Corsos infantiles: semilleros del carnaval y fiesta solidaria y popular
La noche se puso fresca. A pesar de eso, más allá del hecho de acompañar a un familiar, a una hija, a un amiga, es una linda decisión acercarse a estos Corsos infantiles.
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En la puerta se dejaban los útiles escolares, y uno al entrar nomás siente que está dando una mano para que los chicos puedan ir a estudiar con todo lo necesario. O casi.
Justamente la escuela es uno de los grandes aglutinadores de estas comparsas. Uno ve que un par que van al mismo grado tocan alguna percusión, o dos nenas que fueron juntas al jardín están desfilando en un mismo conjunto.
Y el otro gran factor es el barrio. Muchas vecinas y vecinos se organizan para diseñar los trajes, para armar los tocados y para improvisar las plumas con lo que se pueda cuando no hay. La clave es ayudarse entre todos.
A pesar de la temperatura andaba la gurisada aguantando el viento con sus trajes porque ellos no quieren ser menos. Llegando a la puerta que da al CIC unas gurisas improvisaban una coreografía. Las mamás (casi siempre ellas) supervisaban que no se escape ningún detalle. Alguna niña sintió miedo y lo dijo. Casi que desiste, pero sus amigas la convencen y finalmente se animó a desfilar.
Encima está la espuma. También se puede comer una hamburguesa, unas papitas y tomar una gaseosa. Alcohol no, como corresponde. Algún espacio tiene que estar a salvo para que los niños se diviertan sin riesgo y a pura guerra con sus pomos y antiparras. Y de paso que compra colabora con el hogar, con la pro copa, con CONIN y con organizaciones que bregan por la inclusión.
¿Qué le puedo decir de las comparsas? Todas tienen lo suyo. Algunas con más esfuerzo de pocas manos y otras más apalancadas. Si usted tiene cercanía con alguna acérquese y colabore.
Y lo más importante es lo que viene para adelante. Las niñas y los niños un poco bailando y un poco jugando. Sin complejos, sin filtros estéticos, sin discriminación. Ese es el mejor semillero que le podemos dar a nuestro carnaval. Infancias libres que sientan su corazón latir el parche de los tambores y que se dejen llevar por las notas musicales. Bien por la organización, bien por quienes sostienen y a seguir apoyando la semana que viene.
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