Marisa Caracciolo: de Tirano (Italia) a Saint-Moritz (Suiza) Excursión en el Tren Bernina
En el viaje a Europa que realizaron Marisa Caracciolo y su esposo entre octubre y noviembre del año pasado decidieron recorrer regiones y pueblos que están más allá de lo convencional. En la edición del domingo pasado compartimos la visita a la localidad de Alberobello, en la región de Apulia, Italia. En esta entrega se refiere a la hermosa experiencia del recorrido de Tirano a Saint Moritz en el Tren Bernina.
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“El 18 de noviembre realizamos una excursión desde Milán hacia los Alpes suizos. El recorrido comienza en colectivo hasta la localidad de Tirano, donde se encuentra la estación de partida del célebre Tren Bernina, un ferrocarril que atraviesa los Alpes y conecta Italia con Suiza, culminando en la elegante ciudad de Saint-Moritz.
El viaje, de poco más de dos horas, ofrece paisajes de una belleza extraordinaria. Aunque nos tocó hacerlo en otoño —con valles verdes y bosques teñidos de tonos ocres—, los guías aseguran que en invierno la experiencia es igualmente fascinante, con montañas y pueblos cubiertos de nieve.
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El tren atraviesa numerosas localidades pequeñas de Italia. En algunas estaciones, los habitantes saludan a los pasajeros, lo que aporta un aire cálido y cercano a la travesía. Existen dos tipos de vagones: uno panorámico, con techo de vidrio que permite observar el cielo, y otro más tradicional, pero con ventanas que se pueden abrir para tomar fotografías y disfrutar del aire de montaña. Nosotros elegimos este último, siguiendo la recomendación de quienes valoran la posibilidad de asomarse y capturar imágenes únicas.
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Durante el trayecto, los paisajes se suceden con ritmo vertiginoso: lagos cristalinos, casitas alpinas, valles profundos y montañas majestuosas. La altitud aumenta considerablemente, pero el día soleado nos permitió disfrutar plenamente de cada vista. La experiencia se enriqueció con pequeños detalles: compartir mate a bordo, conversar con otros viajeros italianos y sentir la camaradería propia de quienes viven la misma aventura.
Al llegar a Saint-Moritz, la excursión se completa con un paseo por la ciudad. Allí, entre edificios elegantes y tiendas exclusivas, no faltó la oportunidad de comprar chocolate suizo, un clásico irresistible.
La guía que nos acompañó —una chilena muy cordial— ofreció explicaciones en inglés e italiano, y supo adaptarse a los distintos turistas presentes. Entre sus comentarios destacó un dato curioso: muchos italianos cruzan diariamente la frontera para trabajar en Suiza, donde los salarios pueden triplicar los de Italia.
En síntesis, el viaje en el Tren Bernina es una experiencia inolvidable. La combinación de paisajes alpinos, la calidez de la gente y la llegada a Saint-Moritz convierten esta excursión en una de las más recomendables para quienes visitan el norte de Italia.”
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Entre otros datos: Las líneas de Albula y Bernina fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008. Equipado con ventanales gigantes diseñados para ofrecer vistas de 360° y permitir fotografías sin reflejos. El trayecto principal une Coira (Chur), la ciudad más antigua de Suiza, con Tirano, en Italia, en un viaje de aproximadamente 4 horas. Un puente curvo de 65 metros de altura conduce directamente a un túnel en la roca. OspizioBernina es el punto más alto a 2.253 metros sobre el nivel del mar, junto a los lagos LejNair y Lago Bianco. AlpGrüm es una parada con vistas panorámicas directas al glaciar Palü. El Viaducto Circular de Brusio es una espiral de 360° que permite al tren ganar o perder altura en un espacio reducido, una obra maestra de ingeniería.