Juicio a Pavón: Wagner declaró como testigo, ratificó la coautoría y reveló un atentado en la cárcel
La plaza Constitución lleva el peso de una historia que nunca terminó de cerrar. En la Sala Nº 1 de los Tribunales locales, con las tormentas de este viernes azotando las calles de la ciudad, se cerraron las dos primeras jornadas del juicio contra Néstor Pavón por el femicidio de Micaela García. Afuera, la vigilia de la militancia social y feminista —sostenida en paz, con clases públicas de la UADER y una conducta ejemplar— marcó el termómetro de una comunidad que no olvida. Adentro, el debate judicial empezó a perfilar las distintas estrategias, y uno de los testimonios centrales dejó tela para cortar.
:format(webp):quality(60)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/10/diario_del_juicio.webp)
Jornada 1: El perfil de Micaela y la ruta invisible de las cámaras
El inicio del debate dejó en claro que la Querella y la Fiscalía —conducida por la doctora Maite Burruchaga y la coordinación de Gamal Taleb— buscaron reconstruir los últimos movimientos y la personalidad de la joven. Por el lado de la Querella, los doctores José Iparraguirre y Marcelo Boeykens representaron a la familia de Micaela García.
Las declaraciones de su madre, Andrea Lescano, y de dos de sus amigas y compañeras trazaron un retrato claro: el de una deportista de élite y militante con convicciones firmes, una joven que jamás se habría dejado doblegar sin resistencia. Esa caracterización humana cobró densidad dramática cuando el subcomisario Ricardo Galeano expuso el informe técnico de las cámaras de seguridad.
El trabajo de Galeano permitió seguir paso a paso el recorrido de Micaela, la persecución del R18 Break y, un dato escalofriante que los investigadores no pierden de vista: la alta probabilidad de que los agresores hayan pasado por el lavadero después de cometer el crimen, antes de emprender el viaje rumbo a Seis Robles para descartar el cuerpo.
En paralelo, la sala revivió escenas del pasado durante la transmisión con las preguntas de la defensa de Pavón —integrada por los doctores Ramón Elías Salto y Edwin Henry Valenzuela Rojas. Al igual que en el proceso de 2017, se reflotó la ruinosa "teoría Carvajal" que intentaba instalar la existencia de una supuesta relación previa con Wagner que “se le fue de las manos” revictimizando a la víctima desde el propio estrado.
Jornada 2: El testimonio de Wagner, el horror de la "cacería" y la sombra del atentado en la cárcel
La segunda jornada comenzó con el testimonio de Sebastián Wagner, quien declaró en calidad de testigo y, lejos de buscar una coartada o matizar su situación, ratificó su relato histórico: Néstor Pavón participó activamente del secuestro, violación y femicidio de Micaela.
Con crudeza, Wagner describió el operativo como una "cacería" conjunta, aportando detalles que se ensamblan quirúrgicamente con el registro de las cámaras, como el retorno a buscar la pala. Lo llamativo, en esta oportunidad, fue su postura: no intentó mejorar tanto su situación personal, no deslindó su propia responsabilidad criminal y, optó por no insistir en ardides previos.
Pero el dato más oscuro de la audiencia sobrevoló el recinto antes de que Wagner abriera la boca. De acuerdo a lo que pudo constatar este diario, el testigo sufrió un gravísimo intento de homicidio días antes de comparecer: fue atacado con armas punzantes dentro de la unidad penal en un claro intento de silenciarlo para evitar que declare. Visiblemente agotado, al límite físico y psicológico —llegando a barajar la posibilidad del suicidio o pidiendo la "pena de muerte"—, Wagner ratificó su testimonio de siempre y pidió perdón.
El rompecabezas de la noche trágica
A las revelaciones de Wagner se sumaron testimonios clave que terminaron de cercar la escena. Por un lado, el camionero que cruzó el aberrante raid en la esquina de Antártida Argentina y Quadri volvió a aportar un detalle desgarrador: vio cómo la pierna de Micaela asomaba por una ventanilla en un último y desesperado gesto de pelea. Por el otro, el trabajador del volante que llegó por la mañana al lavadero confirmó que llamó en reiteradas ocasiones a Pavón sin obtener respuesta, y que el imputado demoró un tiempo considerable en aparecer.
Las mozas del bar donde la dupla había estado trasnochando completaron el mosaico de una noche que terminó en femicidio.
El juicio este lunes con los próximos testimonios y Néstor Pavón declarará en última instancia. A pesar de los intentos de desvío y las torpezas defensivas, el litigio sigue generando nervios y expectativas. En especial, de la familia de Micaela García, y de sus amigas y amigos, compañeras y compañeros, que desde las redes sociales o la propia vigilia de los Tribunales, están esperando una respuesta institucional ante tanto dolor.