Hogar Escuela San Juan Bosco Todos los chicos necesitan que nuestro acompañamiento sea cercano, humano y fraterno
Conversamos con señores Gustavo Escobar y Guillermo Olivera, presidente y vicepresidente, respectivamente, del “Hogar Escuela San Juan Bosco”. La renovación de autoridades tuvo lugar el 14 de septiembre de este año. Guillermo Olivera se desempeñó como presidente durante 10 años. Los integrantes de la Comisión son 14 personas.
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¿Qué rol cumple el P. Luciano Lonardi, párroco de San Antonio, en la institución?
G. O.:- Cuando se fundó esta institución, surgió de un grupo de jóvenes de la parroquia
San Antonio. En aquel momento, el párroco era el P. Peralta. Los fundadores decidieron
establecer en el estatuto que la máxima autoridad institucional fuera el párroco de San
Antonio, ya sea ejercida personalmente o a través de una persona designada por él. Sin
embargo, esta es una ONG que cuenta con su propia comisión directiva, personalidad
jurídica y funcionamiento autónomo. Legalmente no depende de la parroquia San
Antonio. La vinculación con la parroquia proviene de sus orígenes, porque aquellos
jóvenes fundadores consideraron importante que la Iglesia estuviera presente en la
institución. Por eso otorgaron esa autoridad al párroco, quien puede ejercerla
personalmente o delegarla. Por lo tanto, aunque la ONG es autónoma y el presidente
constituye la máxima autoridad administrativa, nos sentimos bajo la supervisión del
párroco. Actualmente sigue siendo así. Yo fui presidente desde 2016 hasta septiembre
de este año. Antes de nuestra gestión, las comisiones anteriores no mantenían una
relación tan estrecha con la parroquia. Si nos remontamos a la fundación, en 1942, la
vinculación era muy fuerte.
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-Muchas personas conocieron y recuerdan al maestro Roberto Epele, uno de los
pioneros de esta institución y una persona que hizo muchísimo por ella. Muchos lo
consideran prácticamente un santo por su dedicación y compromiso con los jóvenes, por
su educación y protección. Pero también pasaron muchas otras personas valiosas. Por
ejemplo, el matrimonio Sainí, muy conocido en la comunidad. Eran personas
profundamente comprometidas con los niños y los jóvenes.
Con el tiempo, parte de ese espíritu y de esa relación con la parroquia se fue perdiendo.
Cuando el padre Pedro Brassesco fue párroco de San Antonio, recorrió el territorio
parroquial, descubrió esta antigua vinculación y propuso recuperarla. La idea era volver
a tener una presencia activa de la Iglesia en la institución. Eso ocurrió poco antes de
nuestra llegada como comisión, en 2016. Luego llegó el padre Jorge Leiva, quien
continuó con la misma línea de trabajo. Nuestra comisión comenzó a trabajar durante su
gestión y desde entonces quedó muy vinculada a la parroquia. Actualmente, el padre
Luciano Lonardi está muy comprometido con la institución.
Por su parte, el actual presidente, Gustavo Escobar expresó:
-Me invitaron a participar en las actividades del Hogar y de la comisión. Luego, como
resultado de la asamblea realizada en septiembre, fui designado presidente. Acepté con
mucha alegría. Es un gran desafío. Como recién decía Guillermo, el objetivo no se
limita únicamente al hogar. A veces la comunidad de Gualeguay no lo comprende del
todo. Se trata de una obra mucho más amplia, que incluye también a la Escuela San
Juan Bosco. El propósito es acompañar, sostener, contener y formar en valores a todos
estos chicos que, por diferentes circunstancias y mediante derivaciones de la Justicia,
llegan al hogar. La institución ha atravesado muchas transformaciones. Hoy contamos
con doce chicos residentes, de entre cinco y doce años. A partir de esa edad pasan a otra
instancia, tal como establece la ley.
