La Virgen que llegó antes que Victoria y se convirtió en emblema de la ciudad
La Fiesta Patronal de Nuestra Señora de Aránzazu tendrá su jornada central el martes 8 de septiembre. La devoción, de raíz vasca, está ligada a los propios orígenes de Victoria: en 1810 se levantó el primer oratorio del antiguo pago de La Matanza bajo su advocación. Novena, vigilia, flores blancas, campanas y procesión volverán a renovar una tradición que atraviesa más de dos siglos de historia.
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Antes de que Victoria fuera Victoria, ya estaba Aránzazu.
En el antiguo pago de La Matanza, cuando todavía no existía la ciudad que hoy conocemos, un pequeño oratorio dedicado a Nuestra Señora de Aránzazu comenzó a convertirse en punto de encuentro de una comunidad que con el tiempo daría origen a Victoria. El 13 de mayo de 1810 se concretó aquel primer oratorio, estrechamente vinculado a Salvador Joaquín de Ezpeleta, devoto de la Virgen y figura central en aquellos primeros tiempos.
Desde entonces, la historia de Victoria y la de su Patrona quedaron unidas.
La devoción de origen vasco
La advocación de Aránzazu tiene sus raíces en Oñati, en el País Vasco. La tradición sitúa allí, en el siglo XV, el hallazgo de una pequeña imagen de la Virgen entre espinos, dando origen a una de las grandes devociones marianas vascas.
Aquella devoción cruzó el Atlántico y encontró en estas tierras entrerrianas un lugar donde echar raíces. En Victoria, su presencia quedó ligada desde el comienzo al desarrollo de la población.
El primer oratorio de 1810 fue el antecedente de la actual Basílica. Con el paso de los años, el templo se convirtió en uno de los símbolos religiosos y patrimoniales de la ciudad y recibió posteriormente el título de Basílica Menor.
Tres imágenes, una misma devoción
Dentro de la iglesia hay un detalle que permite recorrer, casi visualmente, la historia de esta devoción: son tres las imágenes de Nuestra Señora de Aránzazu que conserva la parroquia.
La más antigua es una pequeña imagen original de madera, vinculada a los primeros tiempos de la presencia de la advocación en Victoria. Con el paso de los años se incorporó una segunda imagen y, posteriormente, una tercera, de mayor tamaño.
Es esta última, la más grande, la que actualmente recibe el cariño de los fieles y la que sale de la iglesia para recorrer las calles de Victoria durante la procesión patronal.
La presencia de las tres imágenes permite advertir cómo una devoción que nació hace más de dos siglos fue atravesando distintas generaciones y formas de veneración sin perder su lugar central en la comunidad.
Y hay otro momento particularmente especial en los días previos a la fiesta: vestir a la Virgen. La preparación de la imagen, sus ropas y sus adornos forma parte de ese ritual íntimo que precede a la celebración pública. Después vendrá la procesión, cuando la Virgen, ya preparada, salga al encuentro de todo el pueblo.
Los fieles también acompañan estos días llevando flores blancas, una tradición que año tras año forma parte de la celebración.
Una fiesta que empieza mucho antes del 8 de septiembre
La Fiesta Patronal 2026 no se concentra en una sola jornada. La novena comenzó el domingo 30 de agosto y reúne durante nueve días a distintos sectores de la comunidad.
Cada jornada tiene sus protagonistas: comunidades rurales, instituciones educativas, Cáritas, Movimiento de Cursillos de Cristiandad, Renovación Carismática, trabajadores, personal sanitario, colectividades, scouts, catequistas, parroquias y comunidades de distintas localidades.
A las celebraciones religiosas se suman gestos solidarios. Durante todos los días de la novena se reciben alimentos no perecederos como ofrenda de caridad, mientras que también se realizan donaciones de flores para el altar.
No es solamente una sucesión de misas: es una manera de que distintas instituciones y grupos de Victoria se reconozcan como parte de una misma celebración.
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La víspera: una noche de espera
El lunes 7 será la antesala de la fiesta. A las 20 se celebrará la misa por la Cofradía de Nuestra Señora de Aránzazu y por todo el pueblo de Victoria, con la participación de representantes de la ciudad y el campo, fuerzas de seguridad, Prefectura Naval, Gendarmería, Servicio Penitenciario, Bomberos Voluntarios y excombatientes de Malvinas.
A las 22.30 comenzará la vigilia en honor a Nuestra Madre, esperando la llegada de su día. Y a la medianoche llegará uno de los momentos más emotivos: el saludo y el feliz cumpleaños a la Patrona.
El 8 de septiembre, Victoria sale a la calle
El martes será la jornada central de la Fiesta Patronal. A las 6 se celebrará la tradicional misa de hombres. A las 9.30, el repique de campanas saludará a la Patrona. A las 9.45 se realizará la concentración de autoridades y público en Plaza San Martín para el izamiento del Pabellón Nacional.
Y a las 15.30, la ciudad tendrá su momento más esperado: la procesión con la imagen histórica de la Fundadora y Patrona de Victoria.
La acompañarán el Himno Nacional Argentino, la Marcha de Entre Ríos, la Canción Oficial a Victoria y el Himno a Nuestra Señora de Aránzazu, junto con la Banda Municipal de Música “Sebastián Ingrao”. También participarán las Fuerzas de Seguridad, equipamiento móvil municipal, maquinarias de trabajo, taxistas, agrupaciones gauchas, puestos de emprendedores y distintas expresiones de la comunidad.
La Virgen, que durante el año permanece en el templo, volverá así a recorrer las calles que durante más de dos siglos fueron creciendo alrededor de su presencia.
A las 18, la jornada culminará con la misa patronal, presidida por el obispo diocesano, monseñor Héctor Luis Zordán.
Ochenta años de la Cofradía
La celebración de este año tiene además un aniversario especial. En julio de 1946 nació la Cofradía de Nuestra Señora de Aránzazu. En 2026, por lo tanto, la institución cumple 80 años de presencia y servicio en torno a la Basílica y a la comunidad.
Ocho décadas después, la Cofradía continúa formando parte de la organización y de la vida de una celebración que tiene raíces mucho más antiguas.
Porque Aránzazu es, para Victoria, mucho más que una fiesta patronal.
Es la pequeña imagen de madera que recuerda los primeros tiempos. Son las otras dos imágenes que llegaron después. Es la Virgen que se viste en la intimidad del templo y la que, ya preparada, sale a encontrarse con su pueblo. Son las flores blancas que llevan los fieles, las campanas que anuncian su día, la vigilia de quienes esperan la medianoche y las personas que cada septiembre vuelven a caminar detrás de ella.
Más de dos siglos después de aquel primer oratorio de La Matanza, Victoria vuelve a encontrarse alrededor de Aránzazu. Y, una vez más, la historia de la ciudad y la historia de su Patrona parecen ser una sola.
Colaboración : Genara Pabón Ezpeleta