Flavio Fumaneri ya es integrante del Elenco Estable del Coro de Teatro Colón
Conversamos con Flavio Fumaneri a quien conocemos desde su adolescencia; muchos sabíamos de su caudal de voz, sobre todo por la actuación en las comparsas y otros espectáculos. Pero su pasión, el estudio y el gran amor por el canto al que le dedicó varios años lo han llevado a un gran logro.
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F.F.: -Desde muy chico soñé con ser cantante. Cuando mi mamá iba a reuniones con sus
amigas y amigos, también nos llevaba a mis hermanos y a mí. Mientras ellos jugaban a la
lotería o a las cartas, en algún momento me subían a la mesa para que cantara. A veces ni
siquiera hacía falta mucho: con un tarro o un balde para hacer ruido alcanzaba para que
todos me prestaran atención, y yo era feliz. Hoy, cuando pienso en esos momentos, me doy
cuenta que sin saberlo, ahí comencé a descubrir lo que significaba cantar para mí. No
importaba dónde estaba ni quiénes me escuchaban; simplemente disfrutaba de ese momento
y de poder expresarme a través de la voz. Creo que, de alguna manera, todo empezó ahí.
-Durante mi adolescencia me costaba un poco más mostrarme, porque me daba vergüenza o
sentía cierto pudor. Pero había algo que para mí era muy particular y que terminó siendo
crucial: cada vez que tenía que cantar, mi cuerpo reaccionaba de una manera distinta. Era
una sensación que solamente me pasaba cuando cantaba, y es una sensación que, hasta el
día de hoy, sigo sintiendo.
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-Cuando tenía 17 años hice un casting y quedé seleccionado para Talento Argentino. Fui al
Teatro Broadway de Rosario y tuve la posibilidad de salir en televisión. Si bien no pasé a la
etapa de semifinales, para mí fue un logro muy importante. Esa experiencia me marcó
mucho y creo que fue una parte importante en la elección del camino que después decidí
seguir. También hubo un amigo, Federico Rosales, que fue muy importante en ese camino.
Él me aconsejó que me fuera de Gualeguay a estudiar canto. En ese momento quizás yo no
tenía tan claro cómo iba a ser todo, pero su consejo me ayudó a animarme a dar ese paso y
a buscar otras posibilidades para formarme.
¿Qué estudiaste en Rosario y en dónde?
F.F.: -Me anoté en la carrera de Canto Lirico en la Escuela de Música de la Universidad
Nacional de Rosario. La verdad es que cuando me fui a Rosario, mi idea era estudiar canto
popular. Yo no sabía que ahí sólo se enseñaba canto lírico, así que me fui enterando de a
poco, con el correr del año. A partir de ahí empecé a acercarme al canto académico y
terminé descubriendo que era lo que realmente me interesaba, porque también descubrí que
mi voz comenzaba a funcionar para ese tipo de canto.
-Al principio me costó mucho la parte teórica, porque en Gualeguay no tuve la posibilidad
de asistir a escuelas que me acercaran a ese tipo de formación, sino que mi aprendizaje fue
desarrollándose puramente en la universidad
-Precisamente ¿quiénes te alentaron allí y vieron las posibilidades de tu crecimiento y
perfeccionamiento? ¿Cuántos años fueron?
F.F.: -A lo largo de mi recorrido académico hubo maestros y amigos que fueron muy
importantes, porque siempre me fueron empujando a dar un paso más y a pensar en la
posibilidad de ir más allá de Rosario, seguir creciendo y perfeccionándome. Entre ellos
puedo nombrar a quienes fueron mis maestros Horacio Castillo y Lucas Álvarez y mis
amigos César Rojas, Víctor Echeverría. Cada uno, de alguna manera, fue aportando algo en
mi formación y también ayudándome a confiar un poco más en mis posibilidades. Estudié
ocho años en la Universidad, y siento que todo ese recorrido fue fundamental para mi
formación, no solamente desde lo académico, sino también para ir descubriendo hasta
dónde podía llegar con mi voz.
-Mientras estabas en Rosario, ¿brindaste actuaciones?
F.F.: -Sí, durante mi etapa en Rosario tuve la posibilidad de cantar en muchas salas de la
ciudad, principalmente como solista, en conciertos gratuitos que organizaba la Universidad.
