El telescopio Hubble vuelve a sorprender
Sí, Hubble lo vuelve hacer, y en mi opinión siente un cierto “recelo” por el telescopio James Webb del que tanto se ha hablado, se sigue hablado y se hablará. El veterano Hubble ha logrado captar la luz de la estrella más lejana que jamás se halla capturado (hasta que Webb funcione a la perfección).

¿Por qué tanto alboroto?
No es para menos porque la luz de esta estrella existió en los primeros mil millones de años después del nacimiento del universo en el Big Bang, (lo aprendimos en el artículo pasado), lo que la convierte en la estrella individual más lejana jamás vista hasta la fecha.
La estrella está tan lejos que su luz ha tardado 12.900 millones de años en llegar a la Tierra, más o menos cuando el universo tenía solo el 7% de su edad actual. El astrónomo Brian Welch de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, es el autor principal del artículo que describe el descubrimiento. El descubrimiento se hizo a partir de los datos recopilados durante el programa Estudio de la reionización con lentes gravitacionales en cúmulos del Hubble, dirigido por el coautor Dan Coe en el Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial, también en Baltimore.
Welch llamó a esta estrella Earendel, que significa “estrella de la mañana” en inglés antiguo. El descubrimiento promete abrir una era inexplorada de formación estelar muy temprana; el equipo de investigación estima que Earendel tiene al menos 50 veces la masa de nuestro Sol y es millones de veces más brillante, rivalizando con las estrellas más masivas que se conocen. Pero incluso una estrella tan brillante y de gran masa sería imposible de ver una distancia tan grande sin la ayuda del aumento natural que produce un enorme cúmulo de galaxias, WHL0137-08, que se encuentra entre nosotros y Earendel. La masa del cúmulo de galaxias deforma el tejido del espacio, creando una poderosa lupa natural que distorsiona y amplifica apenas la luz de los objetos distantes que están detrás de él.
Gracias a la rara alineación con el cúmulo de galaxias que sirven de lente de aumento, la estrella Earendel aparece directamente sobre una ondulación en el tejido del espacio, o muy cerca de ella. Esta ondulación, que se define en óptica como una “cáustica”, proporciona el máximo aumento y brillo. El efecto es análogo a la superficie ondulada de una piscina que crea patrones de luz brillante en el fondo de la piscina en un día soleado. Las ondulaciones en la superficie actúan como lentes y enfocan la luz solar al brillo máximo en el fondo de la piscina.
James Webb entra en acción
La alta sensibilidad del Webb a la luz infrarroja es necesaria para aprender más sobre Earendel, porque su luz se estira (se desplaza hacia el rojo) a longitudes de onda infrarrojas más largas debido a la expansión del universo. La composición de Earendel será de gran interés para los astrónomos, porque se formó antes de que el universo se llene con los elementos pesados producidos por las sucesivas generaciones de estrellas masivas. Si los estudios de seguimiento encuentran que Earendel está compuesto únicamente de hidrógeno y helio primordiales, sería la primera evidencia de las legendarias estrellas de Población III, que se supone que son las primeras estrellas nacidas después del Big Bang.
Diego Larrosa De Zán Divulgador Científico