-Asumimos esta nueva etapa con mucha energía y con varios objetivos. -El primero es
revitalizar los vínculos entre la escuela y la comunidad. -Un segundo aspecto
fundamental es recuperar plenamente el concepto de hogar. Esto no es un instituto: es
un hogar. Y esa palabra implica una forma particular de acompañar a los chicos, de
brindar contención y afecto. No significa que antes no se hiciera, sino que queremos
poner el énfasis en esa dimensión. Las catorce personas que integramos la comisión
realizamos esta tarea de manera totalmente ad honorem. Lo hacemos porque creemos en
este proyecto y queremos darle una impronta renovada. Queremos honrar la memoria
del maestro Epele y de todas las personas que construyeron esta obra, honrar el nombre
de Don Bosco y, fundamentalmente, recuperar la fuerza filosófica, teológica y pastoral
que tiene el patio salesiano. -Nuestro objetivo principal es trabajar desde los valores.
Por eso mantenemos una estrecha unión con la parroquia. Los chicos asisten a misa los
domingos; algunos tomarán la comunión este año y otros recibirán la confirmación.
Además, gracias al trabajo realizado por las comisiones anteriores, hoy contamos con un
importante orden institucional. Tenemos organizadas las rendiciones de cuentas, las
relaciones con los organismos estatales que realizan aportes, la administración bancaria
y todos los aspectos legales y administrativos. Ese orden constituye la base para
emprender nuevas acciones, solicitar donaciones y encarar futuras obras.
La escuela, ¿funciona de manera independiente o forma parte del hogar?
G. E.: -La obra completa se denomina Hogar Escuela San Juan Bosco. Es la ONG que
mencionábamos anteriormente y posee su correspondiente personería jurídica. Dentro
de esa estructura existen dos áreas diferentes. Por un lado está la escuela, que depende
del sistema educativo de la provincia y se rige por sus lineamientos. Por otro lado está el
hogar, que depende del COPNAF, el Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la
Familia. La escuela tiene un director y su equipo directivo y docente. El hogar, por su
parte, cuenta con una directora y un equipo de trabajo propio. Adriana Razetto es la
directora. Además, recientemente logramos incorporar una vicedirectora, lo que permite
una mayor presencia directiva durante toda la jornada. También incorporamos una
profesional para integrar el equipo técnico. Sus tareas están vinculadas al
acompañamiento social de los chicos. Esa función siempre existió, pero recientemente
fue renovada y estamos muy conformes con la nueva organización del trabajo. Es decir,
interviene en todos los aspectos técnicos relacionados con la situación de los chicos.
-Además, algunos chicos cuentan con acompañantes terapéuticos que están junto a ellos
durante gran parte del día. Van con ellos a la escuela, los trasladan y permanecen junto a
ellos durante distintas actividades. Los chicos realizan numerosas actividades
complementarias: algunos practican básquet, otros, gimnasia, ajedrez o actividades
artísticas. Varios reciben acompañamiento psicológico. Todos esos traslados y
actividades suelen realizarse junto a un acompañante. Los acompañantes terapéuticos
son designados por el COPNAF. La cantidad de horas y el tipo de acompañamiento
dependen de las necesidades y del diagnóstico de cada chico. La directora, junto con el
COPNAF, determina cuándo un niño necesita un acompañante terapéutico. Nosotros,
como comisión o como institución, no intervenimos en esa decisión ni en esas
contrataciones
G. O.: -Yo quisiera agregar algo que me parece importante. Estamos hablando del
hogar, pero también de la escuela, que forma parte de nuestra institución. Se trata de una
escuela privada de gestión pública, o, mejor dicho, de gestión privada con
financiamiento estatal. Sin embargo, el arancel es cero. Ninguna familia paga un peso
para que sus hijos asistan. La gran mayoría de los alumnos proviene de hogares con
dificultades económicas y, muchas veces, también con otras problemáticas sociales.
