“No me identifico con la palabra asesina”: Nahir Galarza habló desde la cárcel
A casi nueve años del crimen de Fernando Pastorizzo, la condenada a prisión perpetua asumió su responsabilidad, cuestionó la sentencia y reveló por primera vez un embarazo ocurrido antes del hecho.
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Nahir Galarza volvió a quedar en el centro de la escena pública tras una extensa entrevista concedida desde la cárcel al medio OLGA, conducida por Nati Jota y Paulo Kablan. A casi nueve años de la muerte de Fernando Pastorizzo en la ciudad entrerriana de Gualeguaychú, la mujer más joven condenada a prisión perpetua en Argentina abordó con una profundidad inédita los aspectos más sensibles de su historia: la culpa, la condena, la salud mental, su familia y un embarazo que nunca antes había mencionado públicamente.
La responsabilidad y la culpa
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la asunción explícita de su responsabilidad en el crimen. "Lo que puedo dejar en claro es que soy responsable de quitarle la vida a una persona", afirmó. Y agregó que convive con ese peso cada jornada: "Todos los días me levanto sabiendo que estoy acá por haberle quitado la vida a una persona".
Galarza explicó que el tiempo le permitió desarrollar una mirada diferente sobre lo ocurrido aquella madrugada del 29 de diciembre de 2017. "Hoy lo entiendo", señaló, al tiempo que describió la sensación de extrañamiento respecto de quien era entonces: "Lo veo a la distancia como si hubiera sido otra persona. No puedo creer que haya sido yo misma".
La condenada también fue enfática al subrayar el lugar de la víctima en el relato: "Está clarísimo que la víctima es Fernando".
La noche del crimen: ni accidente ni premeditación
Cuando fue consultada sobre la intencionalidad, Galarza descartó tanto la versión del accidente como la de un crimen planificado. "No fue un accidente", sostuvo. Pero también afirmó: "No fui con la intención". Según su relato, aquella noche vivió una situación de desborde emocional extremo: "Estaba desbordada". Describió a Pastorizzo en ese momento: "Él estaba en un ataque de ira". E insistió en que no se trató de algo premeditado: "Estaba asustada, angustiada" y "No era algo que yo venía pensando".
La condena perpetua y la comparación con otros casos
Nahir Galarza volvió a cuestionar la proporcionalidad de su sentencia. Reconoció su responsabilidad pero sostuvo que la enorme repercusión mediática condicionó el resultado judicial. "Siento que me dieron una condena ejemplar", afirmó. Y comparó su situación con la de otras detenidas que conoció en prisión: "He visto muchos casos parecidos al mío que no son condenadas a perpetua. No me parece algo justo para todos".
La imagen pública que rechaza
La joven cuestionó el retrato que los medios construyeron de ella durante años. "Crearon un personaje", dijo. Y rechazó categóricamente que pudiera reincidir: "He visto personas que dicen que lo volverían a hacer. Yo no soy así". Cuando le preguntaron si se identifica con la palabra "asesina", respondió sin dudar: "Obvio que no", aunque aclaró entender por qué la sociedad la llama de ese modo: "Entiendo que lo digan". Y agregó: "Sé que no lo haría".
Depresión, medicación y salud mental
Por primera vez habló extensamente sobre su salud psicológica durante el encierro. "He tenido muchos episodios de depresión", relató. Fue derivada a psiquiatría y recibió medicación: "He estado medicada mucho tiempo". Hasta hace poco continuaba tomando antidepresivos. "Lo cuento porque es lo que me pasa", aclaró, descartando que busque despertar compasión.
El embarazo revelado
Uno de los momentos más impactantes fue cuando habló sobre un embarazo ocurrido dos meses antes del crimen, que nunca había mencionado públicamente. Según relató, la decisión de interrumpirlo no fue suya: "La decisión de abortar no fue mía". Confesó que deseaba continuar con ese embarazo —"Sí, quería tenerlo"— y que la situación todavía le genera dolor: "Hasta el día de hoy me duele un montón".
La familia
La entrevista también recorrió su historia familiar. Galarza reconoció que durante la adolescencia mantenía una relación muy conflictiva con su madre: "Vivíamos en la misma casa y no nos hablábamos". Con el tiempo, ya desde la prisión, logró recomponer los vínculos con ambos padres. "Hoy me llevo bien con los dos", afirmó.