A pesar del récord en contagios, sólo el 35% de las camas de terapia están ocupadas
El 8 de octubre Alberto Fernández y Máximo Kirchner ingresaron al estadio de Chicago sin barbijos y dándoles abrazos y besos a la gente. Esa tarde, con un aforo al 100%, el Gobierno realizó un acto de campaña electoral organizado por el Movimiento Evita.
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Más allá del contenido político del evento, que sirvió para ordenar las diferencias internas en el Frente de Todos, ese día el Presidente dio por terminada la pandemia.
Para ese entonces en el Ministerio de Salud proyectaban el presente actual. Un rebrote de casos con menor letalidad y cantidad de internaciones. Anticipaban que los niveles de vacunación iban a aumentar a una gran velocidad y, en consecuencia, la pared inmunológica se iba a fortalecer. Fue lo que ocurrió.
Lo que está sucediendo hoy en día no los sorprendió. Era lo esperable. Incluso los 50.506 casos que generaron sorpresa y conmoción ayer por la tarde. ¿Por qué? Porque muchos de esos contagios se están dando en personas vacunadas que sufren síntomas leves. Este momento de zozobra es una oportunidad para el Gobierno de recalcar la necesidad de vacunarse. Sin excusas, publicó Infobae.
Más allá del aumento exponencial de casos de COVID-19, en la Casa Rosada hay una decisión tomada y es no cerrar actividades. La temporada de restricciones ya pasó. No es una opción, salvo que la atención de los hospitales se vea saturada, situación que, por el momento, está lejos de concretarse.
Por eso, más allá de la preocupación normal con la que las autoridades sanitarias siguen el rebrote, en Balcarce 50 existe tranquilidad respecto a lo que vaya a suceder con la tercera ola de coronavirus. El nivel de vacunación es alto y en la actualidad el foco está puesto en achicar los márgenes que quedan sin vacunar. Casa por casa y convenciendo a los jóvenes de poner el brazo para recibir una, dos, tres dosis.