Creo que desde la escuela se realiza un trabajo muy importante con esos chicos. Son
realidades distintas a las de los niños que viven en la residencia, porque estos alumnos
regresan cada día a sus hogares. Pero también son niños que necesitan mucho del
acompañamiento y la asistencia de esta institución. Como comentaba Gustavo, aquí
almuerzan porque asisten en doble turno. Y, aunque resulte doloroso decirlo, a veces da
la impresión de que algunos chicos tienen más ganas de venir a la escuela por la
posibilidad de acceder a una comida caliente al mediodía. Eso sucede. Uno lo percibe,
por ejemplo, los lunes, cuando los chicos regresan después del fin de semana y muchas
veces se los ve distintos. Menciono esto para describir el tipo de realidad social que
atraviesan muchas de las familias que forman parte de nuestra comunidad educativa.
Por eso, como comisión, tenemos un gran interés en acompañar a los docentes y estar
cerca de todo lo que sucede en la escuela.
El impacto social de la institución
G. E.: -Hay algo que podríamos definir como el impacto social de toda la obra. No se
trata de una actividad pensada para hoy ni para una foto circunstancial. Es una tarea de
formación con proyección hacia el futuro. Por eso tenemos algunas ideas y proyectos
que pueden parecer ambiciosos. Tanto en la escuela como en el hogar, los chicos
permanecen vinculados a la institución hasta los 12 o 13 años. Entonces empezamos a
preguntarnos qué sucede con ellos después de esa edad. Es una determinación del
COPNAF y forma parte del itinerario previsto por el sistema de protección. Son
derivados a otras residencias u hogares destinados a adolescentes. La idea es no mezclar
chicos pequeños con jóvenes que ya están atravesando la adolescencia, porque las
problemáticas son diferentes. Cuando aparece la adolescencia cambian las necesidades,
los intereses y los conflictos propios de la convivencia. Por eso se procura agrupar a los
chicos según sus edades y etapas de desarrollo. Ese es el principal motivo de esta
reorganización.
¿Cuántos alumnos tienen actualmente en la escuela?
G. O.: -Tenemos 101 alumnos. Los chicos de la residencia no asisten a esta escuela. La
escuela nació como parte del sueño de Don Epele y de otras personas que fundaron la
institución. Por eso, desde un principio, se la denominó Hogar Escuela. Sin embargo,
primero existió solamente el hogar y recién en 1968 se creó la escuela. Con el tiempo se
entendió que era mejor para los chicos que viven en la residencia asistir a distintas
escuelas de la ciudad. De esa manera pueden relacionarse con otros grupos, otros
entornos y otras realidades, establecimientos educativos según sus necesidades
particulares. En general, los 101 alumnos que tenemos son chicos que viven con sus
familias, vienen cada día a la escuela y luego regresan a sus hogares. Concurren desde
sala de tres años hasta sexto grado de primaria
¿Cuáles son hoy las principales necesidades de la institución?
G. E.: -Antes que nada, pedimos empatía a toda la comunidad de Gualeguay. Esta es
una obra más entre tantas que existen en la ciudad, pero tiene características muy
particulares por su historia y por la tarea que viene realizando desde 1942. Son muchos
años atravesando distintas etapas del país y adaptándose a cada realidad. Para lograrlo
también necesitamos realizar obras edilicias. El edificio existe desde 1942 y, como
ocurre con todas las cosas, el paso del tiempo se hace sentir. Tenemos necesidades
concretas y dependemos mucho de la colaboración de la comunidad. Actualmente
estamos encarando varias necesidades concretas. De hecho, hoy mismo estuvimos
revisando todos los techos, porque debemos realizar una obra bastante importante. Las
lluvias recientes evidenciaron distintos problemas en las chapas y en las estructuras de
desagüe. También tuvimos que intervenir en el sistema de drenaje del patio. La
institución está ubicada en una zona donde la presión de los desagües genera
inconvenientes cuando llueve mucho. Tenemos tres patios y los chicos no pueden
permanecer rodeados de agua durante días. Hoy se realizó una tarea de limpieza y
destape, pero todo eso genera costos. Además, se rompen inodoros, duchas y distintos
elementos de uso diario. También tenemos un importante trabajo pendiente en materia
de pintura y mantenimiento general. Y eso también supone un desafío educativo.
