La cosecha de trigo, otra gran esperanza para obtener dólares
Desde el próximo mes empezarán a ingresar los US$ 3.300 millones previstos por la exportación de 14 millones de toneladas.
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Luego de un ciclo para olvidar desde el punto de vista agrícola, donde se esperaba una cosecha récord y terminamos con una caída en la oferta total de algo más de 30 millones de toneladas, todas las esperanzas se centran en el nuevo ciclo granario, inspirado en ese falso axioma de que "la Argentina se salva con una buena cosecha".En tal sentido, los primeros indicios permiten inferir que la cosecha fina, es decir la que se sembró en el invierno de este año y se cosechará entre fines del mismo e inicios del 2019, se presenta muy alentadora.Cuando hablamos de granos finos, básicamente nos centramos en el trigo y la cebada, los cuales explican el 98% de la oferta que dispondremos desde diciembre en adelante, y que en gran medida se orienta a los mercados del exterior.Esto implica una producción en conjunto cercana a 25 millones de toneladas, de los 130 millones proyectados para el total del ciclo, por lo cual el grueso de la oferta exportable estará disponible desde abril en adelante, es decir a partir del segundo cuatrimestre del año próximo.Pero resulta importante aclarar, ya que se suele escuchar a menudo que con el ingreso del trigo se solucionan todos los problemas económicos, que esto no es tan así.Si bien aún restan entre 30 y 45 días para el inicio de las tareas de recolección, transitamos un período muy sensible para el desarrollo de los cultivos, en cuanto a las condiciones climáticas se refiere —lluvias, heladas, entre otras cosas— aunque existe cierto consenso sobre que estamos a las puertas de una cosecha récord de trigo y una excelente de cebada.Pensar en una producción de 20 millones de toneladas de trigo, que, descontados los consumos internos, permite inferir un récord también en materia de exportación, con un volumen cercano a 14 millones de toneladas, es una hipótesis muy válida.Si estas las valorizamos a los precios esperados a cosecha, que si bien no son los mejores de los últimos ciclos se mantienen sostenidos en torno a los US$230/240 FOB la tonelada, el futuro ingreso de divisas rondaría los US$3.300 millones, a los que deberían adicionarse otros US$600 millones más, provenientes del comercio exterior de la cebada.Las previsiones para todo el ciclo, considerando un volumen de producción cercano a las citadas 130 millones de toneladas y un saldo exportable, en todo concepto (materia prima, aceite, harina, biocombustible, etc.) que se proyecta en torno a 100 millones de toneladas, permitirían un ingreso total por exportaciones de algo más de US$30.000 millones.
