Productores retiran hacienda de las islas entrerrianas ante una posible crecida del río Paraná
El Gobierno provincial coordina con organismos nacionales los traslados de ganado a tierra firme. En las islas quedan menos de 200.000 animales y el pico de la crecida podría darse en diciembre.
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Las lluvias asociadas al fenómeno El Niño encendieron la preocupación en el Litoral y los productores ganaderos de las islas de Entre Ríos comenzaron a retirar animales de forma preventiva, ante la posibilidad de una crecida del río Paraná en los próximos meses.
El Gobierno entrerriano trabaja junto a organismos nacionales y provinciales para ordenar los movimientos de hacienda, definir lugares de desembarco y agilizar los trámites sanitarios y administrativos necesarios para llevar el ganado a tierra firme.
El director de Ganadería de la provincia, Martín Sieber, explicó que los productores vienen reduciendo de manera progresiva la cantidad de animales en las islas, principalmente a través de la venta de aquellos que ya están en condiciones de comercializarse.
“Vemos una constante bajada de stock de cabezas semana a semana, y no van reponiendo”, señaló el funcionario.
Según las proyecciones que mencionó Sieber, la crecida podría intensificarse hacia el final del año, alcanzar su punto máximo en diciembre y sostener niveles elevados hasta marzo o abril. No obstante, aclaró que se trata de previsiones y que por el momento no hay una situación de emergencia inmediata.
Quedan menos de 200.000 animales en las islas
De acuerdo con las estimaciones de la Fundación de Lucha contra la Fiebre Aftosa (Fucofa), la campaña de vacunación comenzó con alrededor de 480.000 cabezas distribuidas entre campos bajos e islas de Entre Ríos. Sin embargo, según datos del Senasa citados por el funcionario, en la actualidad permanecen menos de 200.000 animales en territorio insular entrerriano.
Sieber remarcó la necesidad de diferenciar entre los establecimientos ubicados en campos bajos y los que están propiamente en las islas, ya que cada caso presenta condiciones distintas para organizar el retiro de la hacienda.
Como referencia histórica, recordó que Entre Ríos y Santa Fe llegaron a reunir cerca de un millón de cabezas en sus zonas de islas, aunque admitió que no cuenta con datos actualizados del lado santafesino. En las islas del río Uruguay, en tanto, estimó unas 20.000 cabezas, una cifra mucho menor por el escaso desarrollo de la ganadería insular en ese sector.
El desafío de los desembarcos
Uno de los principales obstáculos para sacar los animales es la falta de lugares adecuados para desembarcarlos. El funcionario explicó que, cuando las embarcaciones deben esperar a los camiones para descargar, se generan demoras que reducen de manera considerable la cantidad de viajes.
“Si tenemos lugares de desembarco, el barco viene, tira ahí y va y busca otro viaje”, ejemplificó Sieber.
Para mejorar la operatoria, la Provincia trabaja en conjunto con Prefectura Naval Argentina, la Brigada de Delitos Rurales, Fucofa y Senasa. Se fijaron puntos de desembarque y se acompaña a los productores en el armado de corrales de espera en tierra firme, de modo que las embarcaciones puedan descargar y volver rápidamente a las islas mientras el personal en la costa organiza el traslado en camiones.
Aun así, el terreno suma complicaciones: en algunos sectores es necesario arrear el ganado durante largas distancias hasta llegar a puntos accesibles para las embarcaciones o los vehículos.
El río todavía lejos del nivel de emergencia
Al momento de la entrevista, el río Paraná registraba 3,46 metros frente a la ciudad de Paraná, un valor que Sieber consideró cercano a lo habitual. El nivel de emergencia se ubica en torno a los cinco metros, por lo que las medidas actuales apuntan a anticiparse a un eventual aumento del caudal.
El funcionario sostuvo que la experiencia de inundaciones anteriores permite a los productores identificar las zonas más altas de las islas y planificar con tiempo los movimientos, con el objetivo de evitar evacuaciones masivas de último momento, cuando el río dificulta las tareas de traslado.
Controles sanitarios y trazabilidad
Otro punto central del operativo es garantizar la identificación de los animales y el cumplimiento de los requisitos sanitarios. Sieber indicó que en una misma isla pueden convivir hasta 30 propietarios de ganado, lo que obliga a controles estrictos para evitar confusiones o el traslado de hacienda ajena.
Por ese motivo, la Provincia capacitó a personal de Prefectura y de la Policía en la revisión de la documentación, con el fin de asegurar la trazabilidad y prevenir conflictos por faltantes cuando termine el período de crecida. También se reforzaron las recomendaciones sanitarias, en especial las vinculadas a la prevención de la garrapata, para evitar que el movimiento de animales favorezca su propagación hacia campos de tierra firme.
La evolución de las lluvias y de la altura del río en las próximas semanas será clave para definir si es necesario intensificar el operativo antes de diciembre.