Mirada Agroempresaria
El parque industrial de los productores agropecuarios
Cuando se habla del desarrollo productivo local, una de las premisas principales que aparece como un obstáculo en esa tarea es la falta de infraestructura que tiene nuestra ciudad para que grandes industrias elijan radicarse en la zona. Se dice que necesitamos un parque industrial, pero para eso necesitamos mejorar el servicio de energía que llega y se ofrece en la ciudad, el cual es deficitario, ya sea por gas o por electricidad. Todas estas cuestiones son de larga data y están en la agenda de todos los gobiernos, pero requieren un nivel muy grande de inversión no solo por la cuestión energética sino porque los potenciales terrenos para la localización del PI están en zonas inundables que hay que nivelar para ofrecer las condiciones mínimas de seguridad hídrica a los industriales que vean con buenos ojos la posibilidad de radicarse.
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Ahora bien, cuando hablamos de caminos rurales, estos forman parte de la infraestructura que el estado debe ofrecer a los productores. Son su parque industrial. Con el agravante de que el productor en la mayoría de los casos no se puede mudar. Lo mínimo que necesita del estado para poder vender su producción son vías accesibles. Cuando el estado se retira de esta responsabilidad el productor se queda sin su parque industrial. El mismo estado que es uno de los socios más importantes del productor, vía retenciones o impuestos de toda índole, es el que debe ofrecer la infraestructura necesaria para que la actividad primaria, responsable de un gran porcentaje del producto bruto provincial, se pueda llevar a cabo no solo por el bien del productor, sino por la recaudación misma. Es un círculo virtuoso, si la infraestructura es mejor, al productor le va mejor, por lo tanto el estado recauda mas.Este último tiempo la Sociedad Rural Gualeguay y muchos productores de la zona han comenzado a compartir imágenes del estado de los caminos en las redes sociales. La verdad que las imágenes son más que elocuentes. Encima el productor, en aras de continuar adelante con sus actividades trata por todos los medios de seguir utilizando los caminos anegados, sin abovedar, sin zanjeo, sin limpieza de cunetas y las consecuencias son aun peores. Una verdadera debacle.Pero la película no termina ahí. En las fotos no se ve lo que pasa puertas adentro de cada pyme agropecuaria. Por un lado aumentan los costos operativos, porque la gente que podría estar trabajando de forma directa en la producción tiene gran parte de su tiempo afectado a lidiar con los caminos. Sumado a eso está el deterioro de la maquinaria propia por el hecho de andar constantemente en el barro, los costos de combustible extra, las reparaciones, etc.Por el lado productivo también se genera un problema dado que las decisiones productivas se terminan supeditando más a una cuestión de que el camino dé, que al ciclo biológico de cada actividad. Es por eso que siembra, cosecha, pulverizaciones y venta de la producción quedan a merced de las condiciones de la conexión vial de cada campo con la ruta más cercana. Con las consecuencias que esto conlleva, en el volumen producido y en la comercialización.Por último todo esto deriva en un problema financiero por la imposibilidad de sacar la producción. El productor al no poder vender su grano, embolsado en el campo desde hace unos meses, tiene un bache financiero, no solo para cubrir las cuentas de la diaria, sino para afrontar los costos directos de la campaña gruesa que está por comenzar. Ese déficit de capital de trabajo lo termina cubriendo con financiamiento de proveedores o bancos, con intereses, gastos de comisión etc.En definitiva, el productor debe aprovechar que hay un gobierno nacional que lo escucha y poner el tema cada vez más en agenda. Si no, lentamente llegara el día en que el productor no pueda entrar ni salir más del campo, y el estado perderá uno de sus socios más [email protected]
