De Gualeguay al epicentro del desastre: los bomberos que viajan con sus perras a rescatar vidas en Venezuela
Osiris López y Gastón Velázquez, integrantes de la brigada K9 de Bomberos Voluntarios de Gualeguay, partieron este viernes a la tardecita rumbo a Buenos Aires para abordar su primer vuelo internacional con destino a Venezuela. Junto a sus perras Oma y Roma, forman parte del contingente de elite que colaborará en la búsqueda de sobrevivientes tras el trágico sismo.
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La noche de Gualeguay se interrumpe con la vibración de una adrenalina distinta, una que mezcla el orgullo comunitario con la incertidumbre de lo desconocido. Detrás de la silueta blanca de la unidad de traslado de los Bomberos Voluntarios locales, la mirada atenta de las otras dos protagonistas —Oma y Roma— sintetizan años de adiestramiento silencioso.
Llegó la hora para la que tanto se prepararon. El terremoto que sacudió a Venezuela dejó de ser una noticia lejana en los medios para transformarse en el destino inmediato de una misión de vida. Al cierre de esta edición, la cantidad de muertos era cercana al millar, los heridos superan los tres mil y los desaparecidos son decenas de miles.
Osiris López y Gastón Velázquez cargan en sus mochilas el peso de representar no solo a su cuartel, sino también la esperanza de quienes lo han perdido todo bajo los escombros.
En horas de la tarde, lo que era un estado de alerta se convirtió en una convocatoria firme y oficial por parte de la Asociacion Civil Escuela Canina de Catastrofe (ACECC). Sin tiempo que perder, la partida hacia Buenos Aires marcó el inicio de una travesía inédita: el primer viaje en avión de Roma y Oma junto a Gastón y Osiris, para desplegar un campamento humanitario en la zona del desastre.
Preparados para lo invisible
“Es para lo que nos preparamos todo este tiempo y, lamentablemente, son en estas ocasiones que nos tenemos que probar. Estamos listos para esto”, reflexiona Osiris López a minutos de subir al vehículo. La templanza en sus palabras contrasta con la magnitud del reto. Aunque ambos guías cuentan con una vasta experiencia en operativos de búsqueda locales en zonas rurales o urbanas de la provincia, y también intervenciones nacionales en diversas condiciones, el escenario de una catástrofe internacional de estas dimensiones es terreno nuevo.
Son ocho los canes que viajarán de la mano de ACECC
El contingente total coordinado por ACECC está integrado por 14 especialistas y 8 binomios caninos provenientes de distintos puntos del país, de los cuales dos pertenecen orgullosamente a la delegación gualeya. “Hemos tenido varios operativos de búsqueda de personas, pero de una o dos personas a lo sumo. Nunca estuvimos en una catástrofe de este tamaño”, reconoce López, evidenciando que el rigor técnico aprendido en los entrenamientos en Gualeguay será la brújula en medio del colapso edilicio venezolano.
Por normativas internacionales que regulan el trabajo de rescate en estructuras colapsadas y el desgaste físico de los animales, el tiempo de permanencia en el terreno será estricto. Gastón Velázquez detalla la logística del despliegue: “No se pueden superar los 7 a 10 días. Es el tiempo estimado en el cual el grupo se va a desplazar, va a armar su propio campamento en Venezuela y trabajará en los lugares que nos destinen los organismos que ya están operando allá”.
El sostén en casa y el trabajo en equipo
Detrás de cada bombero que parte, hay un entramado social y afectivo que sostiene la decisión. En el caso de Osiris y Gastón, el lazo va incluso más allá de las paredes del cuartel: ambos comparten su jornada laboral diaria en la firma local Radio Lux.
“Queremos agradecer a la patronal que nos dio la oportunidad de ausentarnos todos estos días con lo que eso implica para una empresa. Siempre se mostraron predispuestos y sin ningún problema”, destaca Osiris en nombre de ambos.
Asimismo, los agradecimientos se extienden al corazón operativo del cuartel de Gualeguay. Aunque la foto de la partida muestra a dos hombres y dos perras, la realidad es que el logro pertenece a un colectivo de entre diez y doce voluntarios que se turnan semana a semana, prestando sus cuerpos y su tiempo para simular situaciones y entrenar el olfato de Roma y Oma.
Ellas no buscan por obligación; buscan porque confían ciegamente en sus guías y porque el rescate, en su psicología animal, es el juego más noble del mundo.
El miedo familiar es una variable inevitable que se asume con madurez. Las esposas, los hijos y los compañeros del cuartel se quedan sosteniendo el día a día en Entre Ríos, conviviendo con la mezcla de temor por la complejidad de la zona y el orgullo de saber que sus seres queridos viajan a salvar vidas.
Una huella en el rescate
internacional
Cuando la camioneta de bomberos acelera, preparándose para el enlace en Buenos Aires, y posterior viaje en avión, atrás queda el destacamento de Bomberos de calle continuación Coronel González. Después de los trámites de rutina, y los cauidados especiales para las canes, un vuelo los depositará directamente en el epicentro de la urgencia.
La misión de la K9 entrerriana es el fiel reflejo del voluntariado argentino, y con un especial hincapié en lo que representa Bomberos Voluntarios para Gualeguay y la región: profesionalismo puro, financiado con esfuerzo propio, horas robadas al descanso familiar y una empatía de nuestra Comunidad que, como vemos, no reconoce fronteras. Mientras Roma y Oma ya viajan rumbo a su destino, Gualeguay entera se queda pendiente del destino de estos cuatro héroes nuestros, humanos y animales, y esperando el regreso con la certeza de que, allá donde todo es escombros, sus huellas llevarán esperanza.