Maxi Arnaudín: Su visita a El Salvador
Hoy nos volvemos a encontrar con Maxi Arnaudín, gualeyo que vive en La Rioja, comunidad autónoma de España, situada en el norte de la península ibérica, quien en esta oportunidad nos habla de su viaje a El Salvador, un lugar atractivo en su paisaje, en su gente, pero que nos despierta interrogantes en su organización política- social. Pero mejor vamos a introducirnos en la experiencia de Maxi.
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“Un verdadero placer volver a compartir lo que más gusta con mis queridos amigos de Gualeguay
Viajé a este maravilloso país en febrero 2022 atraído más que nada por los cambios del nuevo gobierno de Bukele y por supuesto aprender, compartir su cultura, estar con ellos durante 2 semanas.
Lo primero decir que la gente es muy amable, cordial y bondadosa, pero nada más llegar sentí que la situación no era normal. Yo no sabía, pero justo esas semanas se estaba negociando la paz con las maras y era un momento muy tenso.
En inmigración me separaron de la fila para preguntarme porque viajaba solo, si tenía amigos o pareja allí; les resultaba raro un turista solo. Les dije que no era turista sino viajero y con eso ya no hubo más preguntas. También allí pregunté a gente si me podían llevar a la capital porque el aeropuerto está lejísimo, todos me respondían con lástima que eso no es habitual en los tiempos que corren por lo que tuve que ir en taxi a la capital.
Le dicen ciudad hamaca por el balanceo de vez en cuando (terremotos)
Me alojé en un pequeño departamento construido en el jardín de una casa muy linda en un barrio cerrado; así son casi todos los barrios residenciales.
En los viajes me gusta salir a trotar de vez de cuando así además visitar parques y recorrer lugares corriendo. La anfitriona me dijo que la gente corre alrededor de la embajada de EEUU, no entendía por qué. Pensé que sería solo un edificio, así que fui y primera sorpresa fue que nunca pensé que una embajada podría ocupar quizás unas 8 manzanas, es algo inmenso. Me comentaron que era porque allí estaba la central de la CIA, aunque es algo que no se sabe exactamente.
Sali a pasear y me sorprendió lo limpio y lo bonito del centro lleno de edificios coloniales españoles bien conservados, y el buen ambiente, hay hoteles restaurantes centros comerciales de primer nivel.
Al día siguiente pregunté a la anfitriona por agencias para excursiones y no había nada para extranjeros; pregunté por Facebook por gente para alquilar un coche y recorrer, me escribió un salvadoreño y me dijo que era muy peligroso, que me olvidara y me dio un teléfono de la única chica que tiene una agencia que puede llevarte por la capital como guía, así que quedé con ella esperando que fuésemos un grupo y solo éramos dos. Nos comentó que turistas había muy pocos o nadie más que nosotros. Probamos las famosas pupusas y aprendí mucho sobre el país con esta guía. Me gustaron varias cosas, todo el centro de la ciudad, a destacar la iglesia circular Del Rosario con unos vitrales que proyectan luz y colores espectaculares; allí descansan los Héroes de la Independencia.
También el Palacio Nacional, estaban terminando la Biblioteca Nacional y ha quedado increíble, la Plaza Libertad, La Catedral Divino Salvador, etc.”
(Continuará)
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