Juicio contra Pavón: el testimonio sobre el camino a Calderón que ratifica dos personas en el auto
Durante la tercera audiencia, una vecina de la zona rural sostuvo con firmeza el trayecto a alta velocidad del Renault 18 Break en las horas posteriores al hecho, mientras que los peritajes policiales reforzaron la hipótesis de la acusación sobre el entramado de encubrimiento de Sebastián Wagner.
:format(webp):quality(60)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/11/juicio_pavon.webp)
El juicio que busca establecer las responsabilidades penales en el femicidio de Micaela García tuvo este lunes su tercera jornada de debate oral ante el tribunal. La audiencia, centrada en la recepción de pruebas testimoniales y el análisis de las actuaciones policiales, avanzó en la reconstrucción minuciosa de los movimientos registrados en Gualeguay durante los primeros días de abril de 2017. La Fiscalía y los abogados querellantes —en representación de la familia de Micaela García— continuaron sumando elementos de cargo destinados a sostener la imputación contra Néstor Pavón.
Desde el inicio de la sesión, con la constatación de las partes y la toma de juramento a los testigos, la actividad judicial se enfocó en cotejar las declaraciones con el plexo probatorio. En una causa atravesada por la exigencia social de memoria, verdad y justicia, el desarrollo del debate busca determinar certezas procesales sobre la participación y los actos posteriores atribuidos al acusado. Uno de los momentos centrales de la audiencia estuvo marcado por la declaración de la vecina domiciliada en la Primera Sección Chacras. A preguntas del Ministerio Público Fiscal y de la querella, la testigo rememoró lo presenciado la mañana del sábado 1° de abril de 2017, cuando se desplazaba hacia la zona urbana. Según declaró ante el tribunal, en las primeras horas de aquella jornada percibió el avance estruendoso de un vehículo que transitaba a gran velocidad por el camino vecinal en dirección a la Ruta Nacional 12. La testigo describió el paso del rodado como una maniobra abrupta que provocó una densa cortina de polvo y la obligó a hacerse a un lado del camino. Al profundizar en los detalles, ratificó con solvencia lo manifestado en el primer juicio, señalando que el automóvil circulaba a una velocidad altísima, lo que exigía un dominio preciso de la conducción sobre trazados de tierra.
Asimismo, la testigo precisó el estado en que se encontraban los accesos, caracterizados por la presencia de huellas secas, cascotes y sectores de barro en las cunetas. Consultada sobre el motivo por el cual no acudió de inmediato a la comisaría, explicó que en su vivienda no contaba con señal de televisión por un desperfecto en la antena. Fue al cabo de tres o cuatro días, al restablecerse el servicio y observar en las noticias el vehículo secuestrado, cuando comprendió la relevancia de su vivencia y se comunicó con las autoridades. El contrainterrogatorio de la defensa, intentó ahondar en las precisiones ópticas sobre los ocupantes del habitáculo para derribar su testimonio. Frente a las repreguntas, la vecina mantuvo una postura austera y transparente, evitando realizar afirmaciones especulativas.
Registros telefónicos y la logística del encubrimiento
En el segundo tramo de la jornada, el debate se desplazó hacia el análisis de las actuaciones policiales y los registros telefónicos mantenidos en las horas posteriores a la desaparición. En este bloque declaró un funcionario del área de investigaciones, quien repasó el intercambio de información y las directivas impartidas durante la fase crítica del operativo de búsqueda. A través del examen de audios y llamadas cruzadas, las partes interrogaron al personal policial sobre la secuencia de contactos mantenidos entre el entorno del acusado y allegados de Sebastián Wagner. En la sala quedó expuesto el esquema de articulación logística que se habría montado para facilitar el traslado y la posterior fuga de Wagner fuera de la provincia. Se repasaron los vínculos con el camionero que concretó la evacuación hacia Buenos Aires y los lugares de frecuentación de los involucrados. Concretamente, el conocimiento previo de Pavón y el camionero del ámbito de los prostíbulos, o whiskerías. Las preguntas de la acusación apuntaron a demostrar que las intervenciones del imputado no constituyeron un aporte espontáneo con las autoridades, sino una maniobra tendiente a desviar la atención policial y ganar tiempo. Por su parte, la defensa centró sus intervenciones en marcar supuestas contradicciones en los datos aportados por los allegados de Wagner para intentar desvincular a su representado de la logística del escape. A su vez, quedó claro que Wagner intentó quitarse la vida cumpliendo lo que él mismo señaló como un “pacto suicida” para proteger a Pavón.
El cierre de la audiencia dejó un saldo favorable para la estrategia desplegada por la Fiscalía y la Querella. La firmeza de la vecina de la zona rural no solo permitió reconstruir la franja horaria y la velocidad de circulación vehicular inmediatamente posterior al crimen, sino que aporta un testimonio independiente que señala la presencia de dos personas arriba del auto. A su vez, neutralizó los intentos de la defensa por desacreditar su observación. En paralelo, la reconstrucción de la trama de comunicaciones dejó al descubierto la solidez de la hipótesis de que la huida de Wagner respondió a una logística pergeñada y facilitada con conocimiento de causa por Pavón y aumenta la sospecha del auto encubrimiento.