La falta de rentabilidad asfixia al productor tambero
Si bien las autoridades anunciaron que la lechería sería el primer sector a atender para paliar la crisis, la situación es desesperante y los productores no pueden esperar más. Walter Mancuso, de INTA Paraná describió el panorama.
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La falta de rentabilidad asedia a los productores tamberos y el histórico problema de la falta de equidad en la distribución de las ganancias, en detrimento del primer eslabón de la cadena, provoca gran desazón en quienes se dedican al rubro. Los mayores, quienes ya pasaron gran parte de su vida en el campo se resisten al cambio y continúan sus labores añorando medidas de fondo que les otorgue un respiro a sus ahogados bolsillos, pero los más jóvenes, empujados por un cambio cultural y por una posibilidad importante de acceso a la información, mastican la idea de migrar del campo a la ciudad. No lo hacen con entusiasmo, no se quieren ir, les cuesta romper con la tradición familiar y le temen al desarraigo, pero cansados de ver el sacrificio de sus padres y la falta de oportunidad de progreso y desarrollo como una realidad inevitable; optan por otras actividades agropecuarias o directamente parten hacia otros rumbos, dejando atrás toda una historia y cultura familiar.Walter Mancuso es experto en lechería del INTA Paraná y con más de 20 años recorriendo los campos entrerrianos conoce bien la realidad del sector. En diálogo con Campo en Acción mencionó que la lechería tiene sus ciclos, ciclos de buenas relaciones de precios y momentos en que los costos están por debajo del precio que recibe el productor, pero que en los últimos años se aceleraron muchísimo."Desde fines de 2012 estamos en un tire y afloje de costos que terminó este año definiéndose en forma negativa para el productor, porque no sólo el precio se estancó, sino que bajó. Tenemos hoy los mismos precios al productor que hace un año atrás y los costos se incrementaron bastante, sobre todo a partir de la liberación del tipo de cambio con lo cual los granos sufrieron un alza importante, también con lo que ocurrió con relación a los otros insumos que están vinculados directamente al dólar", destacó."Siempre hablamos de la importancia de ser eficientes y de ajustar los costos del sistema, pero con este panorama se hace mucho más hincapié en esto. Pero también hace que uno recuerde todas esas luchas que desde 2003, con la gran crisis que hubo en su momento llevo a los productores a organizarse, a tener cierta uniformidad en el reclamo hacia el resto de la cadena y hacia los organismos del Estado. En ese entonces se conformó la Caproler (Cámara de Productores de Leche de Entre Ríos), que fue la primera cámara provincial oficial de Argentina. Lamentablemente no tuvo el apoyo de todo el sector productivo, el productor es muy difícil de convencer para trabajar en forma organizada, en la parte gremial, tranqueras afuera, que es lo que hoy más está sufriendo". El especialista comentó que desde ese entonces hasta 2011 hicieron varios estudios sobre la cadena, la industria, el comercio y el impacto de los impuestos. "Siempre la variable de ajuste terminó siendo el eslabón primario", lamentó. "Hay varios estudios que se hacen en la fundación PEL desde 2007 hasta acá se ha venido trabajando en el tema, hoy tenemos informes trimestrales sobre las relaciones de precios y vemos la manera en que se está deteriorando la relación a favor del eslabón comercial y de la industria, en perjuicio del productor", añadió."En estos estudios, lo último que se está viendo (el último informe es de fines del año pasado), lo que se está viendo es que el productor está recibiendo en una cartera de 14 productos lácteos entre los que se encuentran quesos, manteca, leche larga vida, crema y dulces, todo eso se lleva a un equivalente de litro, a partir de ahí se dice el litro el consumidor lo paga 13,70 pesos el equivalente litro, de eso entonces el productor que recibe. De eso, según el último acuerdo, al productor se le paga 2, 60 pesos por litro, dependiendo de la cuenca. Acá en Entre Ríos se paga 2,50 pesos el litro. Se llevan un 20% del producto, cuando históricamente esa relación estaba cercana al 33%, perdió importancia el sector primario dentro de la distribución", dijo Mancuso.El profesional del INTA hizo referencia específica a un estudio que se hizo años atrás en Entre Ríos con el objetivo de idear una forma de distribución equitativa de costos y para el cual se tomó como modelo uno similar implementado en Curitiva (Brasil).Mancuso fue parte del equipo que llevó adelante el proyecto. "Fue muy bueno el planteo, en Brasil dijeron nos ponemos de acuerdo acerca de cuanto le corresponde a cada uno de los tres eslabones; productor, industria y sector comercial sobre el precio que se ve en la góndola", relató.A partir de un estudio de una universidad de Brasil los tres eslabones llegaron a un acuerdo y se conformó un precio de referencia, que no era obligatorio pero era publicado a nivel masivo el precio que se le debía pagar al productor y entonces había un alto control social porque había un valor pizarra."Acá hicimos lo mismo, incluso para Entre Ríos se armó mucho más detallado y fue el gobierno provincial quien subvencionó el proyecto. Se presentó el resultado y se vio que la distribución de la cadena era muy favorable a la parte comercial, producción e industria estaban repartidas. A partir de esto se dijo, esto hay que llevarlo adelante. El Gobierno delegó la responsabilidad de llevarlo adelante a la Cámara de Productores y el Centro de Industrias Lácteas de Entre Ríos, finalmente no se pusieron de acuerdo y ese esfuerzo fue en vano. Nueve años más tarde estamos sufriendo las consecuencias", señaló.En Entre Ríos continúa sin ponerse en marcha el acuerdo para determinar un precio de referencia de la leche.
