ESCUELA AGROTECNICA N° 9 “JUAN B. AMBROSETTI”
Agricultura y Alimentación (1° Parte)
Fuente: FAO (Fuente: Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas) La desnutrición no es sólo un síntoma de la pobreza, sino también una de sus causas. La pobreza no es simplemente la falta de ingresos o consumo, sino que implica falta de higiene, educación, nutrición, seguridad, derechos jurídicos y políticos y otros muchos aspectos. Todas estas dimensiones de la pobreza se entrelazan y se refuerzan recíprocamente.
A lo largo del último decenio, la pobreza, y el problema de la desigualdad relacionado con ella, ha pasado a ocupar la primera línea del programa de política de desarrollo internacional. En las diversas cumbres celebradas a partir de comienzos de los años noventa, líderes mundiales se han comprometido a reducir la pobreza y han establecido una serie de objetivos relacionados con este compromiso. Estos objetivos varían ampliamente, desde la mortalidad infantil a la escolarización, desde la igualdad de sexos a la mortalidad derivada de la maternidad y desde el acceso a servicios sanitarios y de higiene sexual a la adopción de estrategias nacionales para un desarrollo sostenible. La Declaración de la ONU para el Milenio, adoptada en septiembre de 2000, consolidaba la mayoría de estos objetivos e incluía el de reducir a la mitad la proporción de personas que viven en extrema pobreza para el año 2015. Los objetivos internacionales, y los indicadores utilizados para evaluar el progreso hacia ellos, no deben considerarse como criterios perfectamente refinados para orientar la política y las prioridades del gasto o como medidas exactas del progreso. En numerosos países pobres, los datos necesarios ni son fiables ni están actualizados. Tampoco son necesariamente comparables entre los distintos países. Pero los objetivos resultan útiles para llamar la atención hacia la pobreza persistente y para influir sobre la opinión y crear un sentido de urgencia entre el público, los políticos y la comunidad del desarrollo. Los indicadores pueden servir también como guías aproximadas para evaluar hasta qué punto se está progresando.Progreso y perspectivas globalesAl entrar en el siglo XXI, más de 1.100 millones de personas estaban viviendo en la pobreza extrema, subsistiendo con menos de 1 dólar EE.UU. diario. Se está haciendo un progreso importante, aunque desigual, hacia el objetivo establecido para el año 2015 de reducir a la mitad la proporción de personas que viven en condiciones de pobreza extrema en países en desarrollo. Esa proporción disminuyó del 32 por ciento en 1990 al 25 por ciento en 1999. Sin embargo, a causa del crecimiento de población, la reducción en número de personas fue menos espectacular, ya que se pasó de 1 269 a 1 134 millones.La Declaración de las Naciones Unidas para el Milenio: objetivos de desarrolloLos siguientes objetivos deben alcanzarse en el año 2015, sobre el año base de 1990:- Reducir a la mitad la proporción de personas en el mundo que tienen una renta inferior a 1 dólar EE.UU. diario.- Reducir a la mitad la proporción de personas que padecen hambre.- Reducir a la mitad la proporción de personas que no tienen acceso al agua potable segura.- Asegurar de manera universal la finalización de la enseñanza primaria.- Asegurar la igualdad en el acceso a todos los niveles de educación para niñas y niños.- Reducir en tres cuartos la mortalidad derivada de la maternidad.- Reducir en dos tercios la mortalidad de los niños de menos de cinco años.- Detener y empezar a invertir la propagación del VIH/SIDA, malaria y otras enfermedades importantes.La situación regional fue muy diversa. En Asia oriental, la pobreza descendió acusadamente durante los años noventa. En Asia meridional, aunque disminuyó la proporción de pobres, el número total permaneció casi constante. En el África subsahariana, la proporción de pobres casi no sufrió cambios, mientras que el número de pobres aumentó acusadamente.Las últimas previsiones del Banco Mundial sugieren que el objetivo de reducir a la mitad la proporción de personas que viven en la pobreza en los países en desarrollo para el año 2015 es viable. Sin embargo, incluso si se alcanzara este objetivo, a causa del crecimiento de la población, el resulta-do sería un descenso inferior al 30 por ciento en cifra absoluta de pobres. En el África subsahariana el objetivo parece inalcanzable: las previsiones sugieren que sólo se producirá una pequeña reducción en la proporción y un aumento continuado del número de personas que viven en la pobreza.A pesar de que en las previsiones del Banco Mundial se suponen tasas de crecimiento económico mayores que en el pasado, el Banco destaca que, si persiste el lento crecimiento de los años noventa, el número de personas que viven en extrema pobreza permanecerá casi a los niveles actuales durante los próximos quince años.Para reducir la pobreza en todas las partes del mundo es esencial un crecimiento más rápido de los ingresos. La reducción de las desigualdades es también crucial, especialmente en los países en las que son muy acusadas. Según algunas estimaciones, los países en los que existen más desigualdades tendrán que aumentar dicho crecimiento dos veces más que los países con menos desigualdades para alcanzar el objetivo de reducir la pobreza.Por qué una mejor nutrición tiene que ser lo primeroLos alimentos y la agricultura desempeñan un papel fundamental, tanto en la generación de pobreza como en su reducción.La desnutrición es un elemento fundamental de la pobreza y una violación directa de un derecho humano universalmente reconocido. También agrava otros aspectos de la pobreza de las maneras siguientes, todas muy importantes:- Deja a las personas más vulnerables a las enfermedades. A su vez, episodios de enfermedad pueden reducir la ingesta y la absorción de alimentos, lo que genera una espiral viciosa descendente en la que el hambre y la enfermedad se alimentan mutuamente.- Cuando las mujeres embarazadas y las madres lactantes están desnutridas, nacen niños de peso insuficiente que comienzan a vivir con una desventaja de nutrición que puede afectar a su salud durante el resto de su vida.- La desnutrición puede afectar al desarrollo cerebral en el útero y a la capacidad de atención en clase y por eso está asociada con unos resultados escolares deficientes.- Cuando la ingesta de calorías y proteínas es inadecuada para las necesidades del trabajo, pueden reducirse la masa muscular y la productividad en el trabajo. Junto con la enfermedad, esto afecta a sueldos y salarios. Hay estudios que indican que un incremento del 1 por ciento del índice de masa corporal (IMC, medida del peso en función de la estatura) está asociado con un incremento de los salarios superior al 2 por ciento, al menos en parte del intervalo de valores del IMC.- Las deficiencias de micronutrientes también pueden reducir la capacidad de trabajo. Hay estudios que sugieren que la anemia por deficiencia de hierro está asociada con una pérdida de la productividad del 17 por ciento en el trabajo manual pesado.- La inversión y la aceptación de riesgos son esenciales para el crecimiento económico, pero es muy probable que las personas que están al borde de la inanición sean muy precavidas a la hora de invertir, ya que no se pueden permitir un descenso de producción o beneficios.- Todo esto significa que el hambre generalizada puede deprimir los resultados de la economía en su conjunto. Estudios realizados en Bangladesh, India, Pakistán y Viet Nam indican que la pérdida de productividad de los adultos debida al efecto combinado de atrofia y deficiencia de yodo y hierro, reduce considerablemente el crecimiento de los ingresos.El aumento de los ingresos es una condición esencial para reducir la desnutrición, pero no es suficiente por sí misma. También son necesarios unos mejores servicios públicos como, por ejemplo, mejor nivel de educación de las mujeres y de educación en materia de nutrición, agua potable y mejores servicios sanitarios e higiénicos. La intervención en este ámbito tiene que dirigirse con mucha atención a los grupos que más lo necesitan.
