Gualeguay reconoció al Dr. Telémaco Susini, pionero de la salud pública argentina
El sábado 22 de noviembre, el Club Social fue sede de un emotivo homenaje al Dr. Telémaco Susini (1856–1936), destacado médico argentino, pionero de la salud pública y cónsul del Imperio Austrohúngaro, además de padre del radiodifusor Enrique Telémaco Susini.
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El acto reunió a autoridades, descendientes y socios de la institución, y contó con una mesa de disertantes integrada por Gonzalo Susini, el sacerdote Guillermo Marcó y Liliana Susini.
El padre Marcó compartió recuerdos de su infancia en el seno de la familia Susini y dio una bendición final al auditorio. Liliana Susini evocó vivencias personales y leyó una carta íntima escrita por Telémaco a su esposa. Gonzalo Susini, bisnieto del médico, ofreció un completo repaso histórico sobre su vida: su formación en Europa junto a Louis Pasteur y Robert Koch, su rol como primer anatomo-patólogo del país, su impulso a la creación del primitivo SAME, la fundación de numerosos hospitales en Buenos Aires y su estrecha relación con Gualeguay, donde contrajo matrimonio con Enriqueta Laurencena y colaboró en obras sanitarias y comunitarias.
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En diálogo con El Debate–Pregón, Gonzalo Susini profundizó sobre la figura de su bisabuelo, el Dr. Telémaco Susini. “Telémaco Susini nació en Buenos Aires en 1856 y vivió allí durante toda su vida, salvo los períodos en los que residió en Europa para perfeccionarse y cumplir funciones como cónsul general —explicó—. Estudió con Louis Pasteur y con Robert Koch, y fue el primer anatomopatólogo de la Argentina”.
Según relató, Telémaco tuvo un rol decisivo en la creación del primitivo SAME. “De su puño y letra conservamos las instrucciones sobre cómo debían funcionar las ambulancias, la vestimenta del personal y los protocolos médicos”, detalló. También impulsó la fundación de más de ocho hospitales en Buenos Aires —entre ellos el Fernández y el Tornú— y colaboró con el arquitecto Buschiazzo en diversas reformas, incluido el Teatro Colón”.
Uno de los hitos menos difundidos de su trayectoria ocurrió durante la epidemia de gripe española de 1919. Junto a su hijo Enrique —pionero de la radiotelefonía argentina— desarrolló vacunas desde la Asistencia Pública, a la que él mismo había donado equipamiento. “Produjeron y donaron millones de dosis”, recordó. Telémaco también integró comisiones internacionales, impulsó el primer acuerdo sanitario con Brasil y trabajó en la distribución de la vacuna antirrábica, lograda gracias a su vínculo con el equipo de Pasteur.
Respecto de su vínculo con Gualeguay, Gonzalo explicó: “Llegó inicialmente en 1883 para investigar una mortandad de hacienda en la Estancia de las Cabezas y en los saladeros Laurencena. Esas investigaciones resultaron fundamentales para el posterior desarrollo de la vacuna contra el carbunclo. Durante aquella estadía conoció a Enriqueta Laurencena, hija de Martín Gilberto Laurencena, y se enamoraron. Se casaron y tuvieron once hijos: el mayor, Enrique —el de la radio, Canal 7 y los estudios Lumiton—, y el menor, Bernardo Octavio, que fue mi abuelo.
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Aunque la familia siempre vivió en Buenos Aires, mantuvieron estancias en la región —La Enriqueta y La Fermina— y una estrecha relación con la comunidad. “Gracias a sus donaciones Gualeguay tiene las puertas del Parque Quintana, parte del antiguo saneamiento de agua potable, el frontiscopio del cementerio y, junto a Ramón Mihura y la Sociedad de Beneficencia, el Hospital de Gualeguay inaugurado en 1904”, enumeró.
Consultado sobre el homenaje en el Club Social, Gonzalo expresó su emoción: “A Gualeguay lo llevo en la genética, en el ADN. Me conmovió ver tanta gente querida, con música, con las palabras del padre Marcó, con la lectura emotiva de Liliana. La comisión directiva trabajó muchísimo. Agradezco también a Genara Pabon Ezpetela. En un fin de semana largo y con tantos eventos, la convocatoria fue hermosa. Fue un homenaje muy cálido, muy sentido”.