Hasta siempre, querido “Gordo”
El sábado por la mañana recibí una de esas noticias que uno nunca quisiera escuchar. Un llamado de Betty, me avisaba de tu fallecimiento.
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Para quienes no lo saben, Betty y vos compartieron también un mismo amor: Gualeguay Central, el club de tus amores. Fiel a tus sentimientos, fuiste jugador, presidente y uno de esos tantos padres que acompañaban con orgullo a su hijo desde un costado de la cancha del club de calle Belgrano.
Querido Ángel —o Gordo, como te conocíamos todos—, fuimos rivales en nuestros primeros pasos en el fútbol, en aquellos torneos Evita o en Central vos defendiendo los colores de Central y yo, los de Sportiva.
Justo ayer me tocó acompañar a mi hijo en un partido de inferiores. Antes de comenzar, hicieron un minuto de silencio en tu memoria. En ese instante volvieron a mi cabeza aquellos campeonatos de nuestra infancia, las canchas compartidas y tantos recuerdos que parecían guardados, pero que seguían ahí.
De una manera u otra, siempre estuvimos ligados. Compartimos muchas vivencias y más de un asado en los que, con tu humor ácido y oportuno, siempre terminabas haciéndonos reír.
Te apasionaba la política y la vivías con la misma intensidad que el fútbol. También fuiste profundamente solidario en tu profesión: siempre dispuesto a tender una mano o brindar un consejo a un amigo, a una institución e incluso a quien apenas conocías.
No quiero quedarme solamente con el vacío que deja tu ausencia física, tan difícil de explicar en estos momentos. Prefiero recordarte por tu impronta: un hombre sencillo, conciliador, sin enojos, de pasos lentos, carismático y solidario. Un buen amigo, un gran profesional y, por sobre todas las cosas, un buen marido y un padre orgulloso de su querido Santi.
A quienes somos padres y tenemos casi la misma edad que Ángel, su partida inevitablemente nos lleva a hacernos muchas preguntas. También nos recuerda que debemos abrazar más, decir lo que sentimos y valorar profundamente lo nuestro: la familia y los amigos.
Estas simples palabras son solamente una manera de recordar al Gordo y agradecerle todo lo que nos dejó.
Un abrazo enorme para sus hermanos y, especialmente, para Judith y Santi.
Hasta siempre, querido Ángel. Te vamos a extrañar mucho.
G.M.