“Fin de semana a puro teatro en Liebre de Marzo con el reestreno de La quietud de los huesos”
Asistimos a una buena puesta en escena. La actuación de Gimena Correa, es destacable, con una muy buena expresión corporal, que acompaña a su capacidad dramática; es una actriz que viene demostrando su progresivo crecimiento actoral, que se muestra en este logro, su personaje más comprometido.
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La escenografía de Rubén Tesei, es muy lograda, generando continua sorpresa, lo que es valorable en las puestas teatrales. El vestuario de Luciana Jaime, acompaña en sus finos detalles a la caracterización del personaje.
El diseño gráfico de Ana Guerra es un buen aporte sostenido por la creatividad. La fotografía e imagen de Lautaro González, refleja los gestos sobresalientes de la actuación. La dramaturgia y la dirección de Tamara Honigman, han permitido el liderazgo de un equipo coherente con interesantes aportes desde todas las disciplinas; esto es lo que ha generado un sólido producto, capaz de movilizar emocionalmente a los espectadores.
La opresión de los ambientes físicos en el manejo de espacios, cada vez más reducidos, fue dramáticamente comprobada en el aislamiento de la pandemia; en este caso, la opresión es trascendente al servicio del dialogo interno de un personaje torturado por los recuerdos y la culpa, en una cotidianeidad asfixiante.
Finalmente, un aplauso a la actitud docente del equipo de Liebre de Marzo, dirigido por Gastón Díaz que eligió la noble tarea de permitir y acompañar el crecimiento de sus discípulos, objetivo no tan frecuente en los ambientes formativos. Felicitaciones por el producto logrado. Cacho Gandini