Sebastián Mac Kay: Un gualeyo en las diagonales y el amor que cruzó los Andes 2ª Parte
Continuamos compartiendo las vivencias de Sebastián Mac Kay quien reside en Chile al que el amor lo llevó. Junto con su esposa Nicol, también odontóloga, residieron en el barrio Las condes, de Santiago, pero pudieron concretar su deseo de vivir y trabajas en una ciudad pequeña, familiar, es así que ahora tienen su clínica y su hogar en Curacaví, un lugar donde se sienten muy bien.
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Finalizó la primera parte de la nota haciendo un paralelismo entre la situación de Chile y de la Argentina por las políticas no cumplidas del gobierno anterior.
“Este año, el país da un giro de 180 grados con la asunción de un nuevo presidente con ideas totalmente opuestas, marcando una polarización extrema. Lamentablemente, vemos cómo se ha formado esa famosa “grieta” que tanto daño nos hace allá. La política aquí se ha "argentinizado": ya no se vota por convicción, sino para castigar al que está, saltando de un extremo al otro sin saber muy bien hacia dónde va el rumbo. Es un clima de división que antes no se sentía con tanta fuerza de este lado de los Andes.
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El lazo indestructible y la marea argentina
Aun así, el vínculo entre nuestros países es indestructible. El turismo es un motor gigante y el argentino no falta nunca. Ver a los mendocinos copando Reñaca y Viña del Mar todos los veranos es parte del paisaje. Cruzarte con alguien en la playa, escuchar nuestra tonada y compartir un comentario me hace sentir, por un ratito, que la distancia es un poco más corta.
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El regreso al pago: El reencuentro con lo esencial
Pero nada, absolutamente nada, se compara con volver a Gualeguay. Este último verano fue un cachetazo de amor. Uno puede tener la clínica más moderna, pero la paz de sentarme en el patio a tomar mate con mis viejos no tiene precio.
Me impactó ver a mis sobrinos. El tiempo en el exilio se mide distinto; cuando me fui eran unos gurises y hoy ya son adolescentes casi universitarios con sus propios sueños. Ahí es donde más duele lo que uno sacrifica estando lejos. Extraño todo de mi ciudad: ese clima "caribeño" y húmedo que te invita a la Costanera, los asados legendarios de mi hermano Luis (que son una marca registrada) y salir a dar una vuelta en auto, mate en mano, buscando unas buenas tortas negras. Y, por supuesto, nuestro Carnaval, el corazón de Gualeguay, esa alegría que trato de explicar acá pero que hay que vivirla bajo nuestro cielo entrerriano para entenderla.
Aunque hoy nuestro presente esté en Chile, Gualeguay es mi esencia y mi refugio. Uno nunca se va del todo cuando deja el corazón en las calles de su pueblo.”
¡Gracias Sebastián por compartir tus hermosas experiencias de vida al otro lado de los Andes junto a tu esposa Nicol y tus recuerdos y apego a tu ciudad natal!