Donación de vestuarios y distintos materiales a las comparsas infantiles
Conversamos con Luis Alarcón, director general de la Comparsa “K´rumbay”, acerca de donaciones que realizaron para las comparsas infantiles.
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Hace unos días, K’rumbay realizó una entrega de vestuario y distintos materiales a
las comparsas del corso infantil. ¿Cómo surgió la idea?
L.A.: -Surgió porque teníamos vestuario, materiales y distintos elementos que
K’rumbay ya no estaba utilizando, pero que todavía podían ser aprovechados. En lugar
de que siguieran guardados, nos pareció que podían tener una nueva utilidad dentro del
carnaval y pensamos en las comparsas del corso infantil.
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¿A qué comparsas estuvo destinada la entrega?
L.A.: -A las cuatro comparsas que forman parte del corso infantil: “Maimbé”, “Mis
Raíces”, “Pequeñas Alegrías” y “Pequeños Gigantes”. Desde un principio la idea fue
que las cuatro recibieran material y que la distribución fuera lo más equitativa posible.
¿Cómo organizaron esa distribución?
L.A.: -Previamente armamos cuatro lotes con los distintos elementos y los numeramos.
Después les enviamos un mensaje a los responsables de cada comparsa, nos
encontramos todos en el club e hicimos un sorteo. De esa manera, a cada una le
correspondió uno de los cuatro lotes. Fue algo muy sencillo.
¿Y qué ocurría si algún elemento de un lote le resultaba más útil a otra comparsa?
L.A.: -Eso también lo hablamos. Una vez realizado el sorteo y entregados los lotes, si
entre ellas querían intercambiar algún elemento porque a una le servía más determinada
cosa y a otra, quedaba a criterio de las propias comparsas. Nosotros simplemente
buscamos una manera ordenada y pareja de hacer la entrega.
¿Por qué eligieron que estos elementos fueran destinados al corso infantil?
L.A.: -Porque entendíamos que ahí podían seguir siendo útiles. En el carnaval se trabaja
muchísimo con la reutilización: algo que perteneció a un traje o a una puesta
determinada puede desarmarse, modificarse y terminar convertido en algo totalmente
diferente. Entonces nos parecía mucho mejor que esos materiales pudieran seguir ese
camino antes que permanecer guardados sin uso.
Algunos podrían interpretar esta entrega como un gesto solidario de K’rumbay.
¿Ustedes cómo lo viven?
L.A.: -Nosotros preferimos tomarlo con naturalidad. No hicimos esto buscando un
reconocimiento ni pretendemos mostrarlo como una gran acción de K’rumbay.
Simplemente teníamos elementos que ya no íbamos a utilizar y que podían ser útiles
para otros. Se dio la posibilidad de compartirlos, y nos pareció lo más lógico hacerlo.
¿Tiene algo especial que materiales que alguna vez fueron parte de K’rumbay
ahora puedan aparecer transformados en el corso infantil?
L.A.: -Sí, eso es lindo. Seguramente muchas de esas cosas se van a transformar y quizás
después ni siquiera reconozcamos de dónde salieron, porque justamente esa es parte de
la creatividad del carnaval. Pero saber que algo que para nosotros ya había cumplido su
ciclo puede volver a tener utilidad y formar parte de una nueva propuesta nos da mucha
satisfacción.
¿Con qué sensación se quedaron después del encuentro?
L.A.: -Con una sensación muy linda, pero sobre todo con la tranquilidad de saber que
esos elementos encontraron un nuevo destino. Fue un encuentro sencillo, sin demasiada
formalidad, y creo que justamente ahí estuvo lo bueno. Si después cada comparsa puede
aprovechar algo de lo recibido para su trabajo y para que los chicos disfruten del
carnaval, para nosotros ya cumplió su propósito.