La educación, respuestas necesarias ante esta realidad… 4ª Entrega
Un aula sana es un aula en donde alumnos y docentes se sienten seguros emocionalmente. Los alumnos hoy, al igual que los docentes, enfrentan un nivel de estrés considerable.
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En pandemia, la menor socialización y falta de ejercicio físico, importantes para deshacernos de cortisol, hormona del estrés, lo torna excesivo en nuestro organismo, contribuye a desequilibrio emocional, capaz de afectar desempeño escolar y social. La escuela es lugar de situaciones de estrés en alumnos, responsable de: olvidarse el barbijo, malas notas, no poder contestar una pregunta o situaciones de bullying. Quienes hayan adquirido herramientas para poder reconocer y administrar emociones, están mejor preparados para convivir en ambientes estresantes.
Los docentes desempeñan rol clave en el clima emocional y social del aula; el estrés genera el “síndrome de desgaste profesional crónico o Burnout o cabeza quemada o estrés laboral”, que afecta sus vidas y calidad de enseñanza. Esto produce agotamiento emocional, mental, y físico; en este caso, todo es mucho: mucha presión, mucha demanda física y psicológica; se siente que nada es suficiente, se creen vacíos, sin motivación, no les importa nada. Enseñar es una profesión estresante, pero durante la pandemia todo se acrecentó, con mayor deterioro en las relaciones docente-alumnos; se pierde la paciencia, se dedica menos tiempo al trabajo, se enferma más y hasta se abandona la profesión.
Un programa de bienestar socio-emocional permitirá más escuelas con mejor clima institucional; esto es clave para la calidad escolar, donde todos en la escuela se sientan a gusto, se produzcan altos aprendizajes y bajas amenazas. Las amenazas son situaciones que generan intranquilidad en alumnos y docentes.
Existen técnicas de alfabetización emocional, como el Mindfulness que colaboran para tener aulas sanas, donde se sientan seguros emocionalmente y puedan desarrollar su potencial creativo; en caso contrario se rompe el compromiso con el aprendizaje y la enseñanza. El mindfulness significa atención o conciencia plena; es una forma de meditación que consiste en centrar la mente en el presente. Esta técnica se aprende mediante ejercicios de respiración, visualización o contemplación; no está asociado a ninguna religión, ni al yoga y tiene sus raíces en las neurociencias. Se utiliza satisfactoriamente para sobrellevar el dolor crónico, aliviar sufrimiento psicológico o mitigar ansiedad y depresión y se ha incorporado a la educación con buenos resultados.
Una investigación realizada en 2015 por Schonert-Reichl concluyó que alumnos con educación emocional, mejoraban atención, memoria, regulación emocional, optimismo, niveles de estrés, y empatía; en docentes ayuda a disminuir el estrés y el burnout.
Un docente que se siente bien concibe a su aula como una comunidad, generando las mejores condiciones para poder enseñar y sus alumnos aprender. El mindfulness es una técnica fácil, simple, no requiere de ninguna inversión, más que la de un “docente” idóneo en el tema.
Dr. Bernardo “Cacho” Gandini
No hay que empezar siempre por la noción primera de las cosas que se estudian,
sino por aquello que puede facilitar el aprendizaje.
Aristóteles