-Debemos trabajar en el cuidado de las instalaciones, en el sentido de pertenencia y en
la responsabilidad sobre los espacios que comparten. Son chicos muy pequeños, pero
hay buena voluntad y contamos con un grupo de trabajadores muy comprometido.
Tenemos que seguir fortaleciendo esa conciencia de hogar. Porque cuando uno siente
que un lugar es su casa, aprende a cuidar las cosas, a respetar los espacios comunes y a
valorar aquello que tiene a disposición. Todo esto es educación y formación en valores.
Queremos que los chicos sientan que este es su hogar. También hay que comprender
que trabajamos con niños que tienen necesidades especiales. Algunos las tienen en
mayor medida, otros en menor, pero todos necesitan que nuestro acompañamiento sea
cercano, humano y fraterno.
Además de los techos, la pintura o los desagües, ¿existen necesidades relacionadas
con los elementos de uso cotidiano?
G. O.: -Sí, aunque en ese aspecto estamos bastante bien; el COPNAF asigna partidas
destinadas, por ejemplo, a toallas, ropa de cama, zapatillas, ropa de invierno o de verano
y otros elementos personales. La dirección del hogar administra esos recursos de
acuerdo con las necesidades de cada chico. Además, permanentemente recibimos
colaboraciones de personas e instituciones de la comunidad. La verdad es que los chicos
están muy bien. Los vas a ver prolijos, ordenados y bien vestidos. Hay un muy buen
trabajo en ese sentido. Donde sí tenemos mayores necesidades es en la parte edilicia.
G. E.: -Exactamente. Queremos pintar patios, mejorar espacios y seguir embelleciendo
el lugar. Posiblemente vuelva a visitarnos un grupo misionero de Buenos Aires para
realizar un mural en uno de los patios. El año pasado ya hicieron una intervención
similar en el sector de la escuela primaria. Como presidente, una de las propuestas que
le hice a la comisión es transformar la obra San Juan Bosco en un hogar en el sentido
más amplio de la palabra. Eso implica pensar cómo vivimos en una casa: cómo se
cuidan los espacios, cómo se comparte el comedor, cómo se utilizan los utensilios.
Queremos que la dignidad abrace a cada uno de los chicos. Existen experiencias
institucionales que no siempre son positivas. Nosotros no queremos eso para Gualeguay
ni para el Hogar Escuela San Juan Bosco. Tampoco para la escuela. Por eso estamos
elaborando un pequeño proyecto para seguir fortaleciendo especialmente las salas de
tres y cuatro años, buscando que la escuela continúe creciendo. Hay un equipo
extraordinario trabajando allí. Realmente están muy actualizados.
¿Cuántas personas trabajan exclusivamente en el hogar?
G. O.: -Actualmente hay diez personas. Aquí no existen funciones absolutamente
rígidas. Todos los trabajadores reciben la denominación de promotores de derechos. Eso
significa que pueden desempeñar distintas tareas según las necesidades del momento:
cocinar, limpiar, acompañar a los chicos, trasladarlos a la escuela o a actividades
deportivas, entre otras funciones. Esos diez promotores tienen distintos horarios de
trabajo, algunos incluso durante la noche. La dirección del hogar organiza y planifica
los turnos de acuerdo con las actividades de los chicos. Por lo general son turnos
rotativos, porque las actividades de los chicos también varían. Estamos hablando de una
institución que funciona las 24 horas del día, los siete días de la semana. Siempre debe
haber personal acompañando a los chicos. Durante la madrugada propiamente dicha
suele quedar una sola persona. Sin embargo, hasta que los chicos se acuestan hay más
personal presente, y muy temprano ya se incorpora nuevamente otro trabajador.
