma línea, el Reservorio del Parque requiere un dragado integral para retirar aproximadamente 200.000 m³ de sedimentos acumulados durante décadas. Mientras se gestiona esta obra de gran escala, el Plan recomienda una medida paliativa inmediata: la limpieza de los ingresos de agua y del sector próximo a las bombas mediante retroexcavadoras de brazo largo, para mejorar el rendimiento del sistema en el corto plazo.
Soluciones para barrios críticos
El Plan no solo mira los grandes reservorios, sino que detalla intervenciones en puntos específicos que hoy sufren anegamientos recurrentes. En el Barrio Pancho Ramírez, se proyecta un sistema integral que incluye nuevos conductos sobre las calles Epele, San Martín y Schiaffino, buscando transportar el agua con rapidez hacia el Canal Dunat. Por otro lado, para los barrios 17 de Octubre y Minuán, se propone la ampliación y profundización de su canal de desagüe, lo que implica un desafío adicional: la reubicación de líneas eléctricas aéreas que actualmente impiden el paso de maquinaria pesada. Asimismo, se contempla la construcción de plataformas de hormigón para la instalación rápida de bombas móviles en situaciones de crisis.
Estaciones de bombeo: El corazón del sistema
Gualeguay cuenta con defensas costeras que protegen a la ciudad de las crecidas del río, pero estas mismas defensas impiden que el agua de lluvia salga por gravedad cuando el río está alto. Por ello, las estaciones de bombeo son vitales; sin ellas, el agua quedaría atrapada. El Plan propone modernizar estas instalaciones mediante la automatización y el monitoreo en tiempo real. La incorporación de sensores de nivel permitiría que las bombas arranquen solas, optimizando los tiempos de respuesta y reduciendo errores humanos. Además, se destaca la necesidad de trabajar con la empresa ENERSA para asegurar que la infraestructura eléctrica sea capaz de soportar la demanda máxima durante tormentas severas, evaluando incluso la instalación de grupos electrógenos de respaldo.
Más que cemento: Mantenimiento y prevención
Una de las conclusiones más firmes del documento es que no basta con construir nuevas obras; es imperativo recuperar y mantener lo existente. "De poco sirve disponer de bombas de gran capacidad si los canales se encuentran obstruidos", señala el texto. El mantenimiento preventivo —limpieza de sumideros, corte de malezas y dragado periódico— debe ser una tarea constante durante todo el año, y no un acto reflejo ante un pronóstico de tormenta. Cada peso invertido en prevención evita gastos mucho mayores en reparaciones de emergencia y reduce las pérdidas económicas de los vecinos.
Una Política de Estado
Finalmente, el Plan Director aspira a convertirse en una política pública permanente que trascienda los cambios de gestión política. Las inversiones necesarias son de tal magnitud y los plazos de ejecución tan extensos que requieren un compromiso sostenido en el tiempo. La propuesta de Bomberos Voluntarios Gualeguay deja un mensaje contundente: la ciudad debe prepararse hoy para el crecimiento de las próximas décadas y para un clima cada vez más extremo. La seguridad de los habitantes y la protección de sus bienes dependen de que esta planificación técnica se transforme, definitivamente, en acciones concretas.