“Sé cuándo fui feliz en esas misas: sé la hora, el día y el lugar"
La partida de Carlos Alberto "Indio" Solari caló hondo en el corazón ricotero de nuestra ciudad. Tavo Muñoz, reconocido artesano gualeyo, abre las puertas de su corazón y comparte un testimonio descarnado, sin prosas impostadas, sobre lo que significa quedar huérfano de banda de sonido y cómo el dolor se transforma en eternidad.
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"Cada momento de mi vida fue marcado por Los Redondos"
“La partida de Carlos... porque para mí es Carlos. Tan pegado a esa persona, a esa forma, a ese sentimiento, que siempre fue parte de mí, de mi familia. Desde los 14 años estoy escuchando esa música. Empezó por primera vez con un cassette blanquito, todo viejito, que alguien me prestó y ya no recuerdo quién. Una historia que se repite cuando la escucho en otras personas: un hermano o un amigo que te alcanza el primer disco. En mi caso fue el cassette de Gulp!. Y fue escucharlo, escucharlo, y empezar a entender y a comprender cosas.
Tengo 45 años y todavía me pasa lo mismo cada vez que lo escucho. Ayer y hoy no pude poner ningún disco, no pude escuchar. Me cuesta, me va a costar unos días más. Cada momento de mi vida fue marcado por Los Redondos, y después por el Indio en su etapa solista. Me tocó vivir, viajar: Mendoza, Gualeguaychú, Tandil, Olavarría. Me tocó sentir por primera vez ese monstruo de miles de personas sintiendo lo mismo. Ese comienzo con una danza shamánica, unos gritos fuertes que te entraban por los oídos al cerebro... Y ese "damas y caballeros, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado", esperar cuál era la primera canción y vivir esa explosión.
Pero antes estaba el viajar, repasar los discos, escuchar horas y horas, cantar, divertirse, abrazarse y hablar del Indio. Hablar de su letra, de la música de Los Redondos, de Skay, de toda la banda. Hablar de lo que nos enseñó; nos abrió la cabeza”.
"Hacían ruido en lo establecido, y ese fue el atractivo"
“Hoy es más fácil, pero en aquellos primeros momentos donde empecé a escuchar, no era tan fácil conseguir un escrito. Incluso fueron prohibidos en épocas duras, fueron boicoteados en las misas. La tropa barriendo las calles, pegando... Ellos hacían ruido en lo establecido, y ese fue el atractivo que me llevó a seguir escuchándolo y a seguir aprendiendo. Los discos de Los Redondos también hablan de amor. Los discos del Indio hablan de amor. Quienes lo denostan piensan que habla de otra cosa, de violencia o de vicios solamente. Pero habla de amor, habla de cuidarse. Siempre se despedía en los recitales diciendo que nos cuidemos el culo, que afuera estaban los malos.
Es un tipo que atravesó la cultura por completo, un artista absoluto. Se van a seguir descubriendo cosas de él, sin duda. Dejó un legado y debe haber muchas cosas guardadas que ojalá salgan a la luz. La tristeza de ayer nos invadió. Una amiga que había perdido a su padre igual que yo, no hace tanto, me dijo: "Siento que quedé huérfana por segunda vez". Así nos sentimos, así se siente. Pero fue un rato, porque al ratito ya pasó a ser el Indio eterno, ese que nos va a seguir enseñando. Cada vez que escuchás un disco o una canción, vas descubriendo más cosas. Son muchos años; desde los 14 y ahora tengo 45. Es una vida.
"Me acompañó en mi trabajo, en mi taller solitario"
Explicar el sentimiento no es fácil. Decir "yo fui feliz"... La felicidad son momentos. Dice el Indio en una canción que “la buena felicidad dicen que no se nota”. Yo sé cuándo fui feliz en esas misas: sé la hora, el día y el lugar.
Él me acompañó en mi trabajo de artesano, en mi taller solitario. Me acompañó en esos momentos donde solo está la mente, sin distracciones. Y a mí y a muchos miles nos pasó lo mismo, nos pasa lo mismo y nos va a pasar. Está demostrado que todo lo que se generó, la música y todo el arte de Los Redondos y del Indio solista, va a perdurar para siempre. Marcó la cultura y la sociedad. Es quizás uno de los movimientos sociales más grandes de la historia. No sé si en otra parte del mundo existe alguien que convoque 200, 300 o 400 mil personas. No se puede explicar. Como dice esa canción que cantamos: no se explica, se lleva bien adentro.
Es muy difícil explicar todo lo que nos sucede a los que hoy estamos rotos. Pero seguimos siendo ricoteros y seguimos sintiendo que está vivo, que queda vivo en todo lo que nos enseñó.
Al final de su testimonio, Tavo dijo: "No sé si podrás sacar algo de esto que te dije, no sé si era lo que querías, pero es lo que me sale ". Y la verdad es que nos ha regalado justo lo que queríamos. Sus sentimientos puros de toda una vida atravesados por esta cultura que seguirá vivía en el alma de su pueblo ricotero.