Condenado por explotación sexual escuchó su sentencia por Zoom, vació su casa y está prófugo
Rubén Alberto Cabra, alias "Petro", fue sentenciado a 10 años de prisión por secuestrar, golpear y explotar sexualmente a una adolescente en un prostíbulo de Concepción del Uruguay. Aprovechó la modalidad virtual del Tribunal Oral Federal para desaparecer antes de su notificación presencial.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/06/sentencia_zoom.webp)
Rubén Alberto Cabra, de 43 años, alias "Petro", quien la semana pasada fue condenado a 10 años de prisión por secuestrar, golpear y explotar sexualmente a una adolescente de 17 años en un prostíbulo de Concepción del Uruguay, se fugó.
El condenado logró efectuar su fuga gracias a las facilidades de la virtualidad: el Tribunal Oral Federal (TOF) de Concepción del Uruguay le permitió presenciar la lectura del veredicto a través de la plataforma Zoom. Mientras la jueza federal Emilce Rojas le dictaba "reglas de conducta", el condenado aprovechó la virtualidad para armar las valijas y desaparecer. Literalmente vació su casa, ya que al no dictarse su inmediata detención el hombre se fue. Además, contó con cuatro días de ventaja para huir, ya que la notificación presencial de Gendarmería recién se ejecutó el 20 de junio, mientras que la condena había sido dictada el 16.
Las pesquisas en los domicilios
Gendarmería constató en calle Berna que el lugar estaba ocupado por la cuñada del condenado, quien declaró que reside allí hace apenas cuatro días y que "Petro" Cabra se mudó llevándose absolutamente todas sus pertenencias.
Luego se revisó la casa de la pareja de Cabra en avenida Kennedy. La mujer repitió el mismo relato que la cuñada: no lo ve desde hace un mes y no sabe dónde está. Por lo que contaron sus familiares, Cabra se fue el mismo día que escuchó la sentencia, gracias a las facilidades que le brindó el sistema judicial al permitirle presenciar la lectura de su veredicto de manera virtual a través de Zoom.
Una condena que quedó en suspenso
El Tribunal Oral Federal de Concepción del Uruguay no ordenó su detención inmediata. En su lugar, se le impusieron una serie de reglas de conducta que debía cumplir mientras permanecía en libertad, las cuales obviamente no cumplió.
El caso había sido juzgado luego de que la víctima, oriunda de la provincia de Chaco, fuera engañada con una oferta laboral en 2006, cuando tenía 17 años, y trasladada hasta Concepción del Uruguay, donde fue sometida mediante golpes y amenazas en un prostíbulo de esa ciudad.
Con los fundamentos del fallo ya presentados y el condenado formalmente evadido, la millonaria reparación económica dispuesta y la condena efectiva quedan suspendidas en el aire "hasta tanto sea habido".