Cuento Platillo volador
En los pagos de colonia Elías, departamento de Concepción del Uruguay, se encontraban velando al capataz de la estancia Coupalen: don Cano. Entre otros llegó al velorio Roberto, un ciudadano dueño de un restaurant de renombre en la ciudad histórica.
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Hombre de mucha laya, caminador de distintos montes, de diferentes estancias. Como consecuencia de ser un gran cazador de ciervos y chanchos jabalí, su experiencia y baquía es de mucho respeto por sus iguales; por las piezas que ha logrado cazar, que hasta el momento no se han igualado por su tamaño y cantidad. Es un gran tirador con luz diurna y nocturna; seguidor de huellas y gran conocedor para ventear a los bichos. Alguien lo ve en el velorio. ¿Usted no es Roberto? efectivamente, con él está hablando.¿A usted fue que se le apareció un plato volador en la estancia?" Si "yo no le he contado a nadie. Porque en los fogones de la estancia se comenta el mal momento que pasó cuando apareció ese bicho raro. Y bueno, fue una sensación única, creer o no es su criterio, de cada uno, pero la realidad fue tormentosa, no se lo deseo a nadie. Era de noche y me encontraba caminando por una picada, tratando de llegar a un puesto iba alumbrando con una linterna, seguía los rastros de un chancho jabalí muy grande cuando de repente en el cielo se apareció un platillo volador de origen extraterrestre y me dije que los seres extraterrestres se encuentran en la tierra. El extraño objeto era circular, este tipo de evidencia quedó documentada porque luego los paisanos del lugar encontraron una circunferencia marcada en el piso donde yo le había dicho que lo había visto; el diámetro del mismo se parecía al tamaño de un auto, de unos tres metros aproximadamente, con una luz de tecnología extraterrestre.Lo primero que hice fue esconderme dentro del monte y ahí pude observar que bajaron unos hombrecillos de características especiales; de tamaño chico a mediano, con ojos exuberantes, orejas puntiagudas. Yo me quedé paralizado, no podía mover ni siquiera los labios; pasados unos minutos decido prender una linternita, cuando de repente, nuevamente arriba de mi cabeza, ese aparato con esa luz que encandilaba el lugar, de características únicas, ahí no recuerdo con certeza todo lo que me pasó; para mí fue algo muy especial, no sé si me subieron a la nave, pero fue algo como que me estaban haciendo una radiografía. Pasaron unos minutos, la nave desapareció y yo buscaba regresar al lugar de donde había salido con mis compañeros; ahí fue el comentario, ¿viste el plato volador?, y yo le contesté: si yo estuve con ellos. Aparecí todo lastimado por las ramas del monte, fue una experiencia que no se la deseo a nadie; a partir de ese día, mi cuerpo y mi mente cambiaron y no quise hacerlo público por miedo de que me llevaran a la NASA y no me trajeran más a mi ciudad.Ahora posee dones sobrenaturales, predice lo que va a suceder. Mucha gente lo visita para consultarle sobre ciertas cosas de importancia y él, con la humildad que lo caracteriza, acierta en un cien por cien qué va a pasar. Cuando camina por las calles se sabe que es Roberto porque mira continuamente el cielo, por temor a que volvieran a buscarlo, es creer o reventar. El planeta va ser invadido, debemos estar preparados. Roberto se dedica en la actualidad a transmitir oráculos proféticos, guía a sus amigos con sus consejos, a sus clientes no les cobra, manifiesta que el dinero tiene su valor propio, que no hay que desconocer, en la escala de valores ocupa un lugar; el trabajo es también otro valor y también ocupa su puesto propio en la escala de valores; explica que tanto el dinero como el trabajo son valores relativos y no absolutos, todo depende del uso que se haga de los mismos. La señora manifiesta en forma continua, desde que Roberto fue interceptado por esos bichos raros, seres extraterrestres, nuestra casa cambió para bien.Por Tupac
