Entrevista: Eduardo Schaberger Poupeau
Hoy tenemos una nota caliente, y tiene esta característica porque el entrevistado de hoy es especialista en fotografiar nuestro astro rey, el Sol. Todos hemos visto una foto de la Luna, de alguna galaxia, incluso de una nebulosa.
:format(webp):quality(40)/https://eldebatecdn.eleco.com.ar/media/2023/08/entrevista_de_diego_larrosa_a_eduardo_schaberger_poupeau.jpg)
Pero fotografiar el sol es una tarea bastante compleja, si es que se quieren tener buenos resultados, y en esta nota les traigo las palabras del gran Eduardo Shaberger Poupeau, astrofotógrafo solar argentino que ha sido reconocido 4 veces por la NASA, por distintos portales y revistas de ciencia a nivel mundial. Sin más preámbulos conozcámoslo.
D.L: Biografía de Eduardo
E.S: -Nací en Rafaela provincia de Santa Fe, me crié con mis abuelos y la astronomía siempre me gustó, no tengo recuerdos de mi infancia sin estar acompañado de astronomía. Todavía no sé cuál fue la chispa que encendió esta pasión, pero creo que se debe a la época en que vivía; en la televisión había muchas series relacionadas al espacio porque estaba el auge de las misiones espaciales justamente. Recuerdo que a los 10 u 11 años yo tenía mi carpeta con recortes de diarios y revistas de los lanzamientos de sondas y transbordadores. Mi entusiasmo era tal, que mi viaje de séptimo grado no lo hice porque yo quería el libro Cosmos, de Carl Sagan y era un ejemplar muy caro en su época, así que ese dinero lo gasté en ese libro. Por aquellos años había una óptica, que aún existe, donde había telescopios y yo pasaba todos los días mirándolos, era solo eso, mirarlos, porque era casi imposible para mi tener uno en ese momento. Cuando empecé en un trabajo fijo, a los 18 años, lo primero que me compré fueron unos binoculares 7x50 de buena calidad para observar el cielo, y desde ahí en adelante siempre busqué progresar en el tema.
También estudié fotografía, y actualmente trabajo de eso, hago fotografías de bebés recién nacidos, niños y familias.
A partir de eso pude unir mis dos pasiones, la fotografía y la astronomía. Una de las primeras astrofotografías que realicé, en el 2009, fue el paso del Cometa McNaught. Desde entonces realicé fotografías de la luna, nebulosas, la Vía Láctea, y combinándolo con nuestros paisajes rurales.
Cuando comenzó la pandemia, con las restricciones de movilidad, empecé a dedicarle mucho más tiempo a la fotografía solar. Soy muy exigente con mi trabajo, todo el tiempo intento hacer algo mejor.
La fotografía solar es bastante complicada, estudié mucho, me contacté con gente en el exterior (en Argentina no hay muchos que hagan este tipo de trabajos), fue un aprendizaje muy autodidacta. A medida que vas adquiriendo equipamiento también vas elevando tu nivel. Si bien las fotografías de cielo profundo (galaxias, nebulosas, cúmulos de estrellas, etc.) son muy lindas, lo interesante del Sol es que cambia todos los días y no sabes cuándo puede sorprenderte con algo. Los objetos muy lejanos se mantienen prácticamente igual, pero en el caso del sol, puede ocurrir un evento hoy que sólo dure unos pocos días o unas pocas horas, es ser espectador en primera fila de la vida de una estrella.
D.L: ¿Cómo surge tu interés en fotografiar el Sol?
E.S: -Cerca de Rafaela, en la ciudad de Sunchales, se encuentra la asociación Alfa Centauro, quienes realizan talleres para chicos de escuela primaria. Ellos me invitaron para hacer una exposición de fotografías, y uno de los integrantes tenía un telescopio solar H-Alfa de 60 milímetros. Entonces me dice: “¿Querés mirar el Sol?”, yo le dije: “¡Dale, sí, bárbaro!” Cuando lo vi, quedé sorprendido, y no pasó tanto tiempo que me compré uno igual. El Sol me cautivó realmente. Siempre le digo al que no está relacionado con esta actividad, que, si le impresiona ver Saturno con los anillos, el Sol es mucho más impactante todavía. La primera impresión al ver por un telescopio H-Alfa, es como mirar una brasa encendida, tiene un color rojo intenso incandescente y ves las prominencias que salen del sol, es muy impactante.
Así es como empieza mi amor por el Sol.
D.L: ¿Hay alguna técnica en especial para fotografiar el sol?
E.S: -El Sol es muy complejo de fotografiar, porque siempre, durante el día, la turbulencia de la atmósfera es más alta que en la noche. Esto se debe a que el sol calienta las distintas capas de la atmósfera y provoca que la imagen que nos llega se distorsione por el movimiento del aire. Incluso el calor que se desprende de todos los objetos que nos rodean (construcciones, piso de cemento, etc.) afecta a la toma de estas fotografías.
-La fotografía solar es similar a la fotografía planetaria, se utiliza una técnica llamada Lucky Imaging, que consiste en capturar cientos de imágenes para luego, con un software, elegir las que fueron captadas en momentos de menor turbulencia y que son más nítidas, para luego procesarlas.
-Tengo una cámara que captura entre 120 y 160 cuadros por segundo, por lo que generalmente en 10 segundos, obtengo 1500 fotos aproximadamente. Con 10 segundos es suficiente, lo difícil es encontrar unos buenos 10 segundos, y eso te puede llevar más de una hora o dos. Todo este proceso es muy estresante para los equipos porque se calientan mucho.
D.L: ¿Cuál fue tu primer equipo? ¿Actualmente que equipamiento utilizás para fotografiar el Sol?
