Un productor de Paraná cosechó batatas gigantes de más de cinco kilos
Enrique Livoni trabaja desde hace casi una década en una pequeña quinta que combina tareas manuales y mínimo uso de químicos. La pieza más grande de esta cosecha superó los 5,600 kilos. Parte de la producción fue regalada a vecinos y trabajadores de la zona.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/05/batatas_gigantes.webp)
En una quinta ubicada en la zona sur de Paraná, el productor hortícola Enrique Livoni protagonizó una cosecha poco habitual: batatas gigantes, algunas de más de cinco kilos, comenzaron a aparecer entre los cultivos y llamaron la atención incluso de personas con años de experiencia en la actividad.
"El sábado saqué una de 5,600 kilos. Antes había sacado otra de 4,840 kilos y pensé que no iba a salir una más grande", relató Livoni con evidente sorpresa.
El productor considera que el tamaño extraordinario está relacionado principalmente con la distancia que se dejó entre plantas al momento de la siembra. "Las plantaron muy lejos unas de otras y por eso salieron enormes. Quedan batatones de tres o cuatro kilos", explicó.
Pese a las dimensiones, aclaró que el producto está en buenas condiciones. "Están sanitas. Son perfectamente para consumo. Algunas son deformadas, pero por dentro están muy buenas", aseguró.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2026/05/batatas_gigantes_1.webp)
Una quinta artesanal y con historia
Livoni trabaja en la producción hortícola desde hace unos nueve o diez años, cuando comenzó de manera más sostenida después de atravesar una situación familiar difícil. Arrancó con dos caballos de tiro y, con el tiempo, logró adquirir un tractor viejo. Hoy mantiene la quinta de forma paralela a su trabajo en un frigorífico.
En el predio cultiva una variedad de verduras y hortalizas: calabazas, melones, zapallitos, chauchas y distintas variedades de batata. Entre ellas se destaca la llamada "batata remolacha", de color morado intenso, y la batata colorada, muy buscada por familias de origen alemán de las aldeas cercanas. "Les gusta porque es dulce. La usan mucho para hacer al horno con carne de cerdo", comentó.
Uno de los rasgos que más valora Livoni de su producción es el modo en que trabaja la tierra. "Esto es sano, natural", expresó, al subrayar que intenta reducir al mínimo el uso de fumigaciones y productos químicos. La quinta está ubicada frente a una escuela, lo que para él refuerza el compromiso con una producción limpia.
Un uso solidario de los "batatones"
Varias de las piezas más grandes fueron repartidas entre vecinos, conocidos y trabajadores de la zona. "Cinco batatas llenaban una bolsa y pesaban 24 kilos", contó entre risas. Livoni también mencionó que ese tipo de tamaños podría ser útil para abastecer comedores comunitarios o escolares. "Sirven para cocinar y alimentar mucha gente. Lo que pasa es que en las verdulerías las grandes no siempre las quieren", señaló.
Las dificultades del sector
Más allá de la curiosidad que generó la cosecha, Livoni describió el difícil momento que atraviesan los pequeños productores hortícolas de la región. "Antes se sembraba mucho más. Ahora somos pocos los que quedamos", lamentó, al referirse al retroceso de las quintas en las afueras de Paraná.
El avance urbano sobre zonas productivas, el aumento de costos y las complicaciones para sostener la rentabilidad son algunos de los problemas que mencionó. También apuntó a la diferencia entre lo que recibe el productor y el precio final en el comercio. "He visto la batata zanahoria a 4.000 pesos el kilo, pero eso la gente no lo puede pagar", afirmó. "El que siembra muchas veces es el que menos cobra", resumió.