ESCUELA AGROTECNICA N° 9 “JUAN B. AMBROSETTI”
Agricultura: EFECTOS DE LOS MONOCULTIVOS (2° PARTE)
La Pampa Argentina es explotada agropecuariamente hace unos 100 años. Se trató en nuestras épocas de “granero del mundo” de una explotación integral: carnes, cereales y legumbres. Sin embargo, en la década del 90, la ganadería fue desplazada y la soja sustituyó por completo al trigo, maíz y girasol. En tiempos no muy remotos (pensemos en los ‘70s), la soja era considerada en estas latitudes una especie exótica, representando apenas un 1% de la superficie cultivada y con una bajísima proyección de crecimiento. Paulatinamente, este cultivo fue ganando terreno, pero llegando a 1990 se instala una multinacional estadounidense utilizando una variedad de soja modificada genéticamente que le otorgaba inmunidad a los herbicidas, lo que dejaba de lado el principal obstáculo que incrementaba los costes de producción, predisponiendo el terreno para que se dé el “boom”.
La transgenización hizo a la soja resistente al glifosato, un herbicida muy potente. Esto se logró mediante la introducción a la soja de un gen que hacia resistente a ciertas bacterias a este veneno, gracias a la ingeniería genética. Hoy en día, Argentina se posiciona como el segundo productor mundial después de los E.U.A. y el 60% de la soja aquí producida es del tipo transgénica. Su principal destino, son países industrializados, y la mayor parte es exportada sin procesar, mientras el resto solo se manufactura en forma básica (harinas o aceites) y es utilizada para forrajería.Las nuevas semillas alteradas genéticamente son estériles, de modo tal que los dueños de su patente tienen el monopolio de su utilización como veremos más adelante; sin embargo, lo que nos importa aquí resaltar es que al instaurarse la cultura de la siembra directa (proceder a la siembra sin trabajar la tierra previamente) junto con la avanzada mecanización de la actividad, los campos están cada vez más vacíos, recordándonos los comentarios de Drucker y Rifkin sobre el creciente valor del saber en el mercado laboral y la aproximación cada vez más real del fin del trabajo respectivamente.Desde 1990 los pequeños y medianos productores fueron desapareciendo a un ritmo abrumador, a una tasa de cierre de 12 establecimientos por día; incluso los tambos fueron desapareciendo para arrendar sus tierras para el monocultivo de soja. Lo mismo sucedió al norte con el algodón, lo que castigó también a sus recolectores, condenándolos al éxodo.El economista Javier Rodríguez, a cargo de la cátedra de Economía de la Universidad de Buenos Aires e investigador del CENDA, realizó una investigación sobre el avance de la soja transgénica a partir de 1996 y llegó a las siguientes conclusiones: Creo que el proceso de sojización es previo a la difusión de semillas transgénicas. Ya en 1991 era el principal cultivo del país, por eso el cambio tecnológico hacia el uso de estas semillas fue tan exitoso, se aplicó en forma masiva sobre el que ya era por lejos el cultivo más importante. Su especificidad es que dio lugar a más rentabilidad. Los efectos económicos están ligados a la necesidad de mayor escala de explotación y al reemplazo de otros cultivos, con sus consecuencias y efectos sociales varios. Uno es lo que sucedió con el empleo rural. La masa salarial total de producción primaria se vio fuertemente reducida, no fue una reducción relativa esperable de cualquier cambio tecnológico sino un proceso mucho más drástico.Un segundo aspecto se debe a la distribución del ingreso al interior del sector agropecuario, si por un lado hay incremento de ganancias y rentas y por otro la reducción absoluta de la masa salarial significa que la participación de los trabajadores en el total se reduce y esto a pesar de que en muchos casos el trabajo calificado es mayor que anteriormente.Un tercer punto es la discusión de si se genera o no mayor valor agregado. Muchos analistas acostumbran a expresarse en términos de cantidad de toneladas de granos producidas, en algunas regiones se observa el reemplazo de una producción intensiva por una extensiva (soja), lo que sin dudas significa una reducción en términos absolutos de valor agregado por hectárea. Este punto es muy importante para evaluar las fuertes diferencias regionales que tiene la aceleración de la sojización. Los efectos son completamente distintos en la región pampeana y en las zonas extrapampeanas. Se presentan rindes por hectárea diferentes y sustituciones de producciones muy fuertes. En términos de producto significa mayor riqueza, el problema es que hubo una versión muy simple y efectista del fenómeno según la cual se podían obtener mayores ganancias que redundarían inexorablemente en un mayor bienestar general de toda la población. Es la reiteración de la vieja idea del derrame automático y en definitiva una defensa del libre mercado. Las entidades del sector sostienen que todo cambio tecnológico debió haber implicado un incremento de los puestos de trabajo en el agro y no hay ningún sustento empírico para sostener semejante cosa que es totalmente contraria a lo que ocurrió. Con respecto a los encadenamientos hacia la provisión de insumos o hacia una segunda industrialización, no se trata de procesos automáticos. Un ejemplo son los tractores: la demanda se incrementó, pero el 85% está cubierta por importaciones. El aumento de la demanda local no garantiza una mayor producción metalmecánica. Otro caso es el del resto de la maquinaria agrícola. Hacia 1960, Argentina se perfilaba como un importante exportador de maquinaria en escala regional, se exportaba a Brasil, Chile, Uruguay y Colombia. Desde ese momento la actividad agropecuaria creció notoriamente, pero la producción de maquinaria tuvo un comportamiento dispar. Primero creció, luego cayó con la desindustrialización generalizada del país y a partir de 2002 se evidencia nuevamente su potencialidad exportadora, pero con el crecimiento del agro esta industria no se desarrolla sola. También hay que destacar diferencias entre complejos agroindustriales y resaltar que no todos están volcados al mercado externo. Algunos destacan que en la comercialización existe un número importante de puestos de trabajo pero no dicen que allí se cuentan por ejemplo las panaderías y carnicerías y que el empleo de esas actividades depende muy fuertemente del mercado interno.Respecto al debate ecologista sobre presuntos efectos negativos de los transgénicos sobre la salud humana, su estudio no debe quedar en manos privadas sino que debe ser parte de la acción del Estado, velando por el interés general. El tema de las patentes y regalías es muy particular en Argentina por la forma en que se impulsó la difusión de semillas genéticamente modificadas. El hecho de que inicialmente no se cobraran regalías por estas semillas fue una estrategia altamente eficiente de difusión. Ahora bien, a partir de que se eliminó toda competencia no-transgénica, comenzaron los diversos planteos tendientes a cobrar esas regalías y se estableció un verdadero monopolio. Se firmaron una serie de acuerdos privados de regalías extendidas sobre todo con los grandes productores, algo que no concuerda con la ley de semillas vigente. Las retenciones, más allá de su nivel no deben sufijas, además cualquier nivel de retenciones tiene que estar asociado con una política más general para el sector.
