Treinta años sembrando tradición: el camino de Ángel Cichero y Amanecer Gualeyo
En el acto por el Día de la Independencia, el profesor de danzas folclóricas Ángel Cichero estuvo en diálogo con nosotros. Entre generaciones de bailarines, recordó el recorrido de un proyecto que ya forma parte de la identidad cultural de Gualeguay.
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Decenas de bailarines, de distintas edades y academias, compartieron coreografías para celebrar el Día de la Independencia. Detrás de esa puesta en escena estuvo, una vez más, el profesor Ángel Cichero, fundador y director de Amanecer Gualeyo, quien este año atraviesa un momento especial: se cumplen tres décadas del nacimiento del ballet que marcó a generaciones de bailarines de la ciudad.
Apenas finalizada la presentación, mientras recibía el saludo de vecinos y alumnos que se acercaban para felicitarlo y pedirle una fotografía, Cichero resumía sus sensaciones con la emoción todavía a flor de piel.
"La verdad que estoy muy contento, muy conforme con el acompañamiento de la gente. Esta propuesta fue un desafío importante porque vinculó a varias academias y la respuesta fue muy linda. Además nos acompañó el día y qué mejor manera de celebrar la patria que de esta forma", expresó.
El cariño que dejan los años
Durante toda la mañana, muchos de sus alumnos lo buscaron para saludarlo. Un gesto que, lejos de sorprenderlo, interpreta como el fruto de un largo camino recorrido.
"El cariño de la gente es lo que a uno lo llena y lo mantiene vigente", afirma.
No es casual. Este año se cumplen 30 años de la creación de Amanecer Gualeyo, un proyecto nacido en 1996 que con el tiempo se convirtió en uno de los grandes referentes de la danza folclórica local y en una verdadera escuela de formación artística.
"Los talleres fueron justamente los semilleros de este grupo. Gracias a la gente que siempre nos acompaña y nos demuestra ese cariño", señaló.
Un trabajo compartido
La presentación del Pericón fue el resultado de varios meses de preparación. Aunque Cichero desarrolla habitualmente sus talleres en la Escuela Chiclana, en esta oportunidad decidió abrir la propuesta para que distintas academias de la ciudad pudieran participar de una misma puesta en escena.
Videos, ensayos y encuentros fueron dando forma a una coreografía colectiva que terminó convirtiéndose en uno de los momentos más celebrados del acto oficial.
"Se compartieron los desarrollos coreográficos y durante tres o cuatro meses fuimos trabajando para que todos pudieran integrarse. La verdad es que salió realmente muy lindo", comentó.
El paso del tiempo y el legado
Hablar de los 30 años de Amanecer Gualeyo inevitablemente lleva a mirar hacia atrás. En el detrás de escena, mientras observaba los vestuarios y a los bailarines prepararse para salir a escena, Cichero encontró una imagen que resume buena parte de su historia.
"Presentamos dos generaciones y uno a veces se quiere pellizcar porque pasó tanto tiempo", nos comentaba Ángel emocionado.
Detrás de cada presentación hay incontables horas de ensayo, compromiso y dedicación. Sin embargo, asegura que el mayor logro no pasa únicamente por las coreografías o los escenarios recorridos, sino por haber despertado en tantos jóvenes el amor por la cultura popular.
"Es mucho trabajo, muchas horas de compromiso, pero todo es en pos de la cultura. Eso es lo que cada uno de mis alumnos lleva adentro y lo que uno trató de generar en ellos. Ojalá que, por encima de lo que uno ha gestado, en el futuro haya otras personas que continúen este camino".
Treinta años después de aquellos primeros pasos de Amanecer Gualeyo, el profesor volvió a demostrar que la danza no solo preserva las tradiciones: también construye comunidad, transmite identidad y mantiene viva una historia que sigue escribiéndose generación tras generación.
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