¿Cómo hacen para recaudar fondos?
G. E.: -Tenemos distintas alternativas. La principal es la colaboración generosa de
vecinos, empresas y socios. Hace pocas semanas lanzamos una campaña para incorporar
nuevos socios. Utilizamos herramientas muy simples: un volante, publicaciones en
redes sociales y difusión en los medios. Los resultados fueron muy alentadores. En
apenas una semana se sumaron treinta personas. Algunos podrían decir que se trata de
aportes pequeños, porque actualmente la cuota es de dos mil pesos mensuales. Sin
embargo, para nosotros es muy importante. Por ejemplo, hoy averigüé el precio de un
inodoro y ronda los cincuenta mil pesos. Es decir que la recaudación de muchos socios
puede destinarse rápidamente a cubrir una sola necesidad. Lo valioso es que esas treinta
personas más eligieron comprometerse con la obra. Actualmente contamos con
alrededor de 130 socios y nuestro desafío es seguir creciendo. Cuando lo planteé en una
reunión algunos me miraron raro, pero yo dije que me gustaría llegar a 500 socios antes
de fin de año. Sabemos que no es sencillo. Hay muchas personas que ya colaboran con
distintas instituciones de la ciudad y eso es algo que valoramos profundamente.
-Estamos pensando en organizar un bono contribución y también diferentes eventos. Por
otra parte hoy mismo recibí el llamado de una persona de Gral. Galarza que propuso
realizar un espectáculo a beneficio. Se trata de un espectáculo para chicos, con títeres y
música en vivo. Nos pareció una propuesta excelente, cobrar una entrada accesible y
destinar toda la recaudación al Hogar Escuela San Juan Bosco. Además de recaudar
fondos, nos permitiría abrir las puertas del hogar a la comunidad. Nos gustaría que este
lugar sea también un espacio de encuentro. Estamos en pleno centro de Gualeguay, en
una ubicación privilegiada, sobre todo, queremos mostrarle a la comunidad el alma del
Hogar Escuela San Juan Bosco. Este lugar tiene historia, tiene identidad, tiene
espiritualidad y tiene mucho trabajo detrás.
G. E.: -Las lluvias de los últimos meses nos mostraron problemas que requieren
atención urgente. Hoy estuvimos recorriendo los techos y comprobamos que algunas
estructuras ya comienzan a resentirse. Queremos preservar especialmente el comedor de
los chicos, donde aparecen algunas filtraciones. También debemos reparar ventanas en
los dormitorios, ya que el agua y el viento han generado deterioros importantes.
-Mucha gente nos pregunta cómo puede ayudar. Nosotros anotamos los datos,
mantenemos el contacto y convocamos a quienes quieran participar. No hace falta
integrar la comisión directiva para colaborar. Cualquiera puede acercarse, proponer una
idea, ofrecer ayuda o acompañar algún proyecto. Todas las propuestas son bienvenidas.
Por otra parte agradezco al diario El Debate Pregón por permitirnos contar lo que
hacemos y compartir los desafíos que tiene hoy el Hogar Escuela San Juan Bosco.
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Comisión Administradora: Presidente: Gustavo Escobar. Vicepresidente: Guillermo
Olivera, Secretaria: Laura Hauscarriaga, Prosecretaria: Nora Plazaola, Tesorera: Karina
Valenti, Protesorera: Virgilia Taborda, Vocales: Estela Badaracco, Fabiola Brescacín,
Norma Ramos, Fabiana Castaño, Vocales Suplentes: Ana Elisa Brutti, Liliana Dus.
Comisión Revisora de Cuentas: Emilce Mendiburu, Susana Cúneo.