E.S: -Mi primer equipo interesante, fue un telescopio Schmidt Newton de 6 pulgadas, era una configuración muy rara de esa época, con una placa correctora frontal por lo que no necesitaba tener la araña (lo que sostiene el espejo secundario de un telescopio, es decir, el secundario estaba fijado en esa placa) y no tenía coma, como tienen comúnmente los telescopios Newton. Con ese equipo sólo hice fotografías de la Luna, porque me faltaban algunos conocimientos de manejo del equipo.
-Un par de años después, pasando por un kiosco, vi en una revista española de astronomía la publicidad de una Star Tracker, y dije, esto es lo que necesito. Llegué a mi casa, la busqué en internet y la compré. Y de esa manera empecé a hacer más fácil el seguimiento de las estrellas en el cielo, con la cámara réflex.
-Lo tuve 6 meses y compré una montura Celestron AVX, similar a una EQ5 de Sky Watcher, y después directamente pasé a un telescopio refractor.
-Actualmente tengo, dos monturas CEM70 de iOptron, son monturas importantes de una gama alta. En cuanto a telescopios tengo, Celestron de 9.25 pulgadas, que lo utilizo para hacer fotos de Luna, que hago muy poco, pero me gusta también.
-Y tengo para el sol un refractor de 150 mm F8 apocromático SkyWatcher, dos telescopios Coronado, uno de 90mm y otro de 70mm (que lo utilizo para llevarlo a distintos lugares) y un Esprit 120 que lo uso para hacer fotos en luz ultravioleta.
-Ahora estoy armando un telescopio solar Newton; estos telescopios no se venden de forma comercial, no hay un fabricante, pero los fotógrafos solares “top” los usan y se los hacen ellos mismos. Consiste en un tubo totalmente abierto, como los Dobson, el espejo principal es parabólico y está desaluminizado (no tiene la capa de aluminio reflectante). De esa forma, el espejo sólo refleja el 4% de la luz solar, y eso es más que suficiente. Este telescopio te permite ver manchas solares y la granulación solar y te evitas todo el problema de turbulencias que se generan en un tubo cerrado.
D.L: ¿Cuándo fue la primera vez que la NASA te premia por una astrofotografía y cuántas ha publicado de tu autoría?
E.S: La primera fue del tránsito de la ISS frente al sol (es decir cuando la ISS pasa por delante del Sol, desde nuestra perspectiva). Fue toda una aventura hacer esa fotografía; ese día primero pensé en realizar la fotografía cuando pasara la ISS frente a la Luna, que en ese momento estaba cerca del sol y podía captarlo desde mi ciudad, pero al final decidí viajar unos 40 kilómetros y fotografiarla frente al sol. Armé todo el equipo al costado de la ruta, en la entrada de un campo, y pude fotografiar con éxito el tránsito. Hice todo el procesado de la imagen y la mandé a la NASA. Esto fue en 2019 cuando el sol atravesó un mínimo de actividad. A los pocos días recibo un mail diciéndome que la foto iba a ser publicada como la fotografía astronómica del día (APOD).
-Unos días después hice una fotografía de dos cráteres lunares con un telescopio de 250mm de apertura y la envié también a la NASA, con la sorpresa que con solo 14 días de diferencia publicaron dos de mis fotos. En 2020 no publicaron ninguna de mis fotos como APOD, pero sí en otros sitios como Space Weather, que es otro portal que a mí me resulta más interesante por su contenido científico. En 2021, la NASA publicó nuevamente una foto que le tomé a la Luna, y en 2022 también otra de mis fotos lunares fue un APOD.
-En resumen, tengo 4 APOD (este sitio es donde la NASA publica fotos todos los días de distintos astrofotógrafos o telescopios espaciales), 3 por la Luna y una por el Sol.
D.L: ¿Cómo se analiza el tamaño de las manchas solares? ¿Y las prominencias?
E.S: -Hay sitios que publican plantillas que son de dominio público. Esta plantilla tiene un fondo transparente y lo que se hace con ella es ponerla sobre tu imagen, la ajustas a la circunferencia del Sol y tenés una escala que con eso podés medir el tamaño de una mancha solar o una eyección solar. Hay otro método, no tan científico, pero sencillo: divido el diámetro en kilómetros del sol por el número de pixeles de la imagen, entonces sé cuántos kilómetros representa cada pixel, después en un software como Photoshop mido cuantos pixeles tiene la mancha o la eyección y puedo calcular con cierta precisión los tamaños.
D.L: ¿Qué podés decirnos de la divulgación científica?
E.S: Yo tengo una cosa muy clara, no sólo la divulgación científica es muy importante, sino también la educación en general. En la época actual y sobre todo en Argentina, es sumamente necesaria la educación desde todo punto de vista, y la divulgación científica ni hablar. A mí me apasiona llevar el telescopio o dar charlas en escuelas, para despertar esa curiosidad característica de los niños, que puede ser el puntapié inicial para que ellos comiencen a interesarse en la ciencia y el conocimiento. Esto te hace comprender mejor el mundo, conocer los avances, los desafíos que el humano se planteó y resolvió (algunas para bien y otras para mal). El desarrollo es imparable y es propio del ser humano y de su curiosidad.
¡Gracias Eduardo por haberme permitido tener una charla con vos, de la cual me llevo mucho aprendizaje y espero que el lector también! Hacés un trabajo que inspira a muchos, incluyéndome. Un saludo desde Gualeguay, te esperamos cuando desees.
Hago extensivo el agradecimiento a Víctor Amelotti, coordinador de QUEDA ARGENTINA, por otorgarme el contacto de Eduardo.