Un satélite militar ruso se acercó a menos de un kilómetro de otro y encendió las alertas sobre la seguridad espacial
El encuentro entre Cosmos 2612 e ICEYE-X36 fue registrado mediante imágenes y seguimiento orbital. La maniobra plantea interrogantes sobre el uso militar del espacio, aunque no se confirmó un intento de ataque.
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El espacio volvió a quedar en el centro de la atención internacional tras una serie de maniobras realizadas por el satélite militar ruso Cosmos 2612 para aproximarse a ICEYE-X36, un satélite comercial de observación terrestre equipado con radar.
El episodio se desarrolló entre el 16 y el 18 de octubre de 2026, a unos 550 kilómetros de altitud. Según análisis de seguimiento orbital, la nave rusa modificó su trayectoria hasta acercarse a pocos kilómetros del satélite comercial y mantener una posición próxima durante un período prolongado.
Una imagen difundida por la empresa estadounidense Vantor, obtenida el 17 de octubre, mostró a ambos objetos separados por aproximadamente 1 kilómetro. Otros análisis estimaron que la distancia mínima pudo ser de unos cientos de metros o incluso menor, aunque la incertidumbre de los datos públicos impide establecer una cifra definitiva.
¿Qué hace especial a este encuentro?
ICEYE-X36 utiliza un radar de apertura sintética (SAR), una tecnología que permite obtener imágenes de la superficie terrestre incluso durante la noche y a través de las nubes. Estos sistemas tienen aplicaciones civiles, como el seguimiento de inundaciones, y también usos estratégicos. La empresa ICEYE ha proporcionado imágenes satelitales para apoyar a Ucrania, aunque no se confirmó públicamente que este ejemplar específico participara directamente en esas operaciones.
Las maniobras de aproximación orbital, conocidas como RPO, permiten que una nave se acerque de forma controlada a otra. Pueden tener fines científicos o de mantenimiento, pero también posibilitan inspeccionar satélites ajenos y demostrar capacidades con potencial militar.
¿Hubo un ataque?
Hasta el momento, no hay evidencia pública confirmada de una colisión ni de daños causados por Cosmos 2612. Tampoco se conoce con certeza la finalidad de la maniobra. La vigilancia o la recopilación de información son hipótesis posibles, pero no deben presentarse como hechos comprobados.
El episodio refleja la creciente importancia estratégica de la órbita terrestre. Los satélites sostienen servicios de comunicación, navegación, observación ambiental y seguridad, por lo que cualquier maniobra cercana puede generar preocupación por posibles interferencias, riesgos de colisión y vulnerabilidades tecnológicas.
La aproximación entre ambas naves demuestra que la competencia internacional también se desarrolla en el espacio, donde la capacidad de maniobrar cerca de otro satélite constituye una herramienta de creciente relevancia.
Equipo de Astronomía Gualeguay
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Fuentes de referencia: ISR University, Axios y AeroTime