Canté en lugares como el Foyer del Teatro El Círculo, el Salón de Actos de la Facultad de
Humanidades, el Aula Magna de la Facultad de Derecho, el Centre Català y el Consulado
Italiano. Además, fui parte del Coro de la Ópera del Teatro El Círculo desde 2015 hasta
2019. Fue una experiencia muy importante y en dos oportunidades tuve la posibilidad de
participar como solista
-Comentabas que cuando pasabas por el Teatro Colón, soñabas con actuar ahí.
¿Cómo fue el ingreso al instituto del Teatro Colón y que materias y exigencias tenías?
F.F.: -Sí, cada vez que pasaba por el Teatro Colón tenía ese sueño de algún día poder
cantar ahí. De hecho, me hice una promesa: quería conocer el teatro cantando sobre su
escenario. Y así fue. Cuando llegó el momento de presentarme al examen de ingreso al
Instituto, ahí estaba, parado sobre el escenario del Teatro Colón. Me acuerdo que en ese
momento tenía más miedo que ganas, pero al mismo tiempo estaba cumpliendo algo que
había soñado durante mucho. Fue un momento muy especial para mí, porque de alguna
manera ese sueño empezaba a hacerse realidad.
-El ingreso al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón fue un desafío importante.
Después de todo el recorrido que había hecho en Rosario, presentarme para ingresar
significaba dar un paso más en mi formación y enfrentarme a un nivel de exigencia mucho
mayor.
-La formación fue muy completa y exigente, tanto desde lo vocal como desde lo musical y
lo escénico. Durante esos cuatro años tuve distintas materias y una preparación constante,
que me obligó a estudiar, trabajar y perfeccionarme día a día. Fueron cuatro años de estudio
en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Ya estoy en la etapa final de la carrera y,
entre fines de este año y principios de 2027, estaría egresando.
-Mientras tanto ¿para qué obras fuiste convocado y en qué otros lugares actuabas solo
o con amigos?
F.F.: -Entre 2022 y 2024 tuve la posibilidad de trabajar en distintos proyectos. Canté en el
Coro del Teatro Argentino de La Plata, en el coro de Juventus Lyrica, que es una compañía
de ópera independiente de mucho prestigio, y también tuve la oportunidad de hacer roles
como solista para OFEBA, otra compañía de ópera independiente con una trayectoria muy
importante.
-En 2024 audicioné por primera vez para el Coro del Teatro Colón, para la ópera
Turandot, y quedé seleccionado. A partir de ahí comenzaron a convocarme para diferentes
producciones. En 2025 participé en Aida, Billy Budd, en el concierto Universos
Americanos y en la Gala por los 100 años del Coro y la Orquesta Estable. Y este 2026,
para mí, fue un año muy importante porque fue en el que más trabajo tuve dentro del Teatro
Colón. Participé en Pagliacci / Cavalleria Rusticana, Grandes Escenas Corales, I
Capuleti e i Montecchi, Carmina Burana, Otello y Manon Lescaut. Y próximamente
voy a participar en Les Contes d'Hoffmann. Para mí, poder formar parte de todas estas
producciones es algo muy significativo, especialmente porque siempre tuve el sueño de
cantar en el Teatro Colón.
-¿Esas actuaciones te dejaban alguna ganancia de tipo económico para sostenerte?
F.F.: -Todo sumaba y me ayudaba a sostenerme, pero la realidad es que nunca podía estar
completamente tranquilo económicamente, porque los contratos eran por título y no tenía
una continuidad laboral asegurada. Por ejemplo, en 2024 fui alternando entre el Teatro
Colón y el Teatro Argentino de La Plata. Y, además, durante las noches y los fines de
semana cantaba junto a un acordeonista en un restaurante italiano de la ciudad. También
canté en un coro privado para eventos sociales. Fueron años de mucho trabajo y de ir
buscando distintas posibilidades para poder sostenerme mientras seguía estudiando y
construyendo mi camino como cantante. Todo sumaba, y cada trabajo, por pequeño que
fuera, también era una experiencia que me permitía seguir creciendo.
-Recuerdo que actuaste en Seúl, Corea. Brevemente resumí esa experiencia.
F.F.: -Sí, en 2022 tuve la posibilidad de cantar en Seúl. Para mí fue algo muy especial,
porque nunca había imaginado que mi voz me iba a llevar tan lejos. Venía de Gualeguay,
después había ido a Rosario a estudiar y de repente estaba del otro lado del mundo haciendo
algo que me apasionaba. Recuerdo mucho la sensación de estar ahí, tan lejos de mi casa y
de mi gente, y poder compartir algo tan mío como el canto. Fue una experiencia que
disfruté muchísimo y que también me hizo tomar dimensión de todo el camino que había
recorrido hasta ese momento. Creo que fue una de esas experiencias que te hacen pensar
que realmente vale la pena animarse a seguir los sueños.
-Ahora ya rendiste exitosamente para el elenco estable del Coro del Teatro Colón.
Cómo fue esa experiencia, la preparación, los miedos, ¡la alegría!
F.F.: -El examen constó de dos instancias eliminatorias. En la primera había que cantar un
aria de ópera y hacer una prueba de vocalización. En la segunda instancia teníamos que
preparar cuatro corales, que habían sido publicados en la página del Teatro cuando se abrió
la convocatoria, y finalmente había una prueba de solfeo o lectura a primera vista.
-Éramos cuarenta y siete tenores los que nos presentamos en la primera instancia. Después
de esa etapa quedamos veintiocho y, finalmente, fuimos solamente dos los que quedamos
seleccionados, para tres vacantes que había disponibles. Saber esos números también hacía
que uno tomara dimensión de la oportunidad y de todo lo que estaba en juego.
Y... los miedos empezaron desde el momento en que se abrió la convocatoria. Me
despertaba en medio de la noche con la música en la cabeza y me quedaba cantándola por
dentro un rato, hasta que volvía a dormirme. Era mucha preparación y también mucha
responsabilidad, porque sabía lo que significaba para mí esa oportunidad.
Por suerte, en la primera audición llegué y me tocó pasar bastante rápido. No tuve
demasiado tiempo para pensar ni para ponerme más nervioso: fue como ir directamente a la
guerra. Entré, canté y, para mi sorpresa, no dudé en ningún momento. Todo pasó muy
rápido. La segunda prueba fue un poco más larga, sobre todo por el tiempo de espera, que
quizás fue lo más difícil. Pero finalmente también pude hacerla y lograr el objetivo. Cuando
terminó todo y supe que había quedado, la alegría fue inmensa. Después de tantos años de
estudio, esfuerzo y de imaginarme algún día formando parte del Teatro Colón, estar ahí y
haberlo conseguido fue un momento muy especial para mí y por sobre todo de mucha
emoción.
-Y ahora ¿qué plantea el futuro…?
F.F.: -Creo que hasta el año que viene me queda disfrutar un poco de todo esto y tomar
dimensión de lo que está pasando. Fueron muchos años de estudio, de trabajo y de buscar
oportunidades. Por supuesto, sigo estudiando de manera particular con mis maestros. Eso es
algo que nunca abandoné, más que nada porque siempre hay que seguir trabajando
vocalmente. Creo que nunca se llega a un ideal; siempre hay algo para mejorar y seguir
aprendiendo.
-Siempre tuve ganas de seguir dando pasos y de buscar nuevos desafíos. Y creo que una de
las metas que tengo de acá en adelante, si se da la posibilidad, es poder cantar como solista
en alguna producción del Teatro Colón.
-Más allá de tu esfuerzo y pasión, ¿a quiénes deseas agradecer?
F.F.: -Hay personas sin las cuales seguramente el camino hubiese sido mucho más difícil.
Quiero agradecer especialmente a mis viejos, Susana Aguirre y Miguel Fumaneri porque
siempre estuvieron acompañándome y apoyándome desde que comencé con mi loca idea de
querer estudiar canto. A Jennifer Signes, mi novia, que estuvo conmigo en las buenas y en
las malas, acompañándome durante todo este proceso y alentándome siempre a seguir. A
mis hermanos Ignacio y Guillermo Fumaneri qué siempre me fueron a acompañar cada vez
que tenía conciertos u óperas. A muchas personas que me alentaron con palabras, aplausos,
abrazos que me dieron fuerza y aprobación.
Repito e insisto, vale la pena animarse a seguir los sueños por más de que a veces el camino
sea cuesta arriba.