Tres jóvenes peruanos realizan un intercambio cultural en Gualeguay
Joseph y Ángel, ambos oriundos de Lima, y Milene, de la ciudad de Chiclayo, participan de un intercambio cultural en Gualeguay a través de la ONG internacional AIESEC. Los tres son estudiantes universitarios en Perú y se encuentran en la ciudad desde el fin de semana pasado, donde permanecerán hasta el 23 de febrero.
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Durante su estadía, desarrollan un voluntariado centrado principalmente en el Asilo de Ancianos, donde realizan talleres, actividades recreativas y propuestas vinculadas a la cultura peruana, como gastronomía, bailes típicos y tradiciones. Además, comparten experiencias con integrantes de AIESEC Gualeguay y recorren distintos espacios de la ciudad.
En diálogo con nuestro medio, contaron sus primeras impresiones, expectativas y objetivos personales y profesionales.
Joseph tiene 18 años y estudia Ingeniería Biomédica. “Estoy por comenzar segundo año de la carrera”, señaló. Milene, de 19, cursa Ciencias de la Comunicación y proviene de Chiclayo, en el norte del Perú. “También me pueden llamar Kristel”, aclaró. Ángel, en tanto, tiene 20 años y estudia Marketing y Administración. “Este año ya me gradúo”, comentó.
Consultados sobre su llegada a la ciudad, Joseph explicó que arribaron entre el 10 y 11 de enero y que el voluntariado comenzó el día 12. “Va a finalizar el 23 de febrero, es decir, aproximadamente un mes y medio”, precisó.
Respecto a las actividades que realizan, Milene detalló que el trabajo está enfocado en el Asilo de Ancianos. “Allí compartimos distintas propuestas con los adultos mayores, como enseñarles sobre la cultura peruana, nuestra gastronomía, bailes típicos, costumbres y tradiciones”, indicó.
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Si bien el voluntariado se desarrolla principalmente en el asilo, Ángel explicó que también realizan actividades junto a AIESEC. “Ellos nos ayudan a conocer la ciudad, sus comidas y costumbres. El objetivo principal es acompañar a los abuelos, dar talleres y mantenerlos activos y entretenidos”, expresó.
Una de las experiencias más destacadas ha sido la preparación de comidas típicas peruanas para los residentes del asilo. “Es una forma de recibirlos y de mostrarles nuestra cultura, ya que muchos nunca habían probado platos peruanos”, contó Joseph. “Es una introducción, porque estamos en la primera semana, pero luego realizaremos otras actividades”, agregó.
Milene detalló algunos de los platos preparados: “El miércoles hicimos cachangas con quinoa, que acá se parecen a las tortas fritas, pero nosotros les agregamos huevo. Ahora estamos cocinando causa limeña, que se come fría, para que la prueben”.
La conversación derivó naturalmente en la gastronomía peruana y el uso del picante. Ángel explicó: “El picante es fundamental en nuestra comida. En Perú se dice que si no comes picante, no sos peruano. El ceviche, por ejemplo, es emblemático y se come picante”.
Sobre la adaptación del cuerpo a este tipo de comidas, sostuvo: “El estómago se acostumbra. La gente come picante incluso transpirando, pero sigue comiendo”. Joseph añadió que depende de la región. “En lugares como Arequipa el picante es muy fuerte. Cuando prueban algo suave, sienten que no tiene sabor”.
Milene sumó que en el norte del país también se consume mucho ají. “Hay muchas variedades, al igual que la papa, que es muy común en Perú”, señaló. Ángel explicó que el uso del picante tiene raíces ancestrales y se transmite de generación en generación.
Sobre sus primeras impresiones de Gualeguay, Joseph destacó la tranquilidad de la ciudad. “La gente es muy amable y educada. Podés preguntar algo en la calle y te responden con buena predisposición. Lo único que cuesta es el calor, pero es una ciudad muy bonita”, expresó.
Milene comentó que tienen previsto asistir al corso. “En Perú también tenemos carnavales, especialmente el de Cajamarca, que es muy famoso. Queremos conocer cómo se vive acá”, dijo.
Ángel coincidió en resaltar el clima social de la ciudad. “La gente es muy tranquila. En comparación con Lima, acá se puede caminar de noche sin tanta inseguridad. Eso nos llamó mucho la atención”, afirmó.
En cuanto a los objetivos personales, Joseph destacó el valor de la experiencia intercultural. “Este tipo de voluntariados nos ayuda a aprender a relacionarnos con personas de otras culturas. Es una base muy importante para futuros proyectos profesionales”, explicó.
Consultados sobre la presencia de peruanos en la ciudad, Milene indicó que no ha encontrado compatriotas en Gualeguay. “Sé que hay muchos en Buenos Aires, incluso tengo familia allí. Acá no he conocido, pero me gustaría”, comentó.
Sobre la modalidad de alojamiento, Ángel explicó que AIESEC organiza estadías en casas de familias anfitrionas. “Joseph y yo vivimos juntos y Milene en otra casa. Los hosts nos ayudan en todo, nos muestran la ciudad, nos orientan sobre dónde comprar y nos llevan a conocer distintos lugares”, señaló.
Entre las costumbres que más les llamaron la atención, Joseph mencionó los horarios. “Acá se cena tarde, a las 10 u 11 de la noche, y la gente sigue caminando hasta la madrugada. En Perú, a esa hora ya estamos durmiendo porque trabajamos temprano. También sorprende que amanece muy temprano en verano”, explicó.
Sobre el mate, Milene contó que no es una bebida habitual en Perú. “Lo probé acá por primera vez. Me gustó más el dulce, incluso con café. Lo voy a seguir tomando mientras esté en Gualeguay”, aseguró.
Ángel, por su parte, destacó los paisajes. “Me llamaron mucho la atención los atardeceres, el cielo se pone muy naranja. También el verde del entorno. Me recordó a la sierra peruana, donde vive parte de mi familia”, comentó.
Finalmente, los tres jóvenes agradecieron la oportunidad brindada por AIESEC. Joseph expresó su gratitud “por permitirnos vivir esta experiencia en Gualeguay”. Milene destacó la importancia de “salir de la zona de confort y vivir algo que no vamos a olvidar”. Ángel concluyó invitando a la comunidad a apoyar este tipo de iniciativas: “AIESEC elige voluntarios de muchos países y ser seleccionados es algo maravilloso. Invitamos a apoyar a los asilos y a sumarse a estos proyectos que buscan ayudar a los